
Rechazo rotundo del terror de Hamás como de todos los terrores, sean estos amparados por dioses iracundos y vengativos, o por la racionalidad de cualquier estado, mas allá de la razonable y proporcional aplicación del derecho.
No es la primera vez que Hamás, proporciona a los halcones judíos la coartada perfecta para el ejercicio impune de operaciones bélicas que sobrepasan cualquier límite impuesto por el derecho humanitario.
“Malditas las guerras y malditos los que las provocan y las alimentan” deberíamos clamar sin descanso, pero ni por mucho que con desespero nos desgañitemos, cejarán en su empeño los que desde la oscuridad manejan esos hilos invisibles (o no) que desatan la tempestad y la violencia mas extrema.
Hamás, desde la inspiración del integrismo no se si religioso, desde la financiación alimentada por intereses supranacionales, desde una visión manifiestamente criminal, repite el mismo argumentario del que nunca abdicó. Pero esta vez, su terror instrumental, va a ser oportunamente aprovechado para justificar una desmedida y terrorífica reacción del ejército israelí, que interesadamente confundirá a Hamás con los ciudadanos palestinos.
¿Está pensando B. Netanyahu en una “solución final” para resolver el problema palestino, como en su dia lo soñara Ariel Sharon? ¿Puede el “despiste” del MOSAD, uno de los servicios secretos mas potentes y eficaces del mundo, ser la coartada perfecta para impulsar la barbarie de la destrucción y masacre de la ciudadanía de la franja de Gaza?
¿Hasta donde llegará el cinismo de la comunidad internacional, dispuesta a transigir con el flagrante incumplimiento por Israel de las Resoluciones de la ONU?
La tentación de que Israel sea el gendarme de occidente en el oriente próximo y por ello sobreprotegerlo en un entorno manifiestamente hostil, podría llevar a una escalada de la internacionalización del conflicto, con consecuencias imprevisibles, pero previsiblemente desastrosas.
Un B. Netanyahu acosado por una sociedad que rechaza su intento de asalto a la independencia judicial, para tapar sus vergüenzas, encuentra en la desmesura de Hamás el aliado perfecto para declarar un estado de guerra, cuya primera consecuencia inmediata, es la suspensión del estado de derecho y la mutación de las fuerzas políticas de oposición, en aliados patrióticos para una tarea que amenaza con ser una aventura criminal contra la humanidad, sin proporción, sin medida y un grado de crueldad de proporciones incalculables.
¡Que pena que la ONU soñada después de las tragedias de las primeras décadas del Siglo XX, haya devenido en una organización inútil! ¡Que lástima que el derecho de veto, de los poderosos del Consejo de Seguridad, sirva para tapar las vergüenzas de un Israel soberbio y desmadrado! Cuesta creer que una ciudadanía la israelí, mitificada por su sufrimiento a manos de los nazis y de otros, apoye masivamente el bloqueo, el confinamiento y la masacre de la ciudadanía palestina.
La acción de Hamás es execrable y merece la mas rotunda de las condenas; pero mas de 300000 soldados armados hasta los dientes y dotados de los artefactos bélicos mas mortíferos y destructores, se antojan tan excesivos y exagerados para ocupar los 350 quilómetros cuadrados de Gaza, como lo es un bloqueo generalizado a la población palestina, la condena al hambre, la miseria y la desesperación de mas de dos millones de seres humanos encerrados en la ratonera.
Tal vez una vez mas, la comunidad internacional, dejará hacer a las autoridades judías inspiradas en las visiones mas extremas del nacionalismo sionista, pero no es difícil adivinar que esto será a su vez alimento circular de los extremismos propios y ajenos, fuesen estos del islamismo radical, del panarabismo o del sentimiento antioccidental.
¿Alguien mas allá del impotente Guterres, será capaz siquiera de afrontar la responsabilidad de tratar de detener esta espiral de locura?
La historia de aquellos lugares desde 1948, no alimenta el optimismo.