LA TUMBA DE LA LIBERTAD. Antonio Campos Romay*

Con brocha gruesa se preparan los apóstoles del Apocalipsis a impartir doctrina en la Plaza del Gran Navegante con sus mentes de secano, para amedrentar la esperanza. Presumiendo  insolentes de “su”  Madrid, que no es la tumba del fascismo, relegado a tumba de la Libertad. Liberticidas que usan en vano tan noble expresión,-Libertad-, convirtiéndola en faca asesina del concepto que encierra. Invocaran a su dios, convertido en ente menor a su medida, porque de su mano afirman ha vuelto la normalidad… Por eso preferían curas en los hospitales en vez sanitarios.

Son los que no cesan en sus artimañas contra el esfuerzo gubernamental y el del país frente a la pandemia, y que ante las cotas de inmunización,  y la vacunación a velocidad de crucero cumpliendo objetivos, caen en la desesperación bíblica del lloro y crujir de dientes.

En esta plaza reencarnación virtual de la de Oriente,  rugirán  fauces dibujadas con el rictus de la rabia aventando calumnias e infamias. Solo falta a la cita el general difunto subido en un escabel para alcanzar la baranda del balcón de palacio.

Realimentarán el enfrentamiento territorial que llevan incitando hace una década. Obstinados, entorpecerán por todos los medios la solución de un reto ni fácil ni próxima. Que exige cauterizar heridas dolorosas, alcanzar equilibrios pautados, recuperar el “seny” largamente perdido y destrabar un embrollo centenario. Y ello, en un viaje en compleja compañía que apenas llega a ser de oficio. Con interlocutores etéreos, tornadizos, que a la vez se hallan empecinados en una lucha fratricida por su particular  espacio,  suma de obsesiones frustradas y mundos paralelos.

El cinismo, la soberbia, la prepotencia, la hipocresía y el oportunismo son ropajes que acompañan la política, convertidos en vez de lo que son, – mugrientos harapos-,  en algo que una estúpida miopía da en considerar brillantes galas de mentes que se presumen preclaras. Bochornoso tumulto de voces que enlodan un dialogo nacional serio. Mayor de edad. Capaz de pronunciar federalismo, indulto, referéndum pactado, entendimiento, reforma constitucional sin temblores de piernas ni tartamudeos. Ignorando con piadosa indiferencia fantasmagóricos personajes, sombras de un ayer en algún caso brillante, caídos en el triste oficio de prestar su luz mortecina para iluminar el extraviado camino de una regocijada reacción.

“Su” normalidad es la de la tierra hostil a una sociedad amplia y solidaria. Que bosteza y se refocila en la vulgaridad de sus impulsos más primarios. Aborregada en su papanatismo de ombligo y feroz desprecio a lo que desconoce, mostrándose en su indigencia intelectual, orgullosa de su ignorancia.

“Su” normalidad, es la que le permite al hablar de la carestía  de la luz sin que se les caiga el rostro de vergüenza al pedir en el Congreso que se reduzcan al mínimo los impuestos a las eléctricas, ese conglomerado de impunidad y avaricia. Cuya sórdida voracidad crece sin escrúpulo cuando los sectores vulnerables se congelan de frio o revientan de calor. A su propuesta solo le faltó para completarla, incluir que como ahorro energético, iluminar las noches con piras de libros…Artículos absolutamente inútiles en su modelo.

Envalentonados tras  la escaramuza de Madrid, la triada, tres personas distintas y un solo Dios verdadero manejando los hilos en la penumbra, llegan a lomos de un proyecto de Gran Contrarrevolución política, económica y social… Virulenta contra el menor atisbo de dialogo territorial, solidaridad, equidad social           o interés colectivo. Conjurados en una contrarrevolución económica, que entregue lo de todos en manos de unos pocos. Predicadores de la gran contrarrevolución social, que ponga en su sitio a los siervos que se creen ciudadanos  castigando sus ínfulas de saciar la desigualdad de siglos.

Se alzarán voces pendencieras, tabernarias, carentes de altura de miras y por descontando de sentido de estado. Gentes enlazadas por la corrupción, la codicia y el saqueo. Voces tan altisonantes como mezquinas. Enfermas de odio, que invocaran la Patria de forma obscena.  Ante lo que solo cabe recuperar las palabras del Sr Presiente de la Republica, D. Manuel Azaña al conocerse el levantamiento de los militares traidores, “Os permito, tolero, admito, que no os importe la República, pero no, que no os importe España. El sentido de la Patria no es un mito“

A los que se auparan en el pulpito de Colón, no les importa España…El único sentido que tienen de la Patria, es usarla, mancillarla y manosearla torticeramente para satisfacer sus sórdidos intereses.

*Antonio Campos Romay ha sido diputado en el Parlamento de Galicia.

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OS INDULTOS COMO PUNTO DE PARTIDA.

Por Xesús Veiga*

 Que pensariamos de alguén que, para analizar as características dun filme denso e prolongado, proxéctase, exclusivamente, o contido e a forma dun fotograma particular do mesmo? O normal sería considerar que esa valoración é  sumaria e/ou superficial. Necesitariamos visualizar todo o relato  filmográfico para estar en condicións de emitir unha opinión suficientemente ampla e profunda.

Os indultos que, previsibelmente, vai aprobar o goberno de Pedro Sánchez en favor dos presos independentistas cataláns constitúen só unha escena -por máis espectacular que resulte- desa “película” que se vén proxectando ante os nosos ollos dende o momento no que o Tribunal Constitucional modificou unha parte significativa da reforma do Estatut que previamente aprobara a maioría do corpo electoral catalán. A partir de entón -xuño do ano 2010- sucedéronse diversos acontecementos socio-políticos que se poden sintetizar en tres  vectores destacados: 1)aparición e desenvolvemento dun amplo movemento social favorábel á independencia de Cataluña;  2)viraxe do partido fundado por Jordi Pujol – CDC- cara posicións independentistas tratando de encabezar o clima dominante no seu electorado e 3)falta de vontade e/ou incapacidade do PP -a pesar de posuír a maioría absoluta no Parlamento do Estado- para resolver o conflito político suscitado, procedendo a súa “externalización” xudicial a través dunha querela criminal presentada polo fiscal xeral ante o Tribunal Supremo.

Nesta última década, en Cataluña fracasou a política entendida como ferramenta para buscar solucións a problemas complicados. Durante este tempo, o PP -cuxa importancia como partido estrutural do sistema político español non se pode ignorar- errou gravemente no diagnóstico do que estaba a pasar no seo da sociedade catalá (patentando a teoría do “ sufflé”, pensando que estabamos ante unha inflamación pasaxeira que  desaparecería co paso do tempo) e trabucouse totalmente na terapia aplicada (negativa a negociar melloras  substantivas do autogoberno, progresiva  xudicialización do contencioso e utilización electoral do mesmo fóra de Cataluña), asumindo con sorprendente naturalidade a súa progresiva situación de marxinalidade no universo político catalán.

Simultaneamente, o independentismo acumulou as maiores forzas posíbeis e apostou por unha declaración unilateral que carecía de viabilidade práctica. A conclusión está á vista: a sociedade catalá está fortemente dividida (así se constatou nas distintas consultas electorais realizadas) e a distancia entre as opinións e sentimentos existentes no interior e no exterior de Cataluña medraron ate niveis dificilmente manexábeis. A última mostra deste singular abismo pódese ver nos estudos  demoscópicos sobre os posibeís indultos: moi maioritariamente aceptados no corpo social catalán e  simetricamente rexeitados no resto do territorio estatal (coa excepción de Euskadi).

Dende a morte de Franco, houbo todo tipo de indultos (entre eles a relevantes persoeiros condenados polo 23- F ou pola guerra suxa dos  GAL). Reducir este asunto a un debate xurídico sería tanto como renunciar a usar os recursos políticos que están dispoñíbeis nas democracias de calidade contrastada. A pregunta fundamental que hai que respostar é esta: quérense buscar fórmulas políticas que faciliten, no medio prazo, a reconstrución das pontes destruídas en Cataluña e no Estado español? Seguramente, ese punto de encontro non vai estar na independencia de Cataluña ou no mantemento do actual  statu  quo xurídico-constitucional. Será posíbel tal obxectivo ou estamos condenados a unha  cronificación agravada da inestabilidade que coñecemos durante estes anos? Colocados nesta tesitura, os indultos -e a modificación do delito de sedición no Código Penal- poden ser un punto de partida para esa desexábel dinámica de achegamento e pacto.

*Xesús Veiga, economista, ex-deputado do Parlamento de Galicia, profesor xubilado da USC.

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ÉRASE…

Por María Purificación Nogueira Domínguez

A los niños y niñas de principios de los sesenta, en una España cargada de prejuicios, fanatismo y oscurantismo, en definitiva, en el fascismo, nos bañaban en una tina de mentiras que nos provocaba un distanciamiento, una disociación, de la realidad, y nos privaba del conocimiento. Muchos, en la adolescencia, cuando pudimos pensar por nosotros mismos, superamos aquellos baños. Otros se quedaron en aquellas aguas fecales… de las que todavía no han salido. Son los que siguen viendo brujas… en todo aquello que es superior a ellos… a su deficiente formación, su profunda misoginia, y altamente cualificada malignidad.

DEDOS DE… TIZA.

Aquel largo y abisal pasillo del colegio… terminaba en una pared cuya única luz entraba por una pequeña y alta ventana… a la que apenas llegaba. Lúa tenía ocho años y quería ser bailarina, escritora y… dibujante de hadas. Cada día, durante el recreo, apoyaba sus manos sobre los cristales de la ventana y se ponía de puntillas para bailar, y para ver la casa de la bruja… María. Mientras los profesores y alumnos disfrutaban del descanso en el patio del colegio, Lúa observaba la casa de la bruja, e imaginaba que María estaría quitando de su saco a los niños, que había robado por las calles al anochecer, les arrancaría la piel y luego los cocería en su enorme y negra marmita. Después corría a su pupitre y dibujaba y escribía cuentos de hadas buenas, que se inventaba para minimizar el miedo que le producía la bruja, y aquellas historias que los abuelos contaban sobre ella… y que los niños repetían.

Contaban que… María había nacido en un pequeño pueblo de Galicia, abandonado de la civilización. Decían que… desde muy joven adivinaba cosas, practicaba ritos satánicos, y había matado a muchos bebés en los vientres de sus madres. Decían que… curaba enfermedades y huesos, y que hacía pomadas, unguentos, pociones y bebedizos mágicos, que curaban todos los males… y, también, podían atraerlos. Decían…

Cuando el cura del pueblo fue conocedor de la fama de curandera de María, hizo todo lo que estaba en su mano, y en todas las manos sucias que encontró, para que la desterraran. Eran los años treinta en una España en que la Iglesia tenía mucho poder… y muy mala fe. María dejó su pueblo y se instaló con sus padres en aquella casa detrás del colegio. Cuando ellos fallecieron se encerró allí. Por la noche salía a caminar por las calles, y por el día trabajaba en su huerto, en el que tenía toda clase de hierbas medicinales, y frutas y verduras de las que se alimentaba. Aunque la gente no le tenía simpatía, y sí mucho miedo por todas las historias que circulaban sobre ella, cuando tenían un mal que la medicina no lograba controlar, o cuando un hueso tardaba mucho en curar… recurrían a ella Así que muchas madres y padres, abuelos y abuelas, acudían “escondidos” a su casa para solicitar sus servicios.

Pocas veces se veía a María por la calle, pero cuando salía, se vestía con una especie de túnica negra que le llegaba hasta los tobillos, calzaba unas alpargatas, llevaba a la cabeza un pañuelo, también negro, que tapaba casi por completo su óvalo facial… y escondía sus ojos bajo unas gafas redondas de pasta negra. Nadie conocía con precisión su cara, ni la edad que tenía, pero sabían que llevaba casi sesenta años en el barrio, por tanto, tenía muchos años… cerca de los noventa. Las pocas veces que salía a la calle, las madres cruzaban de acera y los niños se escondían tras las faldas de ellas. Lúa, también le tenía pánico a la bruja, pero no se escondía, cada día deseaba verla… y esperaba en la ventana. Se ponía de puntillas sobre sus pies de bailarina, apoyaba las manos en el cristal, y observaba la casa de la bruja… de María, de Marimanta, de La Saca Untos, de La Mujer del Saco. Y, la pequeña bailarina de ocho años, deseaba, más que nada en el mundo, saber qué estaría haciendo dentro de su casa.

Los años fueron pasando… Lúa ya tenía doce años y un día, durante su clase de ballet, sufrió una caída y se dañó un pie.Tras muchas visitas al médico, tras muchas horas de rehabilitación, no conseguía poder bailar ni caminar sin sentir molestias. Así que… la madre de Lúa decidió llevarla a casa de María, para que le viese aquel pie.

La casa de la bruja era muy acogedora y estaba muy cuidada. Había pocos muebles, pero muchos muchos libros por todas partes… por las mesitas, en la cocina, apilados por el suelo, y en enormes librerías. Todos los rincones daban cobijo a cientos de libros de medicina, botánica, psicología, filosofía, historia, música, pintura, etcétera. En el salón, donde Lúa escondía el miedo con la mirada perdida por el suelo, aparecieron una túnica y una zapatillas negras, que se  movían despacio, de las que salió una dulce voz que le dijo: “ Hola, Lúa, soy María. Espero poder ayudarte y no hacerte mucho daño”.

La voz de aquella mujer era la más dulce que Lúa había oído nunca. No era la voz de una bruja… era la voz de una hada, una hada encantadora. De las mangas de la túnica salieron unas pequeñas manos,  muy blancas y delgadas, impecablemente cuidadas, arrugadas, pero muy suaves.Unas manos que masajearon su pierna y su pie como si estuviesen tocando una dulce melodía al piano. Y, enseguida, Lúa sintió un dolor muy fuerte y un chasquido en el pie. Se levantó del sofá de un brinco, y, sin querer, dio un manotazo en la cabeza de la bruja, e inmediatamente su pañuelo cayó al suelo y también sus gafas, y su cara quedó al descubierto… Aquella mujer era igual que las princesas de los cuentos. Sus ojos eran tan grandes y azules como el cielo del verano, y su precioso pelo rubio caía hasta la mitad de su espalda en un baile de caracoles dorados y blancos. Y, a pesar de sus muchas arrugas, era preciosa. Lúa salió caminando perfectamente de la casa de la bruja, y a las dos semanas ya podía bailar.

Después de aquel milagro, cada día que Lúa iba al colegio se asomaba a la ventana del pasillo y, con las manos manchadas de tiza, dejaba sus hellas en los cristales… para que María las viese desde su casa. Era su manera de decirle que estaba allí, que no estaba sola… Era su manera de darle las gracias. María, desde su ventana, miraba las manos de tiza sobre los cristales y sonreía, levantaba su mano y la saludaba. Y… así fue durante mucho mucho tiempo, hasta que un día, María dejó de asomarse a la ventana… y un vecino, tras muchos días de no verla en su huerto, alertó de su ausencia. Y… la encontraron en su cama sumida en un eterno sueño… sonriente y sola.

Lúa se marchó a otra ciudad con su familia. Pasados diez años volvió a la ciudad de su infancia y adolescencia. Lo primero que hizo fue ir a visitar el colegio, corrió por el pasillo, manchó sus manos de tiza, y fue a ver por la ventana. Ya no necesitaba ponerse de puntillas para ver la casa de la bruja… Colocó sus manos manchadas de tiza sobre los cristales y miro la casa de María. Una triste hiedra cobijaba la casa y la abrigaba de la fría ausencia de su dueña.

Al día siguiente… Lúa fue al cementerio municipal, pero María no estaba allí. Sus restos mortales dormían en el pequeño cementerio que había al lado… El de los ateos, los rojos, los suicidas, los brujos, los malos, aquellos que los hijos de Dios… no aceptaban en su tierra santa. Entró en el cementerio de “los malos” y la buscó… Bajo la alta hierba se adivinaba una sepultura… y una pequeña lápida con su nombre y apellidos daba fe de que ella dormía para siempre allí. Lúa se arrodilló ante la cama térrea de María y unas pequeñas lágrimas se pusieron de puntillas… y comenzaron a bailar en sus ojos. Aquel no era el lugar en el que tenía que descansar María. Ella era una mujer sabia, honorable, sencilla, digna, empática y solidaria, una doctora de la Naturaleza… y, tal vez, una hada mágica, pero hasta en su muerte la habían desconocido, la habían equivocado, la habían crucificado.

Camino de su coche… Lúa miro hacia el pequeño cementerio y se prometió que llevaría a María a su huerto, y allí sería mimada y amada por sus plantas medicinales y sus flores. Lúa entró en su coche, agachó la cabeza para introducir las llaves en el contacto… y cuando la levantó, miró en el cristal unas huellas de tiza de unas delgadas y pequeñas manos, que formaban un precioso lienzo cristalino. Lúa miró al cementerio y sonrió. Aquel era el abrazo que le enviaba María… la Bruja Sabia, desde donde quiera que estuviese.

María Purificación Nogueira Domínguez.

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ENERXÍA PÚBLICA E GALEGA.-Xoan Antón Pérez-Lema*

Hai pouco máis dun mes escrebía nestas páxinas o artigo “Artellarmos outra produción eólica”  no que advertía da enxurrada de proxectos que queren aproveitar as nosas óptimas condicións para a produción enerxética eólica sen respectar a lexislación ambiental nin de patrimonio cultural e sen compensar aos propietarios privados e comunais  e aos concellos produtores. Advertía dun esquema colonial que quería facer de Galicia celeiro enerxético do Estado mesmo sen participar no desenvolvemento industrial do sector.

Voltamos tirar deste fío e tentamos albiscar o problema da enerxía  na súa globalidade, produtiva e de consumo, xusto a poucos días de se implantar unha nova tarifa que penaliza nomeadamente ás familias, á hostalería e aos produtores leiteiros galegos, até con incrementos na factura dun 30%.

A enerxía eléctrica é un recurso esencial e un produto de primeira necesidade para a vida humana e económica. Xa que logo, o IVE ha de se reducir do 21% actual ao tipo máis baixo vixente doi 4%, como rexe en case toda Europa, mentres se suprime para evitar unha  dupla imposición o seu  Imposto especial.

 Ademáis, a enerxía ha ser un recurso público, o que obrigará a que os operadores privados se subordinen ao interese público e abrirá a posibilidade real (non a obrigatoridade) de que a Xunta e as Administracións locais poidan desenvolver  operadores enerxéticos públicos. E para o interese público é esencial reducir os custos do transporte, polo que o os territorios haberían tender á autosuficiencia enerxética, como defende a asociación galega de consumidores ACOUGA. O que obrigaría moito menos  a deseñar macroparques eólicos terrestres e mariños e máis a aproveitar a optimización da teconoloxía nos últimos tempos e inzar Galicia e todo o Estado de placas para aproveitamentos  fotovoltaicos e termosolares nos edificios públicos, naves industriais e establecementos comerciais e vivendas unifamiliares e comunitarias. Velaí o exemplo da recente instalación de máis de 650 kw en 11 naves industriais no Novo Milladoiro-Ames,  polo Grupo Vagalume Enerxía e Santiago Sur.

E, na lóxica de fomentar a autosuficiencia enerxética e reducir substancialmente o transporte, que é un dos principais factores do encarecemento da factura eléctrica,  cómpre un reprantexamento global tanto dos retornos que a produción enerxética ha de lle xerar a Galicia como país, aos seus concellos produtores e aos propietarios privados e comunais como na compensación tarifaria que os consumidores domésticos e empresariais galegos haberíamos desfrutar polos custos ambientais e económicos que padecemos por mor dunha sobreprodución enerxética destinada a outros territorios, nomeadamente á rexión madrileña, que consume enerxía a eito sen producila.

 Enerxía pública e galega, porque o modelo actual é exemplo de depredación oligopólica e explotación colonial.

*Xoan Antón Pérez-Lema, avogado e analista político

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ANALFABETOS INFORMÁTICOS.-José María Barja Pérez*

   Una magnífica viñeta de Xaquín Marín resaltaba un problema actual: la ne­cesidad de aprender como podemos comunicarnos, por medios informáticos, con distintas administraciones. No sólo se trata del uso de códigos de identifi­cación alfanuméricos, sino también del uso de protocolos y páginas sólo dis­ponibles en modo informático. Aunque se nos asegura su fácil acceso y su am­plia información explicativa, se trata de lenguajes administrativos sobre dife­rentes plataformas a los que tenemos que acceder sin comunicación hu­mana directa. Y así aparece claramente la necesidad de un aprendizaje del lenguaje y del razonamiento, más amplio que la simple lectura de textos y un manejo numérico elemental. Hay que potenciar el estudio de como se pueden enten­der datos y de su manejo seguro, incluyendo herramientas como todos esos códigos que hoy, no sólo nos identifican, sino que son las llaves de las puertas de las administraciones públicas y privadas.

• Nos hemos acostumbrado a que el número del DNI haya pasado a ser alfanumérico, por esa letra añadida cuya utilidad y modo de obtención pocos conocen (aunque está expuesto en una «página de servicio al ciudadano» del Ministerio del Interior). Pero ese NIF ya es ahora uno de los códigos adheridos a nuestra vida cotidiana.

• Los antiguos veinte números de las cuentas bancarias se han completado hasta conver­tirse en el código IBAN, ES y 22 dígitos (los dos primeros agrupados a las letras y los res­tantes en cinco grupos de cuatro, separados por un espacio). Sólo nos sorprende que tenga longitud diferente en otros paí­ses (en Noruega sólo 15), o que en Portugal sean PT50 y 21 dígitos, mientras en Francia muchos son FR76 y 5 grupos de cuatro dígitos y uno de tres, marcados  por  separación con un espacio. La dificultad de calcular los dígitos de control, el resto de dividir por 97 un número de 26 cifras, se resolvía con reiteradas fórmulas en ho­jas de cálculo. Pero el ciberespacio ya proporciona, mediante una búsqueda elemental en Google, esa operación, usada en varios de los códigos empleados hoy en día.

• La tarjeta sanitaria es uno de esos repositorios con múltiples códigos que incluyen, como antes algunas tarjetas de crédito, datos como la edad del usuario. El CIP, Código de Identi­ficación Personal (que aparece en ambas caras de la tarjeta) esta formado por la fecha de nacimiento en formato yanki (aa/mm/dd), las letras iniciales de ambos apellidos, las se­gundas letras de ellos, un dígito según sexo (1 hombre, 0 mujer) más 3 cifras. Además del NIF, encima del nombre aparecen doce dígitos (los dos primeros, que identifican la provin­cia [15 es Coru­ña] y los dos últimos, el resto de dividir por 97 el número formado por los otros 10,  van separados por una barra/de los ocho básicos) que es el número de la Seguri­dad Social, utiliza­do en todos los trámites laborales: (altas, bajas, variaciones de datos, co­tización…). Mien­tras el código de identificación personal único del SNS (Sistema Nacional de Salud) son 16 carac­teres alfanuméricos, que incluyen, de momento, un gran número de B consecutivas. Inclu­so la tarjeta sanitaria lleva un código de barras EAN-13, con sus 30 barras característi­cas.

• El código de barras fue diseñado para identificar los productos en venta empleando una norma denominada Universal Grocery Products Identification Code (UGPIC), que fue actuali­zada al UPC (Universal Product Code) y al EAN (European Article Number), llegandose  a la unificación de los sistemas de escaneo. Los dos o tres primeros dígitos impresos bajo las barras identifican el país donde se emitió (aunque no sea el que produjo el producto). Ve­mos usualmente el 84, que corresponde a España, pero también el 49 de Japón o los del in­tervalo 400-440 de Alemania (el 690-692 es de China). Las publicaciones llevan el 977 en los periódicos, el 978 en los libros y el 979 para la música.

• Incluso nos encontramos con billetes de euros cuyos códigos empiezan con PB (Países Bajos) o UB (Francia), donde la B sólo indica que se trata de la segunda serie con ese mis­mo nú­mero. No les prestamos mayor atención, ni siquiera nos fijamos que el último dígito NO sea cero. Ese dígito de control, que completa hasta un múltiplo de 9 la suma de ante­riores (reem­plazando las letras A ⟶2, B⟶3,…, U⟶22, V⟶23,… ), debe estar entre 1- 9.

       El 3/junio coincide este año con el día 60 después de Pascua, Corpus Christi, uno de los jueves antes festivos (en Brasil, Croacia y Polonia cierra la Bolsa ese día). El segundo sábado de junio se celebra en Londres, Trooping of the Color, el cumpleaños oficial de la Rei­na que en muchos países de la Commonwealth ya se conmemora el primer sábado o el pri­mer lunes de junio.

*José María Barja Pérez, exrector de la UDC

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INDULTOS? NON, AMNISTÍA.-Xoan Antón Pérez-Lema*

 Mentres a dereita española, extremista e supremacista, convoca aos seus seareiros á Praza de Colón, canda a bandeira da España única e intolerante, o Goberno do Estado prepara os indultos para os presos políticos. Indultos probábelmente parciais, que lles perdoen os anos de cárcere xustos para que saian axiña do seu inxusto prendemento, malia que seica non resolverá nin a súa inhabilitación para desenvolver cargos e funcións públicas, nin a contía da indemnización de responsabilidade civil polo delicto de malbaratamento dos cartos públicos para o que foron condenados o vicepresidente Junqueras, os conselleiros  Forn, Turull, Rull, Romeva e máis a conselleira Bassa, que resolverá o “Tribunal de Cuentas”.

 Velaí como este indulto non resolve a cuestión. Seica non o resolve nin  para os presos políticos. E malia esta cativeza, que amosa a mínima xenerosidade posíbel para reconstruir un tecido social sán, a dereita extrema e supremacista, canda a vella garda do PSOE (Felipe González, Alfonso Guerra, os presidentes manchego e extremeño, Nicolás Redondo, Joaquín Leguina… ) rexeita os indultos malia apoiar, no seu día, os indultos de golpistas como o xeneral Armada ou de convictos de terrorismo como os antigos membros do Goberno González, José  Barrionuevo e Rafael Vera.

Os  nove indultos  ás persoas presas políticas nin resolven o problema nin o axudan  resolver.

Ademáis do problema xa sinalado (subsistencia quizais de moi onerosas e artificiosas indemnizacións por unha malversación que non existiu e falla de remisión das penas de inhabilitación), os indultos parciais proxectados para as nove persoas presas políticas non resolven o casos das máis de 3.200 persoas investigadas por distintos Tribunais cataláns e estatais (Xulgados de Instrución 1 e 13 de Barcelona, Tribunais varios de Catalunya,  Tribunal Superior de Xustiza de Catalunya, Audiencia Nacional…) por feitos de natureza política e fasquía pacífica posteriores á convocatoria do referéndum do 1-Ou do 2017.  Mais, o que tamén é fulcral, non resolven o problema da acusación e eventual orde de prendemento internacional contra o President Puigdemont, os consellers e conselleras no exilio, a secretaria xeral de ERC, Marta Rovira  e máis a antiga voceira parlamentaria das CUP, Anna Gabriel.  

   O indulto na Constitución do Estado (CE) é  un acto discrecional de Goberno, que só pode beneficiar casos concretos, pois que están prohibidos constitucionalmente os indultos xerais (artigo 62.4 CE). Neste contexto, o indulto ás nove persoas presas políticas remata no seu efecto nelas mesmas. Despois vai continuar a represión xudicial, mentres a dereita acusará ao Goberno do Estado de filoterrorista.

   A amnistía é o acaído e, ademáis é constitucional.

    A única saída que abre a porta á concordia que di querer Sánchez é a  amnistía. Unha amnistía constitucionalmente posíbel, sempre que se aprobe a medio de lei orgánica que precisa da maioría absoluta do Congreso dos Deputados. A maioría da investidura, precisamente. Saber é querer. Querer é poder.

   Os indultos xerais están prohibidos na Constitución, mais non as amnistías, malia que éstas requiran a mesma lei orgánica que regula os dereitos fundamentais e crea, modifica e derroga os tipos delictivos do Código Penal. Unha lei orgánica de amnistía podería extinguir todas as responsabilidades criminais e civís derivadas non só para as persoas condenadas por delictos políticos posteriores á convocatoria do referéndum do 1-Ou de 2017, senón mesmo das persoas investigadas arestora por estes delictos, ao tempo que pecha de vez calquera instrución ou xuizo futuro por estes feitos. É, pois, a solución para restablecer un clima de concordia cara un proceso de negociación bilateral que habería rematar nunha solución plebiscitaria pactada que consulte á cidadanía catalá.

De xeito que a amnistía, en realidade, habería ser un prerequisito, mesmo para o xogo da táboa de negociación Generalitat-Goberno do Estado. Se a esquerda española quere obter o respecto e a confianza negociadora do soberanismo catalán a amnistía é unha condición previa para enfrontar a negociación.

Poderíaseme respostar que parte substancial do Deep State, a dereita española, a caverna dos vellos rockeiros do PSOE e seica o Xefe do Estado rexeitan radicalmente a amnistía. Mais resulta que todas estas forzas e persoas rexeitan con forza e acenos semellantes os propios indultos parciais, que non resolven o problema.

Moi probábelmente sexa  o intre de que os soberanistas vascos, galegos e valencianos e cantas máis voces honestas haxa nos demócratas españois expoñan esta necesidade e pechen as fileiras cara a treboada cando decargue.

 Porque sen dúbida ha descargar, for cos indultos parciais, sexa coa lexítima e constitucional amnistía.

*Xoan Antón Pérez-Lema, avogado e analista político

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