
Los paletos interiores son esos seres a los que se identifica como personas por su morfología corporal, sin embargo, carecen de cualquier tipo de sentimiento racional… humano. Los hay en todos los países, pueden tener diferentes tonos de piel, culturas y niveles socioeconómicos, pero tienen un nexo común: viven en su aldea interior y no evolucionan ni cambian sus ideas ancestrales… jamás. Son decrecidos sociales, intolerantes, caóticos, narcisistas, ególatras, belicistas, y no contemplan más realidad que la suya. Son tiránicos en el entorno familiar, en el trabajo, en los círculos amistosos, en los conocidos… y por conocer. En el terreno político son extremistas, de derechas o de izquierdas, no respetan la libertad del resto de individuos que no comparten su ideario. Repudian en el nivel más alto cualquier opción democrática. ¡Son paletos a tiempo completo!
El paleto interior de extrema derecha… Es un cavernícola con delirios de homo sapiens. El contenido de su escala de valores se limita a su color de piel, su país, su Dios… y él mismo. Es un religioso radical, si es católico, reza, de memoria, en latín, pero no sabe qué está diciendo dado que no sabe declinar ni el Rosa- rosae. Sus ojos nunca han pasado por una sola página de La Biblia. No posee el más ínfimo dato histórico sobre la figura de Jesucristo, pero es creyente… porque eso es de “buena gente”. Educa a sus hijos en una doctrina que desconoce. Y los escolariza en un centro del Opus Dei. ¡Ay, por San Devoto del Sagrado Sectarismo! En lo económico, simula tener una capacidad monetaria e inmobiliaria de la que no dispone. Si es empresario, explota a sus empleados. Si es un obrero, se arrima a la grandeza de sus jefes, “amos”, por si la riqueza es contagiosa. Es un machista irredento: “¡La mujer ha nacido para ser esposa y madre, y su cometido es procurar el bienestar de su familia. Limitará su labor a las tareas del hogar, o, en caso de tener servicio doméstico, al cuidado de los hijos. ¡Ah, y si se extralimita en sus funciones, un grito o un castigo ejemplar… no viene mal para ponerla en su lugar!” El racismo, xenofobia, homofobia, otras muchas fobias, y casi ninguna filia, excepto el amor que profesa al poder y el dinero, a la patria y la bandera… son su filosofía de vida. Si es español clama con pasión : “¡Viva España!”. El paleto interno de extrema derecha, como buen cavernario, tiene costumbre de celebrar cacerías, no para consumir las piezas que mata, no, se trata de una distracción para gente “con clase”, igual que el golf… pero con escopeta. Adora eso que llama “ fiesta nacional”: los toros. Y acude a la plaza, trajeado y pertrechado con su puro habano y su petaca de coñac, para aplaudir a un señor al que llama “maestro”… cuyo “arte” consiste en torturar y asesinar a un animal indefenso. En política, muestra, sin ningún pudor, el mayor de los desprecios por la derecha democrática, a la que considera blanda y cobarde. Cuyos miembros son unos “mandiles amanerados”, incapaces de “aplastar “ a la izquierda. LLegando, ¡incluso! a consensos con esos demonios ateos, rojos insufribles, que no dejan vivir a los ganaderos con sus malditas leyes animalistas, no dejan crecer la economía con sus tonterías sobre el calentamiento global, y con el empeño buenista de rescatar y acoger a todos los inmigrantes del mundo: terroristas, delincuentes y violadores, ponen en peligro la seguridad y el trabajo de los nacidos en el país. Si se dedica profesionalmente a la política, suele tener un pecho prominente y no porque se mate a hacer gimnasia, ni porque sea supermán, no, es porque bajo su camisa de marca lleva un chaleco antibalas… Piensa el francotirador que todos son de su condición. ¡Es el caldo de cultivo perfecto para la paleontología… y una amenaza para la Democracia!
La paleta interior de extrema derecha… Sufre un avanzado estado de sometimiento machista y cree que el hombre es superior a la mujer, más valiente, más inteligente, más fuerte… más todo. Que la meta de cualquier mujer es cuidar de su esposo e hijos. Le repelen profundamente las feministas porque las considera enemigas de los “Dioses Viriles”. Dedica su vida a recibir órdenes de “ su señor” y a obedecerlas. No opina ni participa en el funcionamiento de la unidad familiar. Se limita a parir hijos y criarlos. Es una exaltada religiosa y le produce inquina todo aquel que no comparte sus ideas. Está en contra del aborto, aunque, en alguna ocasión, en secreto, no ha tenido más remedio… (¡son cinco hijos, ya!), pero reza mucho, mucho, mucho, para que Dios le perdone. Critica a todas las mujeres por su forma de vestir, de ser, de vivir : “descocadas, libertinas, provocadoras” . “¡Después no quieren que las violen!”. Ante la violencia de género escupe por sus despóticos labios: “¡ sí, sí, algo harían!” ¡Ah, y siempre disculpa las infidelidades de “su señor”: “ los hombres, ya se sabe…” Ella es muy decente, muchísimo, y solo “ hace el amor” porque es su deber de esposa. No tiene más ojos que para “su señor”. Santo Tomás… un hombre y no más. Su mayor logro, su cátedra, ha sido casarse virgen. Si es de clase adinerada siente un gran malestar ante los mendigos. Si tiene alguno cerca, introduce su blanca mano en su caro bolso, no para darle unas monedas, no, lo hace para socorrerse con su frasco de perfume: “¡Puaj, son tan sucios!”. Es igual de despiadada con los obreros, a los que considera seres inferiores, poco inteligentes, vagos, que tienen la miseria que se merecen. Si es de clase obrera vive por encima de sus posibilidades y, por supuesto, debe dinero a todo el mundo, pone todo su empeño en parecer adinerada… aunque tenga que robar. ¡Es una Deliranta Rococó! Aborrece a todas las personas que no sean ricas, católicas y heterosexuales. Cree que la homosexualidad es una enfermedad que… ¡fíjate tú! tiene tratamiento médico y cura. Es igual que sea de clase alta, media o baja, tenga formación académica o no, es un ser prehistórico… ¡Es una muralla ante el crecimiento, la autonomía y la dignidad de la mujer. Es la exaltación pura de la esclavitud… y una amenaza para la Democracia!
El paleto interior de extrema izquierda… Presume de intelectual, pero padece una formación muy básica. Se aprende cuatro discursos políticos, que copia de otros, y los repite entre los obreros que lo consideran un mesías del proletariado, un salvador. Creencia que le facilita el sustento. Es un cavernícola tebernícola. Desayuna, come, cena, y se aloja… gratis. Un discurso en la taberna es igual a un pincho de tortilla, un platito de empanada, un vinito, una cervecita, que siempre paga algún pánfilo, convencido de que el intelectual va a conseguir aumentos de sueldo y mejoras en las condiciones de trabajo de los obreros. Vive en todas las casas que encuentra vacías, sí, ocupa aquí, ocupa allá. Y si el mercado de ocupación está difícil, se busca a alguna ingenua con una cultura muy básica, más que la suya, que lo admira por su locuacidad y por su lucha para terminar con la desigualdad y la injusticia. La pobre incauta le proporciona alimento y cobijo… hasta que se percata de que su capacidad de oratoria va menguando, es demasiado repetitivo, es … es: “¡es un timador, es un buscavidas !”. Lo echan de todas partes, pero, el ungido es un crack de la picaresca y enseguida encuentra salida. Nunca ha hecho otra cosa que dar discursos en las tabernas, pegar algún cartel en época electoral, y, eso sí… vivir a lo grande. Su lugar de “trabajo”, además de la taberna, es la calle y las manifestaciones.¡Lo mucho que disfruta quemando contenedores de basura y rompiendo cristales de escaparates! E insultar, y lanzar soflamas para enfurecer a las Fuerzas del Orden, ser conducido a la comisaría y salir en los periódicos. Cada artículo, cada fotografía en la que aparece, es un vale, en la taberna, para dos o tres comidas y el aplauso de sus seguidores proletarios. Está en contra del Sistema… y no trabaja ni paga impuestos. De la solidaridad sabe que empieza por So y termina en dad: “dad, dad, vosotros que yo no tengo monedas”. Opina que las creencias religiosas son propias de analfabetos. No tiene más idea de religión que la adquirida en la enseñanza secundaria, pero él es un intelectual de izquierdas y es obligado ser un escéptico. Aunque intercambie opiniones con un catedrático en Teología y esté en clara desventaja, a él le importa un misal, siempre quiere tener la razón porque también ha estudiado: “Ateología”… por eso es ateo. Si le preguntas sobre Marx, te puede contestar que, de los cinco hermanos, su preferido es Groucho… ¡Es un borrón, una errata, un gazapo, para el desarrollo de las políticas de izquierda… y una amenaza para la Democracia!
La paleta interior de extrema izquierda… Es abisalmente misándrica. Le provoca aversión su abuelo, su padre, su hermano, su cuñado, sus amigos…¡ay, no, que no tiene! y, en general, todo ser que orine de pie. No es feminista, no, es supremacista femenina: “¡ tanta tontería, tanta tontería… No puede haber igualdad porque la mujer es superior al hombre, es inviable!” Se suma a todas las manifestaciones… cree que su presencia es imprescindible. Es tremendamente aburrida e inculta. Si le preguntas quién es Mario Vargas LLosa, te dirá que es el ex novio de Isabel Preysler. Ante sus “ausencias” culturales, argumenta que dispone de poco tiempo para leer… pero se ventila todas las revistas de cotilleo que su mamá tiene en la peluquería, lugar de trabajo que no suele frecuentar. Su misión es salvar de la explotación, la esclavitud y la injusticia a la clase obrera. Está muy sensibilizada con el calentamiento global, siempre lleva camisetas de Greenpeace, pero tiene una vieja furgoneta, sin pasar la ITV, que contamina más que el avión privado de la Swift. También es animalista, está en contra del maltrato y el abuso de cualquier ser vivo… sí, pero, cuando va al pueblo, carga su vieja furgoneta de tuppewar de hígado encebollado, oreja de cerdo, panceta, y chuletitas de cordero. ¡Ay, es que entre la pitanza y la panza… las ideas se confunden! Suele dar discursos en las puertas de los institutos, no en las universidades… carece de nivel. Le produce una enorme animadversión ver a sus amigas felizmente casadas y con hijos, las considera perdedoras, estúpidas que han cambiado la libertad por la esclavitud. Se viste con ropa de mercadillo… es su manera de hacer ver que ella es humilde. Lleva rastas en el pelo, pero si le toca la lotería… ¡Ay, si le toca la lotería! Se hace un alisado japonés y se mete entre pechamen y glúteo el vestido más caro de Coco Chanel… ¡Es una iconoclasta que rompe a martillazos la Igualdad… y una amenaza para la Democracia!
En este mundo, en conclusión… todos los extremistas son lo que son: ¡unos paletos interiores sin redención! Y he aquí el himno que cantan con devoción: “ ¡Soy valiente y leal extremista, tiranista de brava facción. Mi destino es luchar por la intolerancia, el abuso y la involución”! ¡“Titirititititi titirititititi”!
María Purificación Nogueira Domínguez.