El aislamiento individualista y la vertebración social- Iñaki Martínez

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Hace unos meses, al hacer unas compras en una conocida cadena de supermercados de sede levantina, me sorprendió que el cajero tenía un acento que indudablemente era de más allá de Pedrafita, del sur de España. La situación se repitió en otros supermercados de la misma cadena ¿Por que motivo esa entidad mercantil trasladaba a los trabajadores tan lejos de sus hogares? Probablemente por la aplicación de la clásica técnica de empresas multinacionales de procurar que el trabajador se sienta única o principalmente vinculado a la empresa, por encima de vínculos familiares, amistosos o de comunidad. El trabajador de moda para las grandes y medianas compañías es un trabajador flexible, adaptable y móvil, flexibilidad laboral que implica un estilo de vida flexible sin vínculos familiares, comunitarios y por supuesto sindicales, con escasos y superficiales vínculos afectivos, al estilo del presidente Feijoo. Un trabajador así es un empleado para el cual la empresa constituye su escenario vital básico y el centro de su vida, un “recurso humano” depurado de necesidades extra-laborales.

Desde otro punto de vista la autora Carolina del Olmo reflexiona en su libro “Donde está mi tribu” sobre como gran parte de las dificultades a las que se enfrentan las madres y padres modernos derivan de la falta de vínculos humanos, de la pérdida de la red de afectos y alianzas que colaboraban de manera directa o indirecta en la crianza de los niños. Son los resultados de una concreta evolución del sistema productivo que entra en conflicto con el sistema reproductivo, otra manifestación de los efectos perversos del empobrecimiento de los vínculos interpersonales.

El modelo de trabajo flexible y el paradigma consumista de búsqueda de la satisfacción instantánea y de construcción de la identidad mediante elecciones de consumo estrictamente personales, según ha venido analizando el sociólogo Zygmunt Bauman, transmiten sus reglas a las relaciones personales, que también adquieren ese carácter volátil, instrumental y fungible, empobreciéndose la sociabilidad y deteriorándose las redes sociales.

Los efectos del individualismo en nuestra sociedad son variados. Actualmente parece haber más personas solitarias que nunca, cuesta mantener vínculos amorosos y afectivos. También existe una cultura de la desconfianza hacia las organizaciones, cierta idea de que el individuo tiende a ser bueno, o no tan malo, pero que las organizaciones son corruptas y tienen propósitos inconfesables. Ese principio de desconfianza hacia las organizaciones hermana organizaciones tan aparentemente dispares como iglesias y sindicatos, ambas vienen sufriendo similares desafectos. La religiosidad gregaria mengua y en su lugar crecen religiosidades individualistas como la Nueva Era o el Pensamiento Positivo de Rhonda Byrne. La pertenencia a un partido político suele ser vista como una perversidad. Pero la sospecha moral no es el peor prejuicio que puede recaer sobre la participación en una entidad asociativa, la peor condena es que las asociaciones de diverso signo suelen considerarse “uncoool” ¿Que hay menos molón, para lo valores predominantes de lo “cool”, que una tuna o un grupo scout? La tiranía de lo que mola y lo que no mola es implacable, más aun entre los adolescentes y post-adolescentes. La publicidad y la cultura main stream ensalzan al personaje autosuficiente, al héroe solitario. A decir verdad es más barato hacer una película sobre un lobo solitario que sobre un tipo que pertenece a varias asociaciones, pues este último obligaría a contratar a un montón de extras. Además, en el caso español, seguramente aun arrastremos la falta de cultura asociativa causada por una dictadura que prácticamente eliminó el derecho de la asociación.

Sin embargo nuestra naturaleza de primates gregarios se revela. Podemos encontrar algunas muestras de ello en la sub-cultura friki, un colectivo no especialmente integrado en las pautas de socialización dominantes (comerciales y de mínimos) y que en su elección de fantasías favoritas evoca la idea de una sociabilidad más intensa. Ahí está la Comunidad del Anillo (una reunión de individuos coyuntural pero generadora de intensos vínculos), los Montaraces (de los que Tolkien da pocos detalles pero que parecen una especie de orden de caballería gitana) , o la Orden Jedi, o el intenso sentimiento de comunidad de la tripulación de la nave Enterprise, a su vez integrada en la fraterna red social constituida por la Flota Estelar de la Federación de Planetas Unidos.

En los comienzos del Movimiento 15M había un fuerte rechazo a las organizaciones, un rechazo frontal a la participación de partidos, sindicatos o de cualquier tipo de asociación, queriendo forjarse un movimiento estrictamente horizontal de ciudadanos independientes unidos por consensos amplios. Se estimaba que cualquier organización pervertiría las reivindicaciones y se intentaba sacar adelante un proceso reivindicativo mediante una no-organización basada en un consenso de mínimos. Tal estrategia acabó mostrando sus limitaciones y, si bien el Movimiento 15M tenía ese elemento de rechazo a las organizaciones, la práctica de colaboración y acción que generó actuaron como una escuela sobre el valor de la organización y la asociación. De alguna manera la energía de aquel movimiento fructificó en organizaciones más tangibles como las plataformas de STOP Desahucios o el partido Podemos. La praxis de la acción supuso un reaprendizaje del valor de la organización colectiva. Si, las asociaciones no son perfectas, en ellas acaban manifestándose las inevitables imperfecciones humanas, sin embargo son un instrumento indispensable sin las cuales es imposible cualquier acción social, su ausencia castra a la sociedad civil.

Conviene no resignarse ante esa tendencia al aislamiento individualista. Trabajemos activamente, casi conspirativamente, contra la tendencia al deterioro de las redes sociales o meramente de amistad y afecto. Es necesario cuidar nuestras relaciones de amistad, familiares y amorosas con espíritu de jardinero, protegiéndolos del clima desapacible. En un plano más comunitario, el asociacionismo parece una herramienta valiosísima para fomentar redes sociales tupidas, tan necesarias para la existencia de una sociedad civil sana y tan útiles para desarrollar una satisfactoria vida en sociedad y participar en la vida pública más allá de nuestra dimensión de trabajadores, consumidores y espectadores.

Hay muchos factores que dificultan el asociacionismo a nivel personal, como la falta de recursos económicos, la precariedad que centra nuestro pensamiento obsesivamente en lo laboral como problema o la falta de tiempo derivada de largas jornadas laborales compatibilizadas con tareas domésticas, las obligaciones familiares… Habría que ver si Lenin, por poner un ejemplo de trabajo intensísimo en pos de una acción social, habría sido capaz de hacer una revolución si a menudo tuviera que pasar la aspiradora. Sin embargo, a poco que se disponga de tiempo libre, las asociaciones son una excelente manera de sacarle partido. Además de las nuevas asociaciones que podamos formar ya existen asociaciones de todo tipo, asociaciones filantrópicas, culturales, deportivas, recreativas, de emigrantes, coros, rondallas, tunas, scouts, logias, clubes de leones,partidos, grupos de oración, de lactancia, esperantistas, ONGs, sindicatos, grupos cristianos de base, ecologistas, peñas, círculos, grupos de rol, tertulias, etcétera. Variadas, para muy diversos perfiles y una oportunidad de enriquecer nuestras vidas.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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