¿Iglesia no hay más que una? – Iñaki Martínez

ecumenismo       

¿IGLESIA NO HAY MÁS QUE UNA?

Estamos en vísperas de la Navidad, una fiesta que, aunque deconstruida bajo las formas de la cultura consumista dominante, es una fiesta de inequívoco pedigree cristiano. Aprovechemos la excusa para dirigir nuestra mirada a la comunidad cristiana, la Iglesia.

El término Iglesia es un vocablo de uso complicado y tendencioso. Etimológicamente significa asamblea por lo que en su significado más básico alude, más que a una organización o entidad jurídica, a la comunidad de los cristianos, al conjunto de los seguidores de Jesús de Nazaret. en un significado más restringido iglesia o las iglesias se refiere a las organizaciones con personalidad jurídica y dotadas de estructura y medios humanos y materiales que se encargan de organizar el culto y las actividades colectivas de los cristianos. Así que hay que diferenciar dos acepciones principales de la palabra iglesia: la comunitaria de “Pueblo de Dios” y la institucional de “organización eclesial”. Organizaciones eclesiales, como veremos, hay unas cuantas.

El uso de la palabra iglesia es algo confictivo. Para los sectores conservadores del catolicismo-romano solo la organización denominada Iglesia Católica Apostólica y Romana (o ICAR) es legítima y es la única organización eclesial con la que la comunidad cristiana puede organizarse validamente, la única Iglesia verdadera, de manera que otras organizaciones eclesiales sería ilícitas y la ICAR, desde sus posiciones más conservadoras, se reserva en exclusiva el nombre de Iglesia. De modo similar, los evangélicos fundamentalistas (y no tan fundamentalistas pero si conservadores) reservan el término Iglesia al conjunto de denominaciones eclesiales evangélicas o reformadas, excluyendo a las denominaciones católico-romana, ortodoxas y coptas. Es frecuente que los evangélicos fundamentalistas distingan en sus escritos entre católicos y cristianos, como categorías contrapuestas, negando así incluso el carácter cristiano del catolicismo (y los más extremistas no solo le niegan a la ICAR el carácter cristiano sino que incluso le dan el poco cariñoso título de “Ramera de Babilonia”).

En la cultura española es muy frecuente que se use el término Iglesia como sinónimo de Iglesia Católica-Romana, por el histórico monopolio confesional de esta organización en la sociedad española. Es francamente curioso que incluso desde posturas agnósticas o ateas se mantiene esa identificación, incluso para criticarla, de “La Iglesia” con la Iglesia Católica Apostólica y Romana. A la vista de este tipo de fenómenos se puede decir que en España existe un agnosticismo y un ateismo católicos-romanos, del que es un significativo y temprano representante aquel campesino anticlerical que en su día conoció el viajero George Borrow.

Sin embargo, desde una óptica más comprensiva e imparcial, es razonable entender que existe una “Gran Iglesia”, es decir el Pueblo de Dios, la Iglesia de Cristo o la Iglesia Universal, de carácter no institucional, constituida por el conjunto los cristianos unidos por vínculos espirituales y/o simbólicos; y un conjunto de organizaciones eclesiales o iglesias que son el medio de articulación práctica de las actividades y vida comunitaria de la comunidad cristiana. El “mapa” de esta Iglesia Universal es bastante complejo e interesante, con un amplio conjunto de organizaciones eclesiales de complicada clasificación. El reverendo Salvador Arce Guerra, un presbítero perteneciente a las iglesias episcopalianas española y de EE.UU, creo que últimamente  residente en Florida, proponía en una ocasión que el Cristianismo es una religión cuyas denominaciones descendentes son la católica, con sus tres ramas: romanos (latinos), ortodoxos (catolicismo oriental, griegos, rusos, maronitas, siro malabares, etc.) y anglicanos/episcopalianos; protestantes (que también incluyen el anglicanismo, que es católico y reformado), metodistas (derivación wesleyana del anglicanismo), luteranos, bautistas, presbiterianos; y diversas denominaciones de corte evangélico: menonitas, Asambleas de Hermanos (entiende que viene a ser otra rama del anglicanismo tardío), pentecostales, adventistas y Adventistas del Séptimo Día, etc. Finalmente cierra la clasificación con un grupo de sectas evangélicas y descendientes posteriores, en el que incluye Ligas Evangélicas, Testigos de Jehová, Mormones…

Indica el reverendo Arce que también existen nuevos grupos cristianos aconfesionales, interconfesionales o sin iglesia propiamente dicha, de corte ecuménico o inter-cristiano, como la interesante comunidad de monjes de Taize, en Francia, extendida ya por el mundo, o el movimiento de la Comunity Church estadounidense, o el ministerio REMAR.

Aunque esas clasificaciones o “taxologías eclesiales” pueden variar mucho según el criterio que se escoja, me parece que la clasificación anterior es bastante acertada. La recojo con pocas variaciones en el siguiente cuadro:

Cuadro iglesias

Se podría dudar si hacer una columna independiente, dentro de la categoría de cristianos, de confesiones cristiana judaizantes, en la que se podría incluir a los adventistas, los judíos mesiánicos y los rastafaristas, aunque son iglesias de muy diverso origen y estilo. Los rastafaristas están emparentados con la Iglesia Ortodoxa Etiope pero me parece que también con los evangélicos renacidos. No se si actualmente hay nestorianos o no.

Tampoco supe ubicar en la tabla a los Unitarios, que surgen en el marco de la reforma protestante pero cuyas doctrinas se salen del consenso del Concilio de Nicea. Podrían ponerse en la columna de “reforma de la reforma”, en la de para-cristianos (siendo tiquismiquis), puede que incluso en la de nestorianos o crear una nueva columna de “arrianos y unitarios”.

Hay grupos que no supe ubicar en el cuadro, como los lefevristas y la Petite Église francesa, ambos ultramontanos de cultura católica, que no se si cabe calificarlas de católico-romanas o solo de católicas en sentido amplio, como los ortodoxos. Hay parecidas dificultades taxonómicas con entidades de amplio espectro y tendencia progresista (e incluyente) como la Comunidad Metropolitana, la Iglesia Diversidad Cristiana de Uruguay, la Iglesia Liberación Latina y la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas. Quizá se podrían poner en la categoría mixta católico-protestante en la que están las episcopalianas, quizá también fueran relacionables con los grupos de Emerging Church estadounidenses, aunque quizá esos sean más bien una tendencia doctrinal-litúrgica interconfesional, trasversal a varias iglesias y bastante homologable a los grupos de Redes Cristianas católicos.

En España los luteranos y los presbiterianos están unidos en la Iglesia Evangélica Española, donde están los sectores más progresistas del protestantismo español y que no tiene ni una iglesia en Galicia.

Las categorías protestantes pueden llegar a ser bastante difusas. Los evangélicos en sentido restringido o cristianos renacidos (iglesias que rompen drásticamente con la tradición religiosa europea o euroasiática y desechan el acervo de experiencia eclesial a partir de San Pablo), son el corazón del fundamentalismo evangélico de Estados Unidos y son incansables fundando nuevas pequeñas denominaciones eclesiales por todo el mundo, con tendencia a la atomización. Pero además los cristianos renacidos fundamentalistas también practican el entrismo en iglesias protestantes históricas, como la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos, e incluso en iglesias protestantes históricas del resto del mundo, de manera que es difícil decir donde empieza y donde acaban los evangélicos – cristianos renacidos.

Siguiendo con ese carácter a veces difuso de las categorías protestantes, una iglesia estadounidense, la Covenant Church, surge de la esfera de los cristianos renacidos  pero sin embargo parecen haber hecho un movimiento de reenganche con la tradición y con la idea de continuidad eclesial en la historia.

Para más complicación en Estados Unidos hay iglesias que sacan “segundas marcas”, como Hillsong Church (con sucursal en Barcelona), que es una “segunda marca” de la Iglesia Baptista dirigida al público joven urbano, o la Iglesia del Redentor, una segunda marca de la iglesia presbiteriana de Estados Unidos, que además comparte la marca con otras iglesias reformadas. Incluso la Iglesia Liberación Latina podría considerarse una segunda marca de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala en América.

Otros posibles criterios de clasificación podrían ser:

  • según sean más o menos progresistas en usos y costumbres.
  • el peso relativo como bases de su fe de escrituras, razón, tradición e interpretación institucionalizada.
  • la mayor o menor cercanía a la consecución de la sucesión apostólica
  • la mayor o menor definición o tradición litúrgica
  • momento histórico de creación
  • orígen geográfico
  • etc

Es curioso que antiguamente lo que definía antes a las iglesias eran cuestiones teológicas a veces sutilísimas, como el concepto de la naturaleza de Cristo dentro de la Trinidad en los monofisitas. Hoy en día parece que esas cuestiones son mucho más secundarias y en cambio se da mucha más importancia a cuestiones de estilo.

El tema de este artículo hace necesario cerrarlo deseandoos, queridos lectores de Contraposición, unas muy felices navidades.

Acerca de Contraposición

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