Perplejidad de ciudadano- José Luis Martin Palacin

27987-martinpalacinPERPLEJIDAD DE CIUDADANO 

Los ciudadanos hemos votado para que nuestros representantes gobiernen no solo para sus votantes, sino para que sean capaces de crear mayorías sólidas Cualquier intento de utilizar los resultados del 24-M como palanca para obtener mejores posiciones en las generales, es de una frivolidad alarmante.  Los ciudadanos españoles hemos sido coherentes, generosos y confiados al votar en las elecciones municipales y autonómicas, incluidas las de Andalucía. Coherentes con nuestro sistema democrático, votando a pesar de los descontentos y rechazos hacia el comportamiento de un número significativo de representantes que privatizaron el voto para hacer de su capa un sayo. Generosos con los partidos y formaciones políticas, al otorgarles con el voto una nueva oportunidad de enderezar la gobernación y deshacer los

entuertos, renovando el ejercicio de la democracia institucional.

Ahora los partidos y representantes elegidos han de corresponder con un ejercicio de responsabilidad y coherencia. Una parte de ellos –que tronaron en los últimos tiempos contra los males del bipartidismo- ha de demostrar que sabe navegar en las aguas de una representación multipartidista, sabiendo gestionar, en aras de la gobernabilidad, la situación cuya consecución se arroga. Y la otra, ha de ejercitar la experiencia política que se atribuyen para poner una adecuada flexibilidad y habilidad al servicio de la formación de los gobiernos.

Los ciudadanos hemos votado para que nuestros representantes gobiernen no solo para sus votantes, sino para que sean capaces de crear mayorías sólidas. Gobernar con mayoría relativa (a veces harto exigua) en segunda votación es ganar las alcaldías y las presidencias por inercia. Una inercia cargada muchas veces de mezquindad, y de la responsabilidad de dar paso a un futuro inestable. Los ciudadanos hemos votado para que nuestros representantes gobiernen no solo para sus votantes, sino para que sean capaces de crear mayorías sólidas que saquen del atolladero a unas instituciones muchas veces desgastadas por mezquindades anteriores.

El proceso de líneas rojas, exigencias mutuas en muchas ocasiones ajenas a los proyectos de gobierno del ámbito territorial o competencial que corresponde, y hasta disputas personalistas sobre quién debe ser alcalde o presidente, está generando un desconcierto muy poco edificante, y pone en peligro las instituciones para las que los protagonistas de este mercadillo han sido elegidos.

Y cualquier intento, que ya ha aparecido en el horizonte, de utilizar los resultados y la posible falta de entendimiento como palanca para obtener mejores posiciones en las elecciones generales, es de una frivolidad y de una falta de responsabilidad alarmantes. Porque mientras, se deja en precario la gobernabilidad de las instituciones para las que se ha hecho acudir a los ciudadanos a las urnas.

Cualquier intento de utilizar los resultados del 24-M como palanca para obtener mejores posiciones en las generales, es de una frivolidad alarmante

Por ser muy concretos, no es de recibo que la señora Oltra o el señor Echenique pretendan salirse de una coherencia de apoyo a la lista más votada dentro del ámbito de la izquierda y del progresismo, con un falso pretexto de que sus votos puedan tener más calidad que los de los demás. No es presentable que Podemos exija para la investidura en Andalucía unas condiciones que no va a cumplir en Madrid la candidata a la que han apoyado. Ni es responsable que pida el voto al PSOE en Cádiz sin exigirle los mismos condicionantes

que le pide para dárselo en Andalucía. Ni es aceptable que el PSOE haya incluido a algún imputado en sus listas, para permitir que otros lo tomen como excusa para terminar permitiendo que la inercia deje gobernar al PP, como es el caso de Lugo.

Es el momento de que nuestros representantes demuestren la misma coherencia y generosidad que han demostrado los electores. Y de que sepan acreditar la confianza de los ciudadanos, demostrando que tienen capacidad, flexibilidad y creatividad suficiente como para generar gobiernos de mayorías reales que se comprometan de verdad en sacar adelante municipios y comunidades. Y de no dar la sensación –que cada vez se va poniendo más en evidencia- de que el voto en las instancias territoriales lo querían solo para apoyar su carrera hacia las elecciones generales.

Acerca de Contraposición

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