Convivencia Social- Pilar Álvarez Areces

pilarAlvarezEL RINCÓN DE HIPATIA 

Pilar Alvarez Areces

CONVIVENCIA SOCIAL

Aunque nuestra tendencia natural nos lleva a convivir respetando al  otro, la convivencia social hay que construirla, no se da por naturaleza. Si queremos tener buenas formas de Convivencia Social garantizando la protección de la vida, de los derechos humanos, y la felicidad, debemos de materializarlas en el ejercicio, y a su vez enseñando, siendo esta tarea de toda nuestra vida, y también la de la sociedad.

Hay aprendizajes básicos indispensables para el mejoramiento de nuestra Convivencia Social entre los que podemos citar, aprender a no agredir al congénere. Fundamento de todo modelo de Convivencia Social. En el ser humano la agresividad puede convertirse en amor, o en hostilidad hacia el otro. Es necesario aprender a dejar el combate sin perder la competitividad, ha ser fuertes sin perder la ternura y la compasión por el otro, quien por ser diferente, puede ser mi complemento,  o quizá  mi opositor, pero nunca mi enemigo.

Aprender a comunicarse es fundamental, para la buena convivencia, algo que también puede llevar al Ser a la autoafirmación personal y ser conocido entre los iguales. Toda comunicación busca transmitir un sentido que espera ser reconocido por otros, y nos afirmamos en sociedad cuando somos reconocidos por el otro, y el otro a su vez, se afirma con mi reconocimiento. Una sociedad que aprende a comunicarse de muchas maneras, siempre encontrara las formas para solucionar sus conflictos pacíficamente. Aprender ha interactuar, es base fundamental de los modelos de la buena relación social, aprender a percibirnos, y a percibir a los otros como personas que evolucionamos y cambiamos en las relaciones intersubjetivas, pero guiados por unas reglas básicas universales que darán como resultado positivo los buenos propósitos de obtener esos derechos humanos que nos merecemos y que tanto anhelamos.

El grado de convivencia de una sociedad depende de su capacidad de concertar intereses comunes, a todos los niveles. Aprendiendo a negociar en grupo se puede alcanzar el máximo nivel de concertación, expresión del interés general por el bien común. La convivencia también supone aprender a cuidar por el “bien común” físico y psicológico de sí mismo y de los otros, esta es también una forma de expresar el amor por la vida, tanto propia como de la sociedad. Cuidar el entorno es base fundamental de la supervivencia, aprender a vivir socialmente es ante todo, aprender a estar en el mundo, aceptando  que somos parte de la naturaleza y del universo, y que no es posible herir al planeta tierra sin herirnos a nosotros mismos. Una  ética de la convivencia social supone el cuidado del lugar donde todos estamos, la biosfera.

La base de la evolución social y cultural, es  el conocimiento  y el contacto con los legados culturales y académicos de una sociedad  legado esté por mujeres y hombres más vinculados a la historia y a la vida cotidiana de la sociedad. Nuestra convivencia en este siglo XXI deja mucho que desear, y en los últimos tiempos se ha deteriorado aún más, ello nos obliga a la meditación, porque la buena convivencia es indispensable para alcanzar el bienestar económico y social. Es indispensable lograr un sistema en que, existiendo intereses individuales, éstos no interfieran con los intereses de la comunidad. Porque del progreso y la eficiencia de la comunidad dependen el bienestar y la seguridad del individuo, a su vez, del esfuerzo e interés del individuo, depende el destino de la sociedad. Necesitamos una  convivencia armónica, con anhelo espiritual y moral de la humanidad, y con un mecanismo para alcanzar la vida digna para todos los miembros que componen la sociedad humana.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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