#ParisAttacks – Ana Aller

imageTIEMPO DE CEREZAS

#ParisAttacks 

 
Un gran manto de luto se ha desplomado, en la ya para siempre amarga noche del viernes 13 de noviembre, como una negra sombra sobre la Ville de la Lumiere. París, la ciudad que siempre nos quedará a todos, la cuna de la Liberté, la Egalité y la Fraternité, se ha teñido de sangre inocente y Francia y con ella Europa nos hemos bañado en lágrimas. Mucha sangre, como en tantas ocasiones, pero siempre derramada en nombre de la Libertad, esa palabra cuyo significado, para los franceses sobre todo, es sagrado.
La sinrazón, fruto del fanatismo religioso, ha vuelto a descerrajar sus “Kalashnikov” al azar, sobre aquel que hubiera tenido la desdicha de intentar ser dichoso una noche de amistad, fiesta y música en una discoteca o en la terraza de un restaurant. El resultado ha sido una terrible conmoción y dolor con forma de guarismo, la misma, idéntica que sufrimos con los atentados masivos de New York y Madrid. Pero también cuando la brutalidad se ceba en Líbano, Siria, Egipto, Palestina, etcétera. La congoja y el dolor son iguales cuando se trata de masacres, sean las cifras que sean y sea el lugar que sea.
Lo apunto porque hace sólo dos meses lloramos sin consuelo el cuerpo yerto de un ruiseñor sirio que el mar escupió en una playa de Kos. La imagen nos descompuso. Un horror para vergüenza del mundo, un niño de tres años y su hermano de cinco equivalían al dolor de ciento y muchos muertos, asesinados perdón. Tenía nombre y familia y una historia trágica para una vida que duró tan poco. Se llamaban Aylán y Galip y eran también el resultado del fanatismo y la intolerancia. Dos meses después nos seguimos estremeciendo al recordarles.

Hay algo que  apenas hemos visibilizado en Paris y es la cara morbosa de la tragedia: los rostros de las víctimas, familiares deshechos en llanto, cuerpos destrozados y ensangrentados. Francia es elegante hasta en la forma de mostrar al mundo sus muertos y su dolor. Viendo France 24 no vi un solo cadáver. No hacía falta porque los tenemos presentes en una foto fija que la memoria se empeña en no borrar, la de los trenes de Atocha, aquellos andenes del espanto, de ríos de sangre y lágrimas. Los tenemos grabados como quien ve morir a sus hijos, porque eran nuestros hijos. Y son iguales a los rostros de los hijos de Francia asesinados en París. Sólo un corto vídeo grabado por un periodista dejó la dimensión exacta del pánico y el dolor en las puertas de una discoteca ya tristemente famosa, mientras sonaban disparos de muerte y jóvenes aterrorizados huían despavoridos de ella. Alguno arrastraba el cuerpo sin vida de algún amigo, un par de personas se colgaban de unas ventanas recordándonos la imborrable imagen del horror del 11 S. El miedo y luego más y más miedo. Sólo miedo. O terror, La Terreur otra vez , esa es la palabra.

Terror de terrorismo, de masacre, de guerra. Pasa todos los días, en Siria, por ejemplo, y la gente sale corriendo. Siempre se sale por patas, de una discoteca o de tu patria. Hay que salvar la vida o que te la quiten en la pista de Bataclan o en una playa turca.
Hemos regresado a la matanza de Madrid sin quererlo, por eso nuestro tsunami de solidaridad y nuestro compromiso ineludible con un país vecino al que tratamos de una forma cuando hablamos de fútbol  pero sabemos que no es lo mismo cuando se trata del asesinato y la barbarie, porque nosotros, los españoles, somos la conciencia del cuanto duele y cómo. Y ahora además hemos sabido del primer rostro con nombre y apellidos de esta tragedia brutal, el de un español. Alberto González ha sido asesinado por el ISIS. No cabe más tristeza. Descansa en paz Alberto.

Habrá más, no van a parar porque la única palabra que entienden es la de Al-lāh, la que ellos le otorgan. Contra el miedo la receta no puede ser más miedo. Contra la libertad la receta ha de ser más libertad.

Europa y los europeos hemos de saber distinguir a los enemigos de nuestra libertad de aquellos que desean vivir en paz. Y en esto, Francia debe dar otra lección de elegancia y al mismo tiempo de firmeza. De Courage y Grandeur.

Pero yo me temo que seguiremos llorando más soldados anónimos e inocentes de esta cruenta guerra que la irracionalidad nos ha declarado.

En nombre de la Libertad, ¡Vive La France!

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Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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