Que no cunda el desánimo – Germán Castro

Máis euQue no cunda el desánimo

Germán Castro

Según las urnas, el PSOE tiene que hacérselo mirar, tiene que resetearse porque ha resistido, pero no ha evitado seguir en caída libre, descalabro histórico. En lo que atañe a las formaciones emergentes parece claro que necesitan el rodaje de la oposición.

Demasiados aspavientos, vaivenes, juegos y fuegos semánticos, postureos, sonrisas y lágrimas… sembraron la desconfianza o impidieron un apoyo más contundente, tal como erróneamente auguraban las encuestas. Los que votaron PP debieron pensar que vale más corrupto conocido…lamentable.

Las espadas están en alto y ahora vamos a ver quien le pone el cascabel al gato. Rajoy, que reinó cuatro años con mayoría de rodillo, pasándose por el arco de triunfo alianzas y acuerdos con otras formaciones, ahora, como en diciembre, clama por la gran coalición, ahora busca amigos. Le pasó en diciembre, que se quedó más solo que la una y vamos a ver como lo resuelve en esta segunda oportunidad. El que siembra vientos recoge tempestades. El refranero no falla.

Es prematuro a dos días de las elecciones trabajar con hipótesis solventes. Hará falta esperar y ver como se desarrollan los acontecimientos. Los afines, los llamados “marca blanca” del PP, ya empiezan a planear. Albert Rivera primero vetó a Rajoy y ahora matiza que él no utilizó nunca ese verbo. Y se queda tan tranquilo. Que conste que ya vaciló mucho en el proceso que siguió a las elecciones de diciembre tratando de arrastrar a su socio eventual, Pedro Sánchez. Aquel maridaje fue inútil,  hizo daño a ambos.

Mientras el líder de Ciudadanos no sabe qué hacer con el veto, los socialistas muestran una vez más sus miserias interiores. Los escuderos de Pedro Sánchez insisten en que no apoyarán, ni por acción ni por omisión, al PP, pero otros barones no han tenido inconveniente en apurarse a salir al aire dando a entender que había que dejar la gobernanza en manos del Partido Popular, claras insinuaciones a la claudicación. La lideresa de Andalucía en sus primeras declaraciones trataba de tapar su propio fracaso -el PP le hizo el sorpasso en su feudo- vendiéndole la moto al Secretario General y candidato de que gracias a ella -quinientos mil votos que le sacó de diferencia a Podemos- sobrevivía a la fagocitación. Esto no puede seguir así, con fuego cruzado que sale de las propias filas del partido de Pablo Iglesias, el ferrolano, que si se levantara cogería un “vergallo” (vara delgada y flexible) para poner orden en el partido.

Qué decir de la cúpula de Podemos que no encuentra los culpables de su fracaso y recurre al “estudio científico” de los resultados para poder emitir una valoración, descartando siempre que sean ellos los responsables. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Pablo Iglesias y los suyos son infalibles. Al parecer, la autocrítica humilla. Pablo Iglesias ha hecho de la arrogancia un valor y así no se va a ninguna parte. Por otro lado, él y Alberto Garzón se han equivocado con la coalición. Los resultados están a la vista. Y no vale poner cara de sorpresa. Se sabía de antemano que la fórmula fracturaba el censo de IU. Podrá ser una iniciativa con futuro, como ha justificado el propio Garzón tras las elecciones, pero de partida el presente le ha jugado un duro revés.

De cualquier manera, la lucha continúa. Que no cunda el desánimo.

 

Acerca de Contraposición

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