La elección de presidente USA – José María Barja Pérez

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José María Barja Pérez

La entrada del 16/agosto del magnífico blog Malaprensa lleva un contunden­te título «Cómo contar mal las elecciones presidenciales en USA.» La demostra­ción de su acierto es que El País tuvo que añadir, en su versión digital, una rectifi­cación que resalta en color amarillo. Sorprende que se equivoquen incluso en la foto de Michael Dukakis, el contrincante de Georg Bush en 1998, cuando existe información completa disponible. Por ejemplo, en la web The American Presidency Project, cuya referencia se indica en el artículo. Y nada digamos de la confusión provocada al intercambiar la rotulación de los colores, que convertía al estado de California en bastión republicano.

Electoral College2012

Pero la gran confusión proviene del uso del término «voto electoral» para el voto en el Colegio Electoral, el mecanismo establecido en 1787 (el compromiso de Connecticut) que garantiza las prerrogativas estatales pactando con los estados de menor peso demográfico, que exigían igual voz en la elección presidencial. Cada estado tiene un número de electores presidenciales igual al de sus senadores (2) más el número de congresistas, sus miembros en la House of Representatives, número basado en la población del estado; hay que añadir 3 electores del Distrito de Columbia (Washington DC), que no tiene representante en el Congreso pero participa en ésta elección. En el año 2016 esos números van desde los 55 de Cali­fornia, los 38 de Texas y los 29 de Nueva York y Florida, a los 3 de Alaska, Monta­na, Wyoming, ambas Dakota, Vermont y Delaware. Para la asignación de votos de un estado (salvo en Maine y Nebraska que aplican el «método del distrito con­gresual») se utiliza el sistema mayoritario puro: un candidato se lleva todos los electores si tiene un sólo voto más que otro. Y como la elección presidencial es indirecta, son esos compromisarios del Colegio Electoral quienes eligen al presi­dente (aunque pueden apoyar a cualquier candidato, en la práctica dan su voto al candidato de su partido). Eso si, con reglas de calendario están fijadas las fechas de cada uno de los pasos de la elección presidencial. Con tantas diferencias al método aquí empleado, no es de extrañar la sorpresa de un lector español ante afirmaciones como la victoria de Ronald Reagan por el 97,6% (del voto electoral).

Datos 

  • En el «método del distrito congresual» se otorga un voto electoral al ganador de cada distrito del Congreso y al ganador de la votación en todo el estado, se le concede los dos restantes votos electorales del estado. Maine implementó este método en 1972 y Nebraska en 1996, pero ninguno de ellos dividió sus votos electorales hasta 2008. Fue cuando Barack Obama (con el 41,6% votos en urna, 801.281 de sus 1,796 millones de habitantes) recibió uno de los cinco votos electorales de Nebraska, mientras John McCain (con el 56,5%) recibió los cuatro
  • Los compromisarios son designados por cada partido entre sus seguidores más fieles, no pudiendo ahora ser ni congresistas, ni funcionarios federales (en siete elecciones desde 1948 ha habido algún elector sin fe, que vota por su cuenta). Los compromisarios del candidato gana­dor son convocados a la capital de cada Estado para votar por el candidato presidencial «el lunes siguiente al segundo miércoles de diciembre» (este año, el 19/diciembre). El resultado es secreto y el recuento del total se hace en sesión conjunta de ambas cámaras a las 13:00 del 6/enero/2017; desde 1937 la toma de posesión, Inauguration Day, está fijada en el 20/enero, que es viernes el próximo año.
  • Es más conocida la regla de 1845 que fija el Election Day, la fecha de todas las elecciones en los años pares: «el primer martes que sigue al primer lunes de noviembre» (este año, el 8/noviembre). Fue escogida por ser la mejor fecha para que los granjeros se acercaran a las urnas (la recogida de la cosecha de otoño había terminado y en las otras estaciones estaban ocupados). El día de la semana martes se escogía para no interferir con los servicios religiosos dominicales pues, dadas las grandes distancias a recorrer para ir a votar, podían así salir el lunes. Los años pares no múltiplos de cuatro, en las llamadas midterm elections, los esta­dounidenses eligen a sus 435 congresistas, para un período de 2 años, y a un tercio de los 100 senadores, para 6 años. En los años múltiplos de cuatro (años bisiestos, salvo los múltiplos de 100 y no de 400) además se elige Presidente, lo cual opaca todas las otras elecciones.
  • La Ley Orgánica 5/1985 del Régimen Electoral General fija, en su artículo 3, que en «el cuarto domingo de mayo del año que corresponda» se realizan las elecciones locales y autonó­micas (de las Comunidades sin la competencia de anticipación). Es el único y muy poco cono­cido, algoritmo electoral español. Incluso alcaldes recitan “último domingo de mayo”, sin com­prender que cualquier mes distinto de febrero puede tener cinco domingos.
  • Puede ocurrir que, pese a ganar en voto popular, un candidato pierda la presidencia USA. Ocurrió en 1888, cuando el presidente Grover Cleveland, que se presentaba a la reelección contra Benjamin Harrison, consiguió sólo 168 votos del Colegio Electoral frente a los 233 del que sería el 23º presidente. Pero Cleveland había obtenido 89.293 votos populares más que su contrincante (el 48,6% frente al 47,8%). Cuatro años más tarde, Cleveland volvió a ser elegido presidente frente a Harrison, ganándole en voto popular y electoral. Antes, en 1876, Samuel Tilden Smith había obtenido el 51% de los sufragios (254.694 votos más que su rival), pero Rutherford Hayes fue el 19º presidente gracias a su victoria por un voto en el Colegio Electoral (por ello fue apodado Rutherfraud).
  • Establecida en 1804, la 12ª enmienda de la Constitución determina que, en caso de empate en el Colegio Electoral, haya una votación en el Congreso para elegir Presidente, en la que a cada estado se le asigna un voto, en función de su mayoría parlamentaria (bastarían por lo tanto 26 votos); por su parte el Senado hace lo mismo con el Vicepresidente (que no tendría por que ser de la candidatura del Presidente). Sólo se aplicó en 1825 para elegir al 6º presidente, John Quincy Adams, hijo de John Adams el 2º presidente, en lugar de Andrew Jackson (con el 41,4% votos populares), pues el Colegio electoral se había repartido entre cuatro candidatos sin alcanzar ninguno de ellos la mayoría de los votos electorales. También está fijado que, en caso de no ser elegido en la fecha prevista un presidente, juraría el cargo provisionalmente el presidente del Congreso y, en caso de negativa o incapacidad de éste, el senador más viejo.
  • En su reelección como presidente en 1984, Ronald Reagan (con George Bush como vicepresi­dente) consiguió un 58,8% de votos populares y un 97,6% de votos electorales (sólo Minnesota y el distrito de Columbia votaron a su contrincante Walter Mondale). Más ajustados fueron los resultados de Obama en 2012: 51,1% de votos populares y un 61,7% de votos electorales (consi­gue los 29 votos de Florida por 74.309 votos electorales más que los 4.163.447 de su contrincan­te Romney). Nada como ver los mapas que reflejan la composición de la Comisión Electoral en los últimos 50 años y los ajustados comentarios de la prensa americana seria, para distinguir entre voto electoral y voto popular. También aprendemos que en ocasiones hubo más de dos candidatos que consiguieron votos electorales; por ejemplo en 1968, ganó Nixon con el 43,4% del voto popular, Humphrey el 42,7% y Wallace el 13,5%, mientras en votos electorales Nixon consiguió 301, el 55,9%, Humphrey el 35,5% y Wallace el 8,4%. Tan exagerada diferencia por­centual provocó que el Congreso planteara la supresión del voto electoral, pero se impusieron los temores a perder influencia de los estados sureños menores.
  • Revisando los resultados de la anterior elección presidencial, vemos que votaron 129 millo­nes (de una población de unos 310 millones, aunque hay que recordar que los ciudadanos deben registrarse para poder votar). Que además de Obama y Romney, había otros candidatos, como Gary Johnson, etiquetado de Libertario y con sede electoral en Utah, que se presentó en todos los estados menos Oklahoma, y Jill Stein, de los “verdes”, que no se presentaba en 8 esta­dos. Además había otros 24 candidatos del tipo Write-In, que son aquellos cuyo nombre no aparece en la papeleta, pero que los electores votan escribiendo o pegando una pegatina con su nombre. Extrañas reglas en un sistema que determina que para ser Presidente se requiere haber nacido ciudadano de USA, tener al menos 35 años y ser residente en el país al menos 14 años (los Congresistas deben haber cumplido 25 años, residir en el estado donde son elegidos y ser ciudadanos USA al menos 7 años; los Senadores deben tener al menos 30 años, residir en el estado donde son elegidos y ser ciudadanos USA al menos 9 años).
  • Los pronósticos de The New York Times para la elección del próximo 45º presidente se basan en los probables resultados de cada estado, buscando identificar quien puede superar los 270 votos electorales (recordar que el Colegio Electoral tiene 538 miembros). Incluye un árbol inte­ractivo que muestra el difícil camino de Trump a la presidencia (el 24/agosto asigna un 89% de posibilidades a Hillary Clinton), permitiendo elegir quien gana en los estados más decisivos aún no decantados. Ello muestra la importancia de Florida en el resultado, que incluso podría ser un empate en varios casos.
  • Otro ejemplo de mala prensa aparece en un artículo titulado «El gordito que pudo con Phelps» sobre el nadador Joseph Schooling, oro en 100 mariposa, entrenado por Sergi López, el primer medallista olímpico español en natación (bronce en Seúl). En el subtítulo es «el seleccio­nador español de Singapur»; se supone que querían decir «el español seleccionador de Singa­pur». Pero lo grave es la contundente afirmación «El 14 es el día de la fiesta nacional del país, que se independizó del Imperio Británico en 1948.» Aunque la crónica está fechada ese día, la fiesta había sido el 9/agosto como se puede consultar en la página oficial de ese país asiático. Es muy ilustrativo ver sus 11 festivos, que si caen en domingo se pasan al lunes y que si caen en sábado, da derecho a un día extra a los empleados que no trabajen ese día. Son de varios calendarios: gregoriano (1 de enero y de mayo, más ese 9/agosto), cristiano (Viernes Santo y Navidad), budista (Vesak, nacimiento de Buda), chino (dos días por el Año Nuevo), islámico (Hari Raya Puasa, nombre malayo de Eid al Fitr, y Hari Raya Haji, el de “la Fiesta del Sacrificio”, que aparece en el BOE como festivo local en Ceuta y Melilla) e hindú (Deepavali, “festival de las flores”, inicio del año en el calendario Vikram).

         El 24/agosto es en Ucrania el Día de la Independencia (de Rusia, en 1991), mientras el 25 lo es en Uruguay (de Brasil, en 1825) y el 27 en Moldavia (de Rusia, en 1991). Ese día celebran en Ribadavia su Festa da Istoria y en A Coruña, la Romería de Santa Margarita. El lunes 29 es festi­vo en Reino Unido (salvo Escocia) Summer Bank Holiday. El 30 es festivo en Perú, Día de Santa Rosa de Lima (cierra su Bolsa de Valores). El 31 es Día de la Independencia en Malasia (del Reino Unido, en 1957), en Trinidad-Tobago (del Reino Unido, en 1962) y en Kirguistán (de la URSS, en 1991).

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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