EL CÓMPUTO ECLESIÁSTICO.-José María Barja (*)

En estas fechas todos hablamos de los festivos de Semana Santa y Pascua, días no laborables incluso en la mayoría de las Bolsas de todo el mundo. Que el Vier­nes Santo esté cerrada la Bolsa de Madrid o la de París (que si estarán abiertas el Jueves Santo) nos parece normal; pero llama la atención que por ello cierren las de Dubái, Abu Dhabi, Yakarta o Singapur. Además, como este año esa festividad cae el 14/abril, cierran por Año Nuevo las de Bangladesh, Thailandia y Sri Lanka mientras el cierre de las de India es por la celebración oficial del nacimiento de Ambedkar Jayanti, el “otro padre de la nación.” Pero sigue siendo bastante des­conocido el denominado computus, el método de cálculo eclesiástico de la fecha variable de la Pascua que incluía conceptos con nombres impactantes: áureo número, indicción romana, epacta lunar, letra dominical.

Hoy, con una buena notación algebraica y una simple hoja de cálculo, ello queda transformado en una cuenta elemental, un ejercicio escolar que debería ser parte del curriculum de pri­maria, tanto por su significado religioso como cultural, dado que determina muchas de nuestras fiestas.  Como brillantemente escribía Javier Marías, nada tie­ne que ver la actual celebración de la Semana Santa con la de los años 60 del pasado siglo cuando «desde el llamado Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección […], la radio y la televisión tenían prohibidas las canciones “ale­gres” [y] los cines se veían obligados a interrumpir sus programaciones normales y a proyectar películas “piadosas.”» Cuando hoy se habla de «40 días seguidos» se trata del futbol, no de Cuaresma, se puede bromear con la emisión número 666 de un programa de televisión en Pascua de Resurrección y tenemos dudas de cuando es la onomástica de las Dolores y sus hipocorísticos.

Datos:

  • En la primera mitad del siglo VI, Flavio Casiodoro escribía «Extírpese el cómputo del mundo y todo quedará sumido en la ignorancia. Es imposible diferenciar de otros [animales] a quien no sepa lo que es contar.» [David Ewing Duncan El calendario (1999) Emecé, p 92]. Diez siglos después, el concilio de Trento establece sobre la educación de los sacerdotes: «Deben aprender, además de gramática, canto y liturgia, el cómputo de la Pascua y otras artes útiles.» [J. L. Heilbron The Sun in the Church. Cathedrals as Solar Observatoires (1999) Harvard University Press, p 13]
  • En el concilio de Nicea del año 325, se fijó que la Pascua de Resurrección se celebrase en domingo, que no coincidiese nunca con la Pésah (15/Nisan del calendario judío) y, dado que entonces el año se iniciaba en el equinoccio de primavera, para que fuese una única celebración anual la Pascua debería ser posterior al equinoccio (entrada del Sol en Aries, fijado en el 20 o 21/marzo). Desde el año 525 se unificó el cálculo de la pascua cristiana (las diferencias con los ortodoxos se deben a que ellos usan el calendario juliano) empleándose tablas con términos como áureo número, epacta y letra dominical que aparecen definidos en el DRAE. Ahí se define áureo número como «año en que, cada 19, se volvían a repetir las fases lunares en las mismas fechas, según el ciclo que descubrió Metón en 432 a. C.». A su vez epacta «número de días en que el año solar excede al lunar común de doce lunaciones», lleva una segunda opción que se explicaba muy bien en la Escuela de Orientación Marítima “El Hogar del Pesca­dor” de Pontedeume como «edad de la luna el día primero de enero» y se utilizaba para el cálculo de las mareas.
  • Ese modelo de cómputo aritmético es mejorado al utilizar el álgebra y la aritmética modular o “arit­mética del reloj” que decía Gauss. Así, a partir del número del año, el algoritmo que determina la fecha de la Pascua entre 1900-2099 son tres pasos (empleando la función Mod[x; n] que proporciona el resto de dividir x por n) :

a = Mod[19 Mod[año, 19] + 24; 30]; b = Mod[2 Mod[año; 4] + 4 Mod[año; 7] + 6 a + 5; 7]; c = 22 + a + b

Si c es menor que 31, es el número del domingo de marzo en el que cae Pascua ese año; si es mayor que 31, la Pascua cae en el domingo de abril número c – 31. La Pascua debe caer entre el 22/marzo y el 25/abril; y para ello se añade que si obtenemos 26/abril (por ejemplo en 1981), la Pascua se adelanta al 19/abril y aún en el caso de obtener 25/abril, si a = 28, b = 6 y 10 < Mod[año, 19] (ocurrió en 1954 y aparecerá de nuevo en 2049), también se adelanta 7 días, al 18/abril.

  • Las fechas de las fiestas movibles son obtenidas directamente de la así calculada: Martes de Antroido: 47 días antes (este año, 28/febrero); Viernes Santo: 2 días antes (14/abril); Ascensión: 39 días después (25/mayo); domingo de Pentecostés, un fin de semana largo en la mayoría de los países europeos y aquí la víspera de El Rocío, 49 días después (4/junio); jueves de Corpus, 60 días después (15/junio). El inicio de la Feria de Sevilla (llamada Feria de Abril, aunque pueda terminar en mayo) depende tam­bién de la Pascua: si ésta es anterior al 15/abril, se procederá al “alumbrao” 15 días después; pero si cae entre 16-21/abril, se hará 8 días después (como este año, que será el 24/abril) y en todo caso, para fechas de Pascua posteriores al 22/abril, se iniciará el 30/abril.
  • Incluso el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, demostró ante Benedicto XVI (la tarde del 2/abril/2010) su desconocimiento del cómputo eclesiástico al afirmar « Por una rara coinci­dencia este año nuestra Pascua cae en la misma semana que la Pascua hebraica, que es su antepasada y el molde dentro del cual se ha formado.» Por ejemplo este año 2017 la pascua católica será el 16/abril y la judía 5 días antes, el 11/abril (por lo cual ese día, al igual que el día 18 cuando termina, cierra la Bolsa de Tel Aviv); pero la pascua ortodoxa, que celebra la ex-reina Sofia, será también el 16/abril (y por ello el día siguiente cierran las Bolsas de Bosnia, Chipre, Bucarest y Ucrania). La coincidencia de ambas Pascuas cristianas, no se repetirá hasta 2025 (ya ocurrió en 2001, 2004, 2007, 2010, 2011 y 2014), aunque el papa Francisco propuso compartir la fecha con las otras iglesias cristianas (evangelistas, ortodoxos, coptos y etíopes) en “el segundo domingo de abril”. Esa regla para los que usan el juliano tendría la forma el “cuarto domingo de abril” (de su calendario), mientras la regla papal para 2018 se traduciría en el “quinto domingo del mes Paremotep” para la Pascha copta y “del mes Magabit“ para la Fasika etíope, si terminan por aceptar ese nuevo cómputo.
  • En la doble página que con motivo de su centenario reproducía la portada del primer número del denominado «El Ydeal Gallego. Diario Católico, Regionalista é Independiente», la tercera columna títu­lada Domingo de Ramos glosaba «la solemnidad augusta que hoy celebra la Iglesia», el inicio de la Semana Santa. Ello nos proporciona el dato de que, en ese año 1917, la Pascua fue el 8/abril y nos sirve para verificar la validez del cómputo (en el caso año = 1917 se obtiene a = 17, b = 0 y así c = 39, lo cual asegura 8/abril). Los cambios en los cien años transcurridos se notan pues hoy nadie lanzaría un perió­dico en el April Fool’s Day; también resulta sorprendente como informaban de la guerra mundial en curso, incluida la pequeña nota sobre el deseo del zar de enviar a Noruega al zarevich (de 13 años) para cuidar su salud (hoy sabemos que a toda la familia les quedaban 472 días de vida).
  • La fiesta del Songkran (significa transformación o cambio) es el Año Nuevo Lunar en Tailandia, Laos, Camboya, Myanmar y Sri Lanka (y en partes del noroeste de India, de Vietnam y de China) y es un fes­tivo budista. Corresponde al tránsito del Sol por la constelación de Aries y se celebra desde el 13 al 15 de abril. En el calendario de los sijs, el 14/abril es 1/Vaisakh cuando celebran Parkash Guru Nanak (el nacimiento de su fundador) y Vaisakhi, la creación del Panth Khalsa (Orden de los Puros), en el año 1699 por su 10º Guru, Gobind Singh.
  • La onomástica de Dolores (por Mater Dolorosa, simplificado en La Dolorosa) se celebra el Viernes de Pasión o de los Dolores, el inmediato anterior al Viernes Santo. Es de origen alemán, instituida en Colo­nia por el arzobispo Teodorico de Meurs, en 1423, para reparar las burlas que los herejes husitas hacían a las imágenes de la Virgen Dolorosa, y extendida en 1727 por el papa Benedicto XIII a toda la Iglesia. Pero también se celebra Nuestra Señora de los Dolores el 15 de septiembre, pues desde 1688 los religio­sos servitas celebraban en esa fecha, por concesión de Inocencio XI, fiesta que Pio VII extendió a toda la cristiandad en 1814. Pero después del Concilio Vaticano II, se estableció que se suprimieran las festivi­dades duplicadas a lo largo del año, y así fue suprimido el Viernes de Dolores, o Viernes de Pasión quedando el 15/septiembre como santo de «Doli, Dolores, Lola, Loli y Maria Dolores.»

    (*) José María Barja, profesor, ex Rector de la UDC

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