EXCESO DE FORMACIÓN.-José María Barja Pérez (*)

En los primeros días del curso universitario han coincidido una cascada de declaraciones sobre un extraño concepto: “sobreeducación”. Lo que provoca los titulares es un informe que expone que «el 36% de los universitarios […] cuentan con una formación superior a la necesaria para desempeñar su puesto de trabajo.» Con las limitaciones del tratamiento periodístico, apenas se menciona que el infor­me también señala que «no es un tema que cabe imputar a la universidad exclusi­vamente», sinó que existe un desajuste relacionado con el tejido productivo español «porque el mercado laboral es el que demanda titulados o no». Vamos que aquí no se generan «suficientes empleos de alta cualificación en comparación con los países de la Unión Europea» mientras el volumen «de graduados superiores sí que está entre la de los principales países europeos.»

      Como insiste el Conselleiro de Economía, «tenemos que mejorar la productivi­dad y eso significa trabajar en formación, innovación y en el talento» y «hay que trasladar esas mejoras de productividad a los salarios.» Abunda en ello el editorial que publicó el Faro de Vigo reseñando «Los cambios que Galicia necesita para fun­cionar mejor», que en ningún caso están en disminuir la formación, antes bien en reforzarla. De hecho la principal habilidad que debe tener el trabajador del futuro es “la capacidad de aprendizaje”.

Datos:

  • Para reflejar el variopinto tratamiento periodístico de los informes que periódicamente nos gol­pean con datos sobre empleabilidad, basta recoger tres titulares del mísmo día 13/septiembre de este año. Así Deia titulaba «Dos de cada tres graduados trabajan en áreas de alta cualificación»; «Los jóvenes de 24 a 35 años no sacan partido a la FP» aseveraba El Correo Gallego, mientras Expansión escandalizaba con el titular «“Quizá en el futuro haya robots matriculados en la Uni­versidad”», cuyo entrecomillado recogía presuntas declaraciones de Ana Botín. Sólo mucho más alla del primer párrafo, aparece que ella textualmente aseveró «las universidades son decisivas para lograr construir sociedades más sostenibles, que sepan integrar culturas diversas y tengan una visión de futuro abierta e inclusiva.»
  • Los datos aseguran que estan trabajando más del 90% de los Licenciados en Medicina, Ingenie­ros en Informática, en Telecomunicación, en Industriales,… y que la tasa de empleo total para los titulados superiores en España es del 80%. Aunque un 34% universitarios desempeña empleos de baja cualificación, la tasa de paro de los graduados es un 10,9% (acortando la brecha con la UE) y sus salarios pueden llegar a ser hasta un 60% más que los que tienen formación media. El informe también destaca que un 8,8% de los contratos firmados por titulados superiores fueron para ocu­paciones para las cuales no sería necesario ningún tipo de estudio.
  • El informe de la OCDE hecho público en esas mismas fechas insiste en que a mayor cualifica­ción, mayores resultados socioeconómicos y perspectivas laborales. En España, la tasa de empleo de quienes cuentan con estudios universitarios es del 76%, frente al 68% de los que han estudiado hasta Bachillerato y al 60% de los que no han completado esa etapa secundaria postobligatoria. Y advierte que el 35% de los jóvenes entre 25 y 34 años en España no alcanza el nivel de educación secundaria superior, una de las peores tasas entre los países OCDE; eso si, se ha producido una  subida de 23 puntos porcentuales respecto a lo que sucedía hace 30 años.
  • Pocas veces se resalta que las personas con las cualificaciones educativas más bajas presentan un mayor riesgo de desempleo; un informe de Adecco sobre “Titulaciones con más salidas profe­sionales” revela que el 55% de las ofertas de empleo cualificado en España requiere titulación uni­versitaria. En España, la tasa de desempleo para los que no han completado la educación secun­daria superior es del 30%, frente al 20% de aquellos que sí lo han hecho y el 16% de aquellos que tienen educación terciaria. Los datos existentes son que el porcentaje de alumnos entre 18 y 24 años que permanecía escolarizado en 2016 era del 58%, pero también que el 18% de este grupo de edad no estaba escolarizado, pero sí trabajando, y un 23% ni trabajaba ni estaba escolarizado en ningún programa educativo  o  de  formación.
  • En cuanto a las mujeres incorporadas a las ingenierías, producción industrial y construcción son el 24% el mismo porcentaje que el promedio de países OCDE, aunque baja al 12% en estudios de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), por debajo del 19%, promedio de la
  • Aunque el 35,7% de los españoles de entre 25 y 64 años, son universitarios, según los datos más recientes el gasto en educación superior por estudiante en España fue un 20% inferior al pro­medio de la OCDE. A su vez la estructura empresarial del país, está constituida en un 99,88 por ciento por pymes, y se ha escrito que «España es un país de gestores que empieza a despertar al emprendimiento» por lo que se necesita «un cambio en la cultura empresarial.»
  • La capacidad de aprendizaje que incorporan los algoritmos y que los hacen eficaces realizando tareas como la redacción de notas de prensa o noticias, es lo que lleva a las predicciones de que «la IA puede que en solo 5 años se quede con el 6% de los empleos». Una vez más en la historia de la humanidad, la introducción de nuevas máquinas en el trabajo modifica el tipo de empleo. Y, si ni los luditas pararon la industrialización en las empresas téxtiles, menos se van a eliminar esas máquinas que incluso llevamos en el bolsillo para informarnos y comunicarnos, aunque sin casi ser conscientes de la “imagen digital” que expandimos.

 

En éste año 2017 coinciden el jueves 21/septiembre (proclamado en 2001 por la Asamblea General de las Naciones Unidas «Jornada de no violencia y alto el fuego») el Año Nuevo judío y musulmán: es Rosh Hashaná, primer día del año 5778 (de 354 días) y Al Hiyra, primer día del año 1439 (de 355 días)

(*) José María Barja Pérez, profesor y ex rector de la UDC

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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