HIMNOS.-Rosalía Ajamil Sánchez

Retumban los himnos  en mis oídos

un viento helado airea las banderas

mientras ondea y suena, la  sordera.

 

Con  letras enfurecidas,

tractores, sin trigo ni avena,

en un otoño, sin  cosecha.

 

Con cantos, de despedida,

se oscurece la tormenta,

la guadaña no es la herramienta

la  siega ahonda más la herida,

de aquella nación partida,

que a catalanes enfrenta.

 

Se despierta la diagonal

abarrotada,  y en soledad

calles y plazas anegadas

en otros tiempos, soleadas,

con llantos de su sociedad;

por los gritos que no convergen,

por las telas que la ensombrecen,

sus  mástiles son ciudadanos

mecidos  por vientos,  huracanados.

 

La gota fría

anhela  la  sangre no vertida

la gota fría,

siega la cosecha más sombría.

 

Y el dinero, como las hojas, vuela,

se ríe

de esos renovados coros  pueriles,

sonríe.

 

Los himnos enmascarados

con  odios manipulados,

confundieron al amigo

con sus “medios” disfrazados

y le hicieron…enemigo.

 

Triste paseo triunfal,

hordas de nacionalismo

por una ciudad Condal,

hoces de independentismo

un eco,  de lo “mas” feudal.

 

El verso de la “res pública”:

en  sus  gritos  se hace impúdica;

cuándo se insulta y se brama

se abre el telón de otro drama;

cuándo se incendia la calle

para que él que piensa, calle;

cuando el odio todo inunda,

la cosecha se hace inmunda.

Cuando se desconfía del vecino

y el que insulta, resulta el ofendido,

el himno se ha pervertido;

cuándo la mente se estrecha,

se abren el surco y la brecha;

cuándo el grito se hace ritmo

hemos perdido el sentido.

 

Los himnos, recuerda,  son poemas,

qué lloraron por todas  las guerras.

 

 

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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