LOS ÚLTIMOS JINETES.-María Purificación Nogueira Domínguez

 

“Cuando abrió el primer sello, oí al primer ser viviente, que decía: ¡Ven! Miré y vi un caballo blanco, y el que montaba sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió vencedor y para vencer”.

Cuando abrió el segundo sello, vi al segundo ser viviente que montaba un caballo rojo… era La Guerra. Al abrir el tercer sello, apareció un tercer jinete montado en un caballo negro… era El Hambre. Y, por último, al abrir el cuarto sello, se dejó ver un caballo bayo. El que lo montaba era La Muerte.

“ Y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de La Tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra”.

Y… los cuatro jinetes comenzaron a galopar, y, de repente, un viento huracanado levantó en el aire un montón de arena y de ella surgió una figura humana vestida con una túnica roja. Les ordenó que se detuviesen y, con ira exaltada, se dirigió a ellos.

SATÁN: ¿Adónde cojo… vais, pedazo de imbéciles? Vuestro señor… tenía que haber creado un carrusel con caballitos de madera y en él, entre globos de colores y canciones infantiles, tendríais que dar vueltas y vueltas, hasta que se os cayesen los huesos a pedacitos.

Satán seguía con su beligerante discurso, cuando un haz de luz lo interrumpió, y de él salió una melodiosa voz.

El SEÑOR: ¿Con quién hablas, compañero?

SATÁN: Pues… pues… con tus jinetes. Esos a los que no has sabido instruir y vagan por la Tierra, siglo tras siglo, perdiendo inútilmente la eternidad… y haciendo el ridículo. Son incapaces de eliminar a esas abominables criaturas, invasoras y destructoras. Esos… esos… tus hijos.

EL SEÑOR: ¡Ay, Satán!… No sé qué tipo de setas alucinógenas crecen en el Hades, pero, sin duda, te has dado un buen atracón. Aquí no hay nadie. Estás solo. Y, por lo que respecta a mi supuesta paternidad… va a ser que no. Yo no tengo descendencia, pero de tenerla…¿crees que sería capaz de hacer daño a mis hijos? ¿Quién ha metido tanta información falaz en ese soñador… y “ardiente” cerebro?

SATÁN: Lo he leído… Lo he escuchado.

EL SEÑOR: ¡ Mira y ve!… No existen esos jinetes. La información que te han dado es falsa. Tu imaginación los ha recreado. Tienes que dejar de leer ciencia ficción y , sobre todo, dejar de creértela… ¡Ah, y contrastar dimes y diretes!

SATÁN: Entonces, Señor, si tú no eres el padre de esas violentas y estúpidas bestias humanas… ¿de dónde han salido?

EL SEÑOR: A saber… a saber, compañero.

SATÁN: Bueno… me es indiferente su procedencia. Estoy hasta los cuernos de que sus excesos criminales y errores monumentales me los imputen a mí.

EL SEÑOR: Siempre han sido unos cobardes desconocedores de la introspección. Han creado divinidades benignas o malignas, a las que atribuyen sus propias buenas o malas acciones, según les convenga, para acallar sus conciencias y su suprema perversidad.  Yo estoy hasta la bóveda celeste de que, cada vez que “ la cagan”, me pidan ayuda, haciendo acopio de lágrimas, cual plañideras. Te entiendo, te entiendo, compañero, pero no les tengas en cuenta, porque más pronto, prontísimo, que tarde… se autoextinguirán.

SATÁN: Señor, me produce una gran impotencia ver a esos buenos seres humanos, que viven en paz y armonía con ellos mismos y todos los demás, aman y respetan profundamente el planeta, y son generosos… y que las otras malas bestias humanas se los lleven por delante… ¡Qué pena, Señor!

EL SEÑOR: Esa pena es mía. Yo la he visto primero, Satán.

NIETA: Abuela… ¿ ya te ha vuelto a dar el brote psicótico apocalíptico?

ABUELA: Sí, hija, sí. Había pensado escribir una historia que empezase: “ Érase una vez… un mágico planeta en el que no había reyes ni súbditos, ricos y pobres, amos y esclavos, blancos y negros, mujeres y hombres, todos eran uno, todos eran iguales. Y  todos vivían en armoniosa igualdad y paz, con ellos mismos y la fauna y flora que les rodeaba… Y terminase: Y eran felices y comían perdices”… ¡ Ay, no, que eran veganos!

NIETA: ¡Qué penurias eres, abuela! Los seres humanos somos inteligentes y racionales, y podremos con todo… ¡ No hay fin del mundo, ni na!

ABUELA: Quizá la próxima generación, tus descendientes, entiendan, por fin, qué es vida inteligente… Quizá.

NIETA: Abuela, yo tengo una carrera en la vida: viajar, disfrutar y ser libre… y en la meta no hay una medalla con una inscripción que ponga: “ Madre”. Pero no te preocupes, mis hermanos perpetuarán la especie.

ABUELA: Sí, sí… Mis hermanos, dice.Tu madre ha tenido una hija y media, porque tu gemela, en la adolescencia, se perdió en el espejo del baño, y, excepto para ir al gimnasio y a la clínica de estética, todavía no ha salido de él… Y tu hermano, El Gamer, hace años que no reconoce más familia que su sillón y la pantalla de su ordenador. Sabemos que ambos están vivos… cuando la del espejo se rompe una uña o no tiene hora en la peluquería, por los gritos que lanza. Igual de chillones que los de El Gamer, cuando tiene que ir al baño y no puede despegar los glúteos del sillón y los ojos de su jugona pantalla. Una narcobarbie influencer y un narcogamer youtuber… ¡Menuda pareja de fecundadores absentistas! ¡ Ay, Señor, Señor!

EL SEÑOR: ¿Los has oído, Satán? Creo que el fin está próximo… Por fin… ¡Valga la redundante e imperiosa finalidad!

SATÁN: ¡ja, ja, ja!… Y sin disparar ni una sola bala ni un miserable misil. Sin una llamarada solar ni un gigantesco meteorito. Sin una invasión alienígena… Ellos solitos ¡ Qué riquiños son! Estoy empezando a apreciarlos.

EL SEÑOR: ¡Quita… quita… Vade retro, Satanás! Los últimos jinetes, los que han sido siempre, están cabalgando hacia la extinción…

SATÁN: Sabía que existían. Lo sabía. Eran ellos…

María Purificación Nogueira Domínguez.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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