LA TUMBA DE LA LIBERTAD. Antonio Campos Romay*

Con brocha gruesa se preparan los apóstoles del Apocalipsis a impartir doctrina en la Plaza del Gran Navegante con sus mentes de secano, para amedrentar la esperanza. Presumiendo  insolentes de “su”  Madrid, que no es la tumba del fascismo, relegado a tumba de la Libertad. Liberticidas que usan en vano tan noble expresión,-Libertad-, convirtiéndola en faca asesina del concepto que encierra. Invocaran a su dios, convertido en ente menor a su medida, porque de su mano afirman ha vuelto la normalidad… Por eso preferían curas en los hospitales en vez sanitarios.

Son los que no cesan en sus artimañas contra el esfuerzo gubernamental y el del país frente a la pandemia, y que ante las cotas de inmunización,  y la vacunación a velocidad de crucero cumpliendo objetivos, caen en la desesperación bíblica del lloro y crujir de dientes.

En esta plaza reencarnación virtual de la de Oriente,  rugirán  fauces dibujadas con el rictus de la rabia aventando calumnias e infamias. Solo falta a la cita el general difunto subido en un escabel para alcanzar la baranda del balcón de palacio.

Realimentarán el enfrentamiento territorial que llevan incitando hace una década. Obstinados, entorpecerán por todos los medios la solución de un reto ni fácil ni próxima. Que exige cauterizar heridas dolorosas, alcanzar equilibrios pautados, recuperar el “seny” largamente perdido y destrabar un embrollo centenario. Y ello, en un viaje en compleja compañía que apenas llega a ser de oficio. Con interlocutores etéreos, tornadizos, que a la vez se hallan empecinados en una lucha fratricida por su particular  espacio,  suma de obsesiones frustradas y mundos paralelos.

El cinismo, la soberbia, la prepotencia, la hipocresía y el oportunismo son ropajes que acompañan la política, convertidos en vez de lo que son, – mugrientos harapos-,  en algo que una estúpida miopía da en considerar brillantes galas de mentes que se presumen preclaras. Bochornoso tumulto de voces que enlodan un dialogo nacional serio. Mayor de edad. Capaz de pronunciar federalismo, indulto, referéndum pactado, entendimiento, reforma constitucional sin temblores de piernas ni tartamudeos. Ignorando con piadosa indiferencia fantasmagóricos personajes, sombras de un ayer en algún caso brillante, caídos en el triste oficio de prestar su luz mortecina para iluminar el extraviado camino de una regocijada reacción.

“Su” normalidad es la de la tierra hostil a una sociedad amplia y solidaria. Que bosteza y se refocila en la vulgaridad de sus impulsos más primarios. Aborregada en su papanatismo de ombligo y feroz desprecio a lo que desconoce, mostrándose en su indigencia intelectual, orgullosa de su ignorancia.

“Su” normalidad, es la que le permite al hablar de la carestía  de la luz sin que se les caiga el rostro de vergüenza al pedir en el Congreso que se reduzcan al mínimo los impuestos a las eléctricas, ese conglomerado de impunidad y avaricia. Cuya sórdida voracidad crece sin escrúpulo cuando los sectores vulnerables se congelan de frio o revientan de calor. A su propuesta solo le faltó para completarla, incluir que como ahorro energético, iluminar las noches con piras de libros…Artículos absolutamente inútiles en su modelo.

Envalentonados tras  la escaramuza de Madrid, la triada, tres personas distintas y un solo Dios verdadero manejando los hilos en la penumbra, llegan a lomos de un proyecto de Gran Contrarrevolución política, económica y social… Virulenta contra el menor atisbo de dialogo territorial, solidaridad, equidad social           o interés colectivo. Conjurados en una contrarrevolución económica, que entregue lo de todos en manos de unos pocos. Predicadores de la gran contrarrevolución social, que ponga en su sitio a los siervos que se creen ciudadanos  castigando sus ínfulas de saciar la desigualdad de siglos.

Se alzarán voces pendencieras, tabernarias, carentes de altura de miras y por descontando de sentido de estado. Gentes enlazadas por la corrupción, la codicia y el saqueo. Voces tan altisonantes como mezquinas. Enfermas de odio, que invocaran la Patria de forma obscena.  Ante lo que solo cabe recuperar las palabras del Sr Presiente de la Republica, D. Manuel Azaña al conocerse el levantamiento de los militares traidores, “Os permito, tolero, admito, que no os importe la República, pero no, que no os importe España. El sentido de la Patria no es un mito“

A los que se auparan en el pulpito de Colón, no les importa España…El único sentido que tienen de la Patria, es usarla, mancillarla y manosearla torticeramente para satisfacer sus sórdidos intereses.

*Antonio Campos Romay ha sido diputado en el Parlamento de Galicia.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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