
Que al Sr. Puigdemont y sus adlateres no le preocupan lo más mínimo los intereses del conjunto de la
ciudadanía con la que comparte el Estado, no es ninguna novedad. Que no derramarían una lagrima por
las tribulaciones que puedan afectarles tampoco. Ahora bien lo que es una gran novedad es que al fin se ve
que ante su interés personal, tampoco Cataluña les importa un bledo.
No hay peligro de escucharle expresar no ya propuestas, sino su preocupación por la emergencia por
sequía, el funcionamiento de Rodalies, la política frente a las migraciones, la eliminación de las
desigualdades sociales, el fortalecimiento de una sanidad publica hoy francamente deficiente, o cualquier
otra las acciones que comportan la convivencia satisfactoria de un país.
No dudan en pronunciase sobre una ley pactada, acordada y votada. Que no cesan de manosear para
acomodarla a su personal inseguridad y temor a los amagos de un mundo judicial curiosamente activo en
temas que llevaban años en el fondo de algún cajón. Y con reprobable hipocresía sacan pecho diciendo
que es para no dejar nadie atrás. Para frenarla hacen bloque con PP y VOX.
Una ley que una voz nada sospechosa para el separatismo, D. Oriol Jumqueras califica como “una buena
ley que garantiza que centenares de personas dejen de ser perseguidas. Que es una ley robusta para
superar las prejudiciales en Europa y para superar los filtros, por ejemplo, del Tribunal Constitucional».
No parece osado presuponer que el caballero que optó por el maletero del coche a la hora de afrontar su
responsabilidad mientras el citado Sr. Junqueras pasaba varios años en la cárcel, se aferra a un patético,
“que hay de lo mio”, y “si no hay de lo mio a mi personal conveniencia…pues al resto que le den “ajo y
agua”.
Dña. Laura Borrás una de sus incondicionales y presidenta de JUNTS exige sin abochornarse el todo o
nada “aunque desborde el marco constitucional”. Es obvio decir esto no estaba en ningún lugar del
pacto. Por si cupiera alguna duda “el todo”, es el Sr. Puigdemont. “El nada”, son el millar y pico de
ciudadanas y ciudadanos que verían canceladas sus cuitas con la justicia en aras de avanzar en la
convivencia. Quizás la encendida postura de la Sra Borras concilie con el rechazo que sufrió a incluir en
la amnistiá sus tropiezos con una facturas y amistades peligrosas cuyo tratamiento legal está en las
antípodas de ser un caso vinculado al “procés”. Decia el finado D. J. Luis Sampedro hombre de
exquisita elegancia moral, que en la política, “En estos tiempo es más fácil divulgar la inmoralidad que
la decencia”.
Botifler es un termino puesto en uso en la Guerra de Sucesión en Cataluña en relación con el bando
“borbonico”. Hoy se usa liberalmente por los”hunos” contra los “otros” para descalificarles como
traidores. ¿Seria ilógico que le tildasen a el y a su grupo de botiflers, los centenares de funcionarios,
profesores, directores de colegio, ciudadanas y ciudadanos del común afectados por el “proces”
sintiéndose traicionados por quien para su exclusivo interés personal y al amparo de sus
incondicionales, prefiere cargarse una Ley de Amnistiá útil para normalizar la vida de muchas familias
y contribuir a una armonía de convivencia?
Voces sensatas como la del lendakari Sr. Urkullo invocan la gobernabilidad y la estabilidad. Todos, los
partidos del bloque de la investidura están estupefactos antes las erráticas posturas del Sr. Pugdemont y
su circulo afín. Seguramente el seny que distingue al pueblo catalán, también.
Ha sido un esfuerzo arduo. Que exigió valentía, y que ha pasado un factura altísimo. Donde el gobierno
de coalición y quien lo lidera sufrieron un severo costo. La propuesta es un paso arriesgado pero decido
en la normalización de Cataluña y devolver a la pollita, la convivencia. A partir de ahí el Gobierno,
cumplido pulcramente su trabajo con el texto formulado. ha de ser firme en su resolución de mostrar que
el Estado de Derecho no está ni puede estar sometido a los caprichos, groserías ó las ridículas
destemplanzas de quien se siente Pigmalión en su república de fantasía.