LA REPÚBLICA QUE QUEREMOS – José Antonio Vidal Castaño*
La Primera República (febrero 1873 – enero 1874) llegó demasiado pronto a una España sumida en profunda crisis económica, política y de identidad. Amadeo Saboya consideró ingobernable un país dominado por la intolerancia, resultado de la espuria alianza entre el trono y el altar. Librepensadores de la talla moral de los: Figueras, Pi i Margall, Salmerón y Castelar han pasado a la historia como actores secundarios de “un gobierno de transición e incoloro” (Terrero y Reglá) Pavía impuso la restauración alfonsina sepultando una República sin republicanos. Cuando llegó la Segunda los tiempos habían cambiado tanto que, tal vez, era demasiado tarde. El 14 de abril de 1931 los republicanos habían crecido considerablemente, tenían mártires y símbolos, ideas y proyectos, políticas innovadoras; pero, por citar ejemplos, la fotografía tenía que asumir la competencia del cinematógrafo, el socialismo tropezaba con el nazi-fascismo, la democracia con la dictadura.
La Segunda República, largamente deseada, fue saludada con el mayor alborozo, pero, muchos de sus valedores iniciales militaban ya en otros credos y veían en ella un apeadero para acceder al nirvana de la sociedad socialista o a los paraísos del comunismo libertario y la sociedad sin clases, sin olvidar –caso de los comunistas- el paso “necesario” por la dictadura del proletariado. Seguir leyendo




