La infanta Cristina negó todo ante el juez: “Yo confiaba en mi marido”- Clarín

 

ClarinxPor Juan Carlos Algañaraz

La hija de los reyes derivó así en su esposo la responsabilidad de los delitos. Y negó saber lo que él le hacia firmar.

Durante ocho horas ante el juez, imputada por delito de fraude fiscal y blanqueo, Cristina de Borbón y Grecia, Infanta de España, contestó con evasivas al interrogatorio y descargó la responsabilidad de sus actos en su marido, Iñaki Urdangarín, “en quién -dijo- yo confiaba totalmente” El togado le formuló 400 preguntas de las que en un 95% la hija de los Reyes respondió con “no sé”, “no conozco”, “no recuerdo”, no me consta”. Así lo confirmó Manuel Delgado abogado de una de las acusaciones. Esta ha sido la estrategia de la defensa para eludir los indicios de irregularidades que intentaba aclarar el juez de Palma de Mallorca.

La Infanta llegó a las 9,46 y evitó el temido “paseíllo” por el pasillo ya que llegó a la puerta del juzgado en un automóvil. Cuando recorrió 50 metros de la ya famosa rampa, descendió acompañada de dos custodios y apareció tranquila y sonriente. Lucía una chaqueta negra, camisa blanca y pantalones violáceos oscuros. De inmediato se sintió el ametrallar de las cámaras Los 70 pasos del temido “paseíllo” se habían acortado a 13 que la Infanta recorrió en escasos 15 segundos.

Más de 330 periodistas acreditados de España y el extranjero seguían este acontecimiento. Sin pasar por los controles de seguridad, la hija de los Reyes ingresó junto a sus abogados y subió en ascensor hasta el tercer piso.

Espero hasta que un secretario la convocó, a las 9,55 para que se presentara ante el juez. Tomó asiento en un sillón tapizado de rojo con orlas doradas. Frente a ella se encontró con la imagen de su padre, el Rey, que preside la sala de audiencias. Más abajo estaba el juez instructor, José Castro, acompañado por otro de apoyo.

Una de las primera preguntas fue la causa por la cual Urdangarín creo la empresa Aizóon y la incluyó como copropietaria. “Mi marido me aconsejó y yo confiaba en su buen hacer”, señaló la imputada.

En su extenso auto de imputación, el juez indica que la inclusión de Cristina, le permitió a Urdangarín atraer dineros públicos de las comunidades autónomas de Baleares, Valencia y Madrid. Varios especialistas han comentado que en los folletos de Aizóon aparecía la imagen de la Infanta y también de su esposo para destacar su prominente posición en la familia real.

El magistrado, que siempre le dio el tratamiento de “señora” y no de Alteza, le mostró cincuenta facturas de Aizóon. Urdangarín, principal acusado en el proceso sobre la trama que captó mediante maniobras dolosas 65,5 millones de euros. Parte de ese dinero malversado, más de 1.200.000 euros los desvió Urdangarín del instituto Nóos hacia la empresa familiar Aizóon.

En estas facturas aparecen banquetes, fiestas de cumpleaños, cursos de “salsa” y “flamenco”, viajes y otros consumos pero la Infanta alegó que las desconocía. El juez hasta le exhibió recibos de los peajes que cargó a Aizóon.

Durante varios años la Infanta solo efectuó gastos en sus tarjetas por poco más de tres mil euros. Pero cargó gran cantidad de expensas a Aizóon lo que les permitía a ella y a Urdangarín no pagar impuestos por estos gastos que ocultaban a Hacienda. Enamorada de su marido, como explicó en su momento uno de sus defensores, la hija de los Reyes “tenía una confianza absoluta en su esposo”. Por eso, cumplía con las instrucciones que el Duque de Palma le daba sobre las operaciones que la Infanta firmaba.

De esta manera, trasladó a Urdangarín toda la responsabilidad por los actos dudosos o presuntamente ilícitos en los que participó. “Desconozco el funcionamiento y la gestión de Aizóon de la que se ocupaba mi marido”, habría dicho.

Esta línea de argumentación llegó a un extremo cuando el juez la interrogó sobre un contrato de arrendamiento de su palacete de Pedralbes, una lujosa residencia barcelonesa que está en venta por 9,8 millones de euros. La Infanta insistió en que no sabía que Aizóon tenía domicilio legal en el palacete pese a que el contrato de arrendamiento que le mostró el juez lleva la firma de la imputada como arrendataria y arrendadora, una junto a la otra. También afirmó que no conocía que el personal doméstico cobraba como empleados de Aizóon. Según testimoniaron estos empleados, todos inmigrantes, la Infanta les informó que iban a cobrar sus sueldos “en negro”. La Infanta calificó estas acusaciones de “mentiras”

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