Hacia un nuevo tiempo político ¿Inestabilidad o esperanza? – Jesús Penedo Pallas

contrHacia un nuevo tiempo político ¿Inestabilidad o esperanza?

El resultado de los comicios andaluces, preludio de lo que la prospectiva dice que  serán en general los resultados del resto de los procesos electorales sucesivos, abre un escenario para el análisis ciudadano, digno de comentar y compartir.

Los amantes de las mayorías absolutas, no ven con buenos ojos, no solo que les anulen la posibilidad de “disfrutar” de tal coyuntura, sinó que esgrimen como argumento de autoridad, que sin mayoría absoluta, es necesario compartir para gobernar el programa de otras minorías, dicho en el sentido de que tal hecho-el de compartir-es un hecho desafortunado para la ciudadanía.

Algunos están pensando ya en componendas legales, para reforzar las mayorías de tal modo que las mayorías aún minoritarias, se conviertan por ministerio de la ley en mayorías “suficientes” para hacer de su capa un sayo.

La experiencia de las mayorías absolutas que vivió este país en sus diversos ámbitos, muestran que además de la “pseudovirtud” de permitir ejecutar el programa, (si luego no se ejecuta, es por un simple problema de memoria) también permite hacer y deshacer con la capa propia el sayo que mas conviene, tenga o no la forma de autoritarismo, nepotismo, corrupción o cualquier otra manifestación delincuencial al uso.

Digo “pseudovirtud”, porque el gobernante en ejercicio, ha de ser gobernante de todos y al servicio del interés general. Los programas, como posición de parte, lógicamente pretenden satisfacer a los propios, a menudo en perjuicio de los demás, a menudo incluso de la mayoría. Luego ya lo aderezaremos con explicaciones mas o menos plausibles, imponderables casi siempre atribuibles a los precedentes o a la oposición; casi siempre con relatos malamente novelados que ni son plausibles y por supuesto solo creíbles para los creyentes de la fe propia.

Agitar el fantasma de la inestabilidad, es el argumento mas manido, para implorar mayorías suficientes, que luego resultan ser rodillos difícilmente soportables.

La práctica ruptura del bipartidismo y la emergencia de nuevos actores de diverso pelaje, evidencian además del hartazgo de la ciudadanía, la validez del propio sistema democrático que permite su mutación práctica con manifestaciones estrictamente democráticas.

Para este modesto escribidor, a poco sensatos que sean los nuevos actores y a poco prácticos y flexibles que sean los antiguos, el escenario nuevo, puede abrir nuevas esperanzas.

Gobernar requerirá de acuerdos, no necesariamente de legislatura, sino puntuales, que permitirán acomodar mas la acción de gobierno a la pluralidad de la ciudadanía; pero también requerirá la búsqueda de consensos amplios para las grandes reformas, lo que propiciará que haya temas centrales que todo el mundo habrá de respetar.

Quién quiera reformar la Constitución, impulsar una nueva forma para la jefatura del Estado, o modificar los servicios públicos básicos, necesariamente tendrá que depender de otros actores. Algo que desde la perspectiva ciudadana, es a todas luces preferible a la dictadura parlamentaria de las mayorías absolutas.

Una vez que haya pasado el día 24 de los corrientes, inevitablemente, las cosas se verán distintas. Este modesto escribidor se apunta al grupo de la esperanza. Política y diálogo, deben de ser inseparables y los ejemplos de las mayorías absolutas, no solo no lo evidenciaron, sino que lo negaron reiteradamente.

Bienvenidos al nuevo tiempo.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
Esta entrada fue publicada en AUTORES, Jesús Penedo Pallas. Guarda el enlace permanente.