El laberinto de la carrera de los Jerónimos – Antonio Campos Romay

48a4e-imagesEL LABERINTO DE LA CARRERA DE LOS JERÓNIMOS

Las elecciones del día 20 de diciembre dejan todas las incertidumbres y solo una certeza. La de que se inicia un tiempo nuevo. Y nos lega muchas ¿anécdotas? ¿paradojas?….Ver ocupando un escaño a una ex militar, vocación socialista tardía, fichaje entusiástico del Sr. Sánchez, mientras el Sr. Madina, con reconocido bagaje, se queda compuesto y sin novia y su organización política, con  una baja importante en  su haber ya más bien escaso. Por su parte otro activo del mayor interés,caso del Sr. Pérez Tapias se le exilia al decanato de su Facultad, Filosofía y Letras en la ciudad de la Alhambra.

En Segovia tiene acta un diputado del PP envuelto en actividades indecentes, que pese a ser repudiado por sus compañeros de partido, sigue adelante con el amparo del muy decente Sr. Rajoy… El Senado, cámara obsoleta y carente de utilidad, con una abrumadora mayoría conservadora, resulta que ahora si puede valer. para bloquear actividades de un gobierno que pueda ser alternativo a un frustrado intento de investidura de la minoría mayoritaria conservadora. Y desde luego, obstáculo insalvable para cualquier reforma constitucional.

El PSOE tiene entre todos los presentes en esta ceremonia de incertidumbres, la peor de las papeletas…Si finalmente cediese a alguna de las tentaciones que  aletean en el entorno de Ferraz, la “gran coalición”, su papel sería el de protagonista de la historia de una muerte anunciada. Con los llamados “barones” oficiando de caducos funerarios de gola y penacho. Pero no menos procelosos serán otros senderos, especialmente por necesitar en ellos, una especial cintura, que no parece ser la mejor virtud que lo adorna en este momento concreto.

Por su parte, si Podemos intentase forzar excesivamente la situación, corre el riesgo de caer en lo que advierte Amado Nervo “la mayor parte de los fracasos nos vienen por querer adelantar la hora de los éxitos”. Y desde el planteamiento de asaltar los cielos, cabe no olvidar el albur de fomentar entre los simples mortales, el contemplar el futuro como una tierra prometida, reservada a los héroes, cuando todo indica que los procesos sociales se alcanzan a un ritmo de procedimiento que marcan la historia y lo cotidiano.

Alguien en algún lugar debiera entender que la derecha en este país tiene los mecanismos más eficaces de los disponibles, para salvaguarda de sus intereses. Los ha usado con eficacia en diversas ocasiones. Sirviéndose siempre del mascarón de proa apropiado. La pinza realizada sobre el Sr. González en su ocaso o la operación de cerco sobre el Sr. Sánchez en la campaña ultima, son buena muestra. Pero ello no debe ser justificación de las deficiencias propias porque amen de trampas en el solitario seria persistir en una ceguera que a llevado el nivel electoral del  PSOE a posiciones, que hace casi cuarenta años, en las primeras elecciones democráticas, se hubieran considerado ruinosas. La socialdemocracia europea, y la española no le va a la zaga, ha ido cosechando reveses asociados a cesiones como mínimo vergonzantes ante el proceso invasivo de una globalización de los intereses especulativos, ante los que ya no es ni traba ni mecanismo atemperante frente a los proceso de des-estructuración y brecha  social derivados de ellos.

 En el caso del socialismo español, todo apunta como necesidad urgente y no aparcable, la vuelta a los valores de origen. Aquejado de un progresivo alejamiento tanto de la realidad social que pretende representar y aun proteger, subsiste aferrado a un pasado noble, y a una hoja de servicios a la sociedad muy importante. Acusado intencionadamente y con escasa equidad  de paralelismo con la derecha neo-liberal, ciertamente acumula sonoras incoherencias, por veces reiteradas, que debilitan hasta extremos preocupantes su mensaje.

 Quizás el momento actual es el último acto de un proceso agónico escenificado en una sangría continuada de afectos y lealtades que amenazan derivarlo del poco a la irrelevancia. Seguramente se halla ante una última oportunidad de recuperar su posición, para cumplir una tarea iniciada hace 137 años. La de ser herramienta al servicio de la ciudadanía más urgida de solidaridad y de emancipación de los lastres que usurpan el ejercicio de sus derechos y de su felicidad cívica.

Es como mínimo paradójico que en el socialismo despierten suspicacias o se acepten como lineas rojas algunas propuestas  invocadas como tales en la  hoja de ruta propuesta desde una exitosa posición emergente. Es difícil entenderlas como ajenas al prontuario socialista, acciones en orden a blindar los derechos sociales, las pensiones, la sanidad o la educación en el armazón constitucional cuando ha habido oportunidad de contemplar como, si están en riesgo. ante el acoso de la ultra-liberalismo. No parece una obviedad, acorazarlas al igual que el derecho a la vivienda frente a agresiones indiscriminadas. Mas paradójico si cabe, cuando en el haber histórico del socialismo, esta gran parte del logro de dichas conquistas sociales. O abordar la reforma federal  del estado en orden a su pluralidad. La reforma de ley electoral se argumenta en si misma contemplando los votos emitidos y la injusta asignación de escaños subsiguiente. Y el evidente distanciamiento que existe entre el elector y el electo, y la subordinación de este, no de los primeros, en los que reside la soberanía, sino en los que la abducen desde “la dictadura del secretariado”. 

Las circunstancia por las que discurre la vida comunitaria, tras la brutal estafa a la que fue sometida, -llamada con eufemismo crisis-, y las crueles tropelías que a su amparo se cometieron, han generado un escenario que solo desde una miopía suicida cabe ignorar su existencia. En las actuales circunstancias tendría razón de ser  aquella estrofa de la canción de la Unidad Popular chilena,:

porque esta vez no se trata

de cambiar a un presidente

será el pueblo quien construya

 un Chile bien diferente…”

Estamos ante un tiempo nuevo…con las inquietudes que esto provoca…Un tiempo en el que el manido binomio nuevo viejo debe dar paso al concepto, presente distinto. En el que las practicas,  los comportamientos y los baremos de la ética publica, tendrán especial rigor. Donde la imposición debe ceder ante la seducción y el sentido común imponerse a los prejuicios. Donde la inteligencia supere lo visceral. No va a resolverse el problema de la articulación del estado gritando de forma histérica, cual si de una final de la Copa de Europa se tratase, español, español, español…

En ultima instancia el derecho a decidir de una comunidad, por muchos subterfugios que se busquen para impedir lo que el Sr. Suárez definía “hacer legal lo que es normal a nivel de calle”, terminará imponiéndose. El tiempo será testigo, como lo ha sido de otros procesos, aparentemente inamovibles. Desde una convicción absoluta de la bondad de la convivencia en común, y antes que la fabrica de independentistas puesta en marcha hace casi ocho años por el PP  haga dramático el proceso, habilitar un mecanismo de expresión debidamente pautado desde la legalidad, seria el mayor freno a la balcanización de un mapa político administrativo, que sin la menor duda, racionalmente conciliado, mejora nuestra posición interlocutora en el espacio geopolítico en el que nos hallamos integrados y proporciona el acceso a mayores cotas de beneficios comunes.

Esta legislatura, que no parece osado entenderla de muy corto recorrido temporal, debe ser umbral de un tiempo nuevo. Algo que los actores  habrán de interiorizar en sus ámbitos. Los que no lo hagan, no solo estarán yendo contracorriente en el ciclo de la historia, sino abdicando su compromiso con la ciudadanía, y por ende, caminando hacia un ostracismo inexorable.

 

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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