Razones simples de un ciudadano sencillo. Una plegaria a la razón – Jesus Penedo Pallas

contrRAZONES SIMPLES DE UN CIUDADANO SENCILLO. UNA PLEGARIA A LA RAZÓN

Como ciudadano me gustaría: Que en mi país, las autoridades públicas fuesen respetuosas con el contenido de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque a ello les obliga la suscripción del Protocolo de la misma por el Estado español;  que ejerciesen su autoridad en beneficio de los intereses generales, porque a ello le obligan las leyes;  que respetasen la Constitución y las leyes, haciendo honor a su juramento o promesa;  que actuasen de modo ejemplar y en consecuencia su actuación fuese inspiración para los ciudadanos corrientes;  que asumiesen su responsabilidad en los casos en que  su actuación arrojase dudas, para que no cupiese en ningún caso sombra alguna sobre su honorabilidad.

Todo esto, parece bastante simple ¿verdad? Pues si es así, vamos a seguir pidiendo: Me gustaría que se prescindiese de razones mitológicas para justificar la autoridad lo que nos llevaría razonablemente a la República democrática; que los ciudadanos del estado español, fuésemos razonablemente capaces de ponernos de acuerdo dentro de las reglas del diálogo y la razón democrática, para proyectar y construir una arquitectura política común, que facilitase la convivencia dentro de un sistema de valores compartido; me gustaría que reflexionáramos sobre nuestras creencias en el terreno estrictamente privado y que dejásemos para el ámbito público las creencias compartidas que posibiliten la covivencia en el respeto. Libertad de conciencia en el ámbito privado y respeto absoluto de la neutralidad, la imparcialidad y la razón estrictamente democrática en el ámbito público.

¿He rozado lo delictivo en algún momento? No, creo que no. La pregunta será ¿Por qué pareciendo esto tan de sentido común y de sensatez, no hay manera de ponerse de acuerdo para reconducir el actual estado de cosas? ¿Por qué tenemos los ciudadanos en el peor de los casos, tener que seguir soportando a quién solo obtuvo en torno a un tercio del apoyo de la ciudadanía votante hasta pasar el verano o quien sabe hasta cuando?

La realidad, es que hay representación suficiente mas allá del PP; que ya sabemos que intereses representa y como se las gasta en el ejercicio del poder, para desalojarlos y acometer importantes reformas que fácilmente pueden mejorar lo actual.

Pero empeñados como estamos en darle la razón al pregonero que no se cansa de repetir la letanía de “yo o el caos”, parecemos abocados a que su profecía por repetida, por muy mendaz y tosca que resulte, acabe cumpliéndose.

¿No habrá por algún rincón una pizca de lucidez? ¿No entenderemos que haciendo honor a aquello del arte de lo posible, acordemos lo necesario para mejorar lo actual, aunque no alcancemos a lograr el  programa máximo deseable?

Si tenemos suficiente paciencia, veremos lo que pasa. Si tenemos suficiente inteligencia, incidiremos en lo que debe pasar. Pero en cualquier caso, no hay que perder la calma. Algo ha cambiado definitivamente en este país y barrunto que hay razones para la esperanza, por osado que parezca. Tiempos convulsos para algunos, tiempos de incertidumbre para la mayoría, pero también tiempo de derribo de mitos y de sacudidas de conciencias. Tal vez merecería la pena ejercer de ciudadanos de bien. Por nosotros que no quede.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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