El registrador en su aparente laberinto – Jesús Penedo Pallas

contrEL REGISTRADOR EN SU APARENTE LABERINTO 

Jesús Penedo Pallas

Dicen que hay riesgo de bloqueo institucional. El primer ministro en funciones, casi un año después de finalizar su mandato y después de ampliar el tamaño de su minoría, sigue empeñado en que la mayoría parlamentaria que los ciudadanos le han negado, le sea otorgada graciablemente por el resto de los grupos políticos, haciéndolos culpables de los riesgos que corre “España” debido a su “irresponsabilidad como oposición.

Cuatro años de mayoría absoluta arrogante, soberbia, despiadada y clasista, no le han bastado al personaje y a su cuadrilla, para completar la tarea. Solo se completaría, si ahora logramos consolidar la desmemoria con ligeros maquillajes de la reforma laboral mas brutal de los paises occidentales, de la reforma educativa mas clasista y mojigata de Europa, de una reforma de la justicia que deja a los no poderosos a las puertas, de la cuasi-quiebra del sistema de pensiones, de la cual encima los culpables serán finalmente los currantes de a pie; enfín, después de una ley mordaza que ahora parece inspirada en el liberalismo de Erdogán, después del frustrado intento de privatización hasta del Registro civil y después de negar el derecho a la salud a ciudadanos diversos por el hecho de su diversidad, aquí estamos.

Nunca, ahora que ellos predican la feliz desaparición de las “ideologías”, un gobierno actuó con tal descaro en defensa de unos intereses de clase. El rescate público y cuasi-gratuito de una banca pésimamente gestionada, la descarada legislación en favor de los oligopolios electro-gasísticos frente a la apuesta por las energías renovables, la maraña de bonificaciones fiscales que dejan a los de la nómina solos ante el fisco, son hechos que apenas se disimulan con maniobras de distracción varias, de acoso a faranduleros o deportistas varios, que por otro lado son émulos oportunistas de los profesionales de la fortuna; todo ello, acompañado de otra maraña de exenciones y reducciones de la cuota empresarial a la seguridad social, bajo el objetivo de “crear empleo”, cuando el sistema agoniza, justo por el desequilibrio entre cotizantes y perceptores de prestaciones.

Cual si todo esto fuese una especie de bruma imaginaria de algo que no ha ocurrido, los cachorros conservadores, como sus avezados mayores, siguen reivindicando su derecho natural a gobernar, porque ellos son los únicos que saben hacerlo y porque una imperfecta y alambicada arquitectura jurídica se lo impide. ¡Quién lo diría! Fernández Diaz defendiendo la libertad de los suyos para imponer la mojigatería a la generalidad, Rafael Hernando defendiendo el diálogo y el entendimiento como una carga para la irresponsable oposición y  personajes varios reivindicando el carácter social del liberalismo duro, como fórmula para alcanzar la felicidad del vulgo.

Menos mal que la izquierda y las pseudoizquierdas, fieles a esa esa especie de fidelidad a las purezas diversas, no se arredra y camina tan firme como desunida hacia la insondable sima  de la irrelevancia. A las tradicionales ambiciones-divisiones de la izquierda clásica, se suman ahora las ambiciones-divisiones de la pseudoizquierda, (o lo que sea) con gran alborozo del Registrador y de los suyos, que ahora si, osados y cínicos, reividican el diálogo como una obligación de los demás mientras no manifiestan ni la mas mínima voluntad de enmienda.

Pero pese a la desaparición de clases e ideologías pregonada desde los púlpitos del conservadurismo, en primer envite en el Congreso, mostraría que felizmente la clase dominante, la de los curas de siempre, la de los banqueros de casi siempre y la de los poderosos de toda la vida, han unido sus fuerzas aún sin explicitarlo, para evidenciar que los intereses de clase están por encima de “nacionalidades”. Quién tenga ojos que recuerde que son para ver y quien tenga entendimiento, sepa que es para entender. El tiempo dirá.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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