Modernidad líquida, postverdad y otros neologismos. – Jesus Penedo Pallas

contrUna reflexión a contracorriente (Con perdón)

Jesús Penedo Pallas

No deja de ser paradójico, que en un mundo tan complejo como interconectado, se persiga la complacencia de los votantes, estimulando mediante simplezas que a menudo rozan lo grosero, la parte menos noble del intelecto humano.

Los afortunados por ingenuos, concebimos la actividad política, como cualquier actividad social, en función de un objetivo bondadoso, ejemplarizante y pedagógico, que contribuya a una mayor felicidad y bienestar de la mayoría, minimizando los efectos de los defectos individuales que como humanos distorsionan la legítima aspiración de unas relaciones pacíficas y no traumáticas.

Seguramente desde que el hombre desarrolló habilidades y capacidad de arbitrio, siempre han existido ejemplares egoistas y vividores, capaces de acechar al cazador solitario, para arrebatarles la presa fruto de su habilidad y esfuerzo y saciar de modo tan innoble sus necesidades vitales o simplemente su deseo de eliminar competidores.

La civilización, la cultura, la evolución de los medios, han ido respondiendo a las necesidades crecientes de la población, con la producción en serie, cada vez mas tecnificada y cada vez con mayor potencial de crecimiento. La interdependencia entre personas, grupos humanos, paises, grupos de interés es cada vez mayor, por cuanto el desarrollo social, implica necesariamente la coordinación de medios de uso colectivo, como el transporte, la energía, las comunicaciones, la imnovación etc.

El crecimiento durante el último cuarto de siglo de las comunicaciones, que nos llevó a la llamada sociedad de la información, supuso un importante revulsivo para la comunicación social en general y muy particularmente para la comunicación politica.

La inmediatez de la difusión de imágenes, la consolidación de las redes como una alternativa mas a la transmisión de noticias-verdaderas o falsas-ha trastocado profundamente el papel de los medios tradicionales de comunicación y tal vez distorsionado sin remedio los principios ético-profesionales sobre los que se asentaban las porfesiones que sustentaban aquella comunicación.

Postverdad o modernidad líquida, se han acuñado como términos equívocos, que en realidad son el intento de legitimar el engaño, la mentira y con ello sustituir la realidad, por una suerte de visión intencionadamente distorsionada, siguiendo el modelo de una caverna platónica virtual y engañosa.

Deberíamos de preguntarnos, a donde nos conduce tanta “liquidez” de ideas simples y a menudo contradictorias o que beneficio nos reporta tanta “liquidez” de recepción de las mismas, que nos hace olvidarnos de nuestro ya mas reciente.

La historia de las crisis que en el mundo han sido, nos muestra algunas verdades que se me antojan imperecederas y que por ello aún por obvias, merece la pena recordar aunque sea en su versión mas necrológica.

Valgan como ejemplo los entierros reiterados de Carlos Marx, al que interesadamente se ha identificado groseramente con la dictadura del proletariado, para enterrarlo definitivamente por tal delito, pero ahi sigue el hombre tan vivo su certero análisis sobre la lucha de clases, como en su Siglo XIX y ello a pesar de que los mismos enterradores, se empeñan en reenterrar las clases por decreto, proyectándonos en la caverna las sombras de la igualdad y disfrazando de justas y merecidas las desigualdades “naturales” de las élites dominantes.

Lo mismo sucede con el barón de Montesquieu, cuya teoría de la separación de poderes, debería ser fundamento de todo orden democrático. Cualquier gobernante de tres al cuarto, al que parlamentos o jueces le resulten molestos, no dudará en seguir enterrando al insigne ilustrado, con tal de ejercer con holgura, sus aspiraciones autoritarias.

Lo mismo sucede con las ideologías. Desde la pretendida transversalidad, algunos quieren disfrazar su izquierdismo infantil y compatibilizarlo con “dar miedo a los poderosos”, mientras otros desde el mas sagaz de los oportunismos utilitaristas, se dicen (Cospedal dixit) el partido de los trabajadores, a los que se obsequia hasta el despilfarro, con desregulación, limitaciones salariales, pérdida generalizada de derechos, destrucción del sistema de protección social, mientras con igual generosidad, pero diverso contenido, se socorre a banqueros en ruina u oligopolios energéticos, autopistas etc.

Deberíamos preguntarnos, si algunas verdades tradicionales, a las que les han surgido tanto enemigos que pretenden destruirlas o distorsionarlas, no seguirán plenamente vigentes. Yo estoy pensando en ello, porque las novedades terminológicas, no acaban de convencerme de que algo haya cambiado o vaya a cambiar, salvo aquello que cada vez con mas saña, tratan de imponernos los poderosos de siempre. Valga un ejemplo: Trump, creo que es un dictador de la peor especie y los imitadores que aquende el Atlántico emergen, no son mejores. De otros “salvadores” que también existen, hablaremos otro dia.

 

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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