Actualidad de palabras con alcurnia – José María Barja Pérez

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Si hay alguna palabra de actualidad esta es algoritmo, aunque su significado y origen permanecen ignorados para muchos. Cuando los medios escriben en su lugar logaritmo, se pone de manifiesto que su desconocimiento empieza a ser preocupante. Una figura histórica muy poco conocida proporcionó a nuestro idioma varios términos, que doce siglos más tarde tienen plena utilidad. Se trata de Mohammed ibn-Musa al-Jwarizmi, un uzbeco que trabajó en Bagdad y trans­mitió a Occidente los conocimientos matemáticos desarrollados en Asia.

Los sím­bolos de los números y las operaciones aritméticas con ellos, llegaron de su mano; el término alguarismo aparece registrado ya en 1265 como “arte de con­tar.” Acaba simplificado en guarismo, los dígitos que nos permiten representar los números, que hemos terminado por llamar cifras, por el nombre arábigo del cero (ṣifr “vacío”), tan importante en la notación posicional. Además su obra bási­ca  El libro del Álgebra, traducida al latín en Segovia, aportó procedimientos para resolver ecuaciones. Y así un conjunto de reglas que permiten hallar la solución de un problema, es llamado algoritmo.

Al igual que los guarismos substituyeron a los números romanos (hasta 1600 se hablaba de la numeración castellana frente a la novedosa arábiga) el significa­do de algebrista (de al-jabr, componer) pasó de médico especializado en el arre­glo de luxaciones, a la de matemático que resuelve ecuaciones. Hace ya más de 400 años, el escocés Napier inventó un procedimiento para realizar operaciones con números de forma más rápida. Se acuño el término logaritmo, del griego λόγος (lógos, “razón”) y ἀριθμός (arithmós, “número”), y se utilizaron en forma de tablas y reglas de cálculo, los resultados de aplicar tal función. Esa herramienta, básica para los cálculos de navegación, sólo fue superada el siglo pasado con la llegada de los ordenadores. Estos impulsaron el estudio de algoritmos, no sólo para resolución de problemas numéricos sino de todo tipo. De hecho Alan Turing puso de manifiesto la importancia y los límites de los algoritmos, que son la base del trabajo de los informáticos, dedicados a buscar e implementar modos de re­solver problemas de forma segura, eficiente y rápida.

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            Datos:

  • El libro de Ricardo Moreno Castillo Al-Jwarizmi. El algebrista de Bagdad [(2010) Nivola, La matemática en sus personajes nº 43] recoge la figura del matemático cuyo gentilicio ha dado origen a los términos algoritmo y guarismo. Se sabe que vivió entre los años 780-850, nacido en Juarizm, hoy Jiva, Uzbekis­tán (en uzbeco Хива, “Xiva”), donde le han erigido una estatua. En 1983, su efigie apareció en un sello de la Unión Sovietica, con texto en cirílico, conmemorando el 1.200 aniversario de su nacimiento. Su libro al-Mujtasar fi hisab al-jabr wa-l-muqabala (“El libro compendio sobre el cálculo por compleción y equilibrado”) datado entre los años 813 y 830, fue traducido al latín en Segovia por el inglés Robert de Chester en 1145, como Liber algebra et almuchabala, y algo después en Toledo por el italiano Gerardo de Cremona. Precisamente Ricardo Moreno publicó una traducción al castellano: El libro del Álgebra Mohammed ibn-Musa Al-Jwarizmi [(2010) Nivola, Epistéme/8, ISBN 9788492493487].
  • Más que sobrenombre, como está escrito en la entrada alguarismo del DRAE, Al-Jwarizmi es un gentilicio, pues su nombre completo se traduce como Muhammad, padre de Abdullah, hijo de Moisés, nativo de Jorezm (de donde también era natural Zoroastro). Fue miembro de la academia científica “Casa de la Sabiduría” (Bayt al-Hik­ma) en Bagdad, dedicada a la astronomía y las matemáticas.
  • Su libro trata de como resolver ecuaciones de primero y segundo grado, trasponiendo un término negativo de un lado de la ecuación al otro lado como positivo, al-jabr, y retirando los términos iguales a ambos lados, al-muqabala. Según Solomon Gandz [The origin of the term “algebra” American Mathematical Monthly 33(9) (nov 1926):437-440] al-jabr sería el nombre asirio y al-muqâbalah el nombre arábico de ecuación. También el iraní Omar Jayyám (1048 – 1131), geómetra, algebrista y astrónomo aparte de poeta, en su libro Algebra utiliza para la incógnita utiliza el término árabe shay, “cosa”. Fue transcrita al castellano como xay, que terminó por reemplazarse por su primera letra, x, convertida así en el símbolo universal de la incógnita.
  • La traducción de Robert de Chester fue publicitada por Leonardo de Pisa, Fibonacci, en 1202; así se introduce en Occidente el término álgebra, que continuaría siendo hasta mediados del XIX, la ciencia de las ecuaciones. También Adelardo de Bath tradujo, en 1126, las tablas astronómicas y un texto de Al-Jwarizmi sobre los números, que sólo es conocido en la traducción latina Algoritmi de numero indorum, lo que lleva a Fibonacci a decir en su Liber Abaci que introduce el “Modus Indorum” para manejar los números. Aunque ahora nos parezca imposible, de ahí procede la forma de los números que llegan a Europa en el siglo XII y son los hoy empleados en los países árabes. Hay que recordar que es Robert Recorde quien introduce, en 1557, el signo igual = y usa los signos + y –, mientras la notación moderna de las expresiones algebraicas aparece con el libro de François Viète, La nueva álge­bra (1591).
  • La palabra algebrista aparece, una sola vez, en la obra de Cervantes, concretamente al final del capítulo XV de la segunda parte del Quijote, publicada en 1615. Evidentemente la palabra árabe para recomponer se había con­vertido en palabra castellana con significado médico (de “compostor”, que ejercían los barberos y posiblemente el padre de Cervantes). Según Joan Corominas la primera aparición en castellano de álgebra, con ese significado, es de 1495 y la de algebrista de 1535; referidas a la rama de las matemáticas, algebra aparece ya en 1604 y algebrista en 1726. Un texto editado por la Universidad de Jaen, Diego de Guadix Recopilación de algunos nombres arábigos, da una buena pista de como se manejaban esos términos en castellano e italiano en 1563. Dice de álgebra: «Llaman en España a ‘cierta arte o sciencia de concertar huesos desconcertados […] Y de aquí – a ‘el maestro d’este arte’– llaman algebrista, que significará ‘restituydor de huesos a su lugar y coyunturas’. […] En Italia lo llaman: acon­chatori de ossi, que –en italiano– significa ‘concertador de huesos’ […] También llaman en España y en Italia a ‘cierta regla o reglas de aritmética’. Es la misma algarabía y significa lo mesmo que acabo de dezir ‘hallar o resti­tuir cierta qüenta con número perfecto y verdadero’». Por cierto, algarabía (del árabe al-arabyya garbiya) es la refe­rencia a la lengua árabe, pero ya en 1540 significaba lengua o escritura ininteligible (bueno es fijarse en el uso actual de esa palabra para calificar manifestaciones).
  • Evariste Galois planteó un método abstracto para contestar a la cuestión de la resolución de polinomios, par­tiendo de ideas geométricas. Ello provocó un cambio radical, la matemática abstracta, que es una mejor denomi­nación que “matemática moderna” pues con el tiempo se vuelve antigua. Emmy Noether, considerada la «madre del álgebra abstracta», enseñó a pensar en términos de conceptos algebraicos sencillos y generales en lugar de engorrosos cálculos algebraicos. El lanzamiento en 1957 del primer Sputnik por la URSS desató en EE.UU. la alar­ma sobre la inferioridad nacional en los campos científico y tecnológico. Para mejorar la  formación matemática, surgió la idea de abandonar la enseñanza del plan tradicional, dando entrada al modelo abstracto. La principal inspiración matemática de la reforma provenía de Nicolás Bourbaki, pseudónimo empleado por algunos de los mejores matemáticos franceses que desde 1935 habían empezado a publicar los  Elementos de Matemáticas, utili­zando como elemento unificador la estructura algebraica y el lenguaje de teoría de conjuntos. Los apoyaba el psi­cólogo suizo Jean Piaget, el padre de la Psicología evolutiva, quien ofrecía una base psicológica para la estructura que proponía Bourbaki. En los años 70 se vivió la explosión de la llamada Matemática Moderna, pretendiendo llevar a las enseñanzas básica y secundaria el método axiomático, el lenguaje lógico–simbólico y las estructuras algebraicas que habían servido durante el siglo precedente para unificar las matemáticas.
  • La lexicógrafa Paz Battaner, que acaba de ocupar el sillón s de la RAE, exponía su dedicación futura a los sustantivos abstractos; se refirió a la incorrecta definición del término “curiosidad” que, aún en la edición de 1992 del DRAE, estaba definida como un defecto: «Deseo de saber que lleva a alguien a lo que no le concierne; vicio que lleva a inquirir sobre lo que no llega a importarle». Afirmó en su discurso de ingreso: «Me gusta el léxico, no me convence el tratamiento formal o algebraico. No puedo dejar de observar el secreto y misterio que encierra la lengua.»
  • Como reseña el DRAE, el término alcurnia (ascendencia o linaje) procede del árabe hispánico alkúnya, y este del árabe clásico kunyah. Así los futuros abogados entenderán que una palabra con tanta alcurnia como algoritmo, va a ser parte del conocimiento que se impartirá en su Facultad.

Acerca de Contraposición

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