FECHA DEL CAMBIO DE HORA.-José María Barja (*)

Como mucho de lo que se publica en el BOE, ha pasado despercibida la Orden PRA/157/2017, «por la que se publica el calendario del período de la hora de verano correspondiente a los años 2017 a 2021». Aunque se ha reacti­vado el debate sobre el mal llamado “huso horario”, apenas se menciona el artículo de Pere Planesas La hora oficial en España y sus cambios [2013, Anuario del Observatorio Astronómico de Madrid] donde aborda la cuestión del gran desajuste entre la hora oficial y la hora solar en Galicia, sobre todo en el horario de verano. Pero no se ha resaltado lo ridículo de fijar enfáticamente en una tabla cuales serán los últimos domíngos de marzo y octubre de éste y los próximos cua­tro años. Cuando no paramos de escuchar el término algoritmo, nuestra clase política desconoce que la orden “una hora se adelanta el último domingo de marzo y se retrasa el último domingo de octubre” está programada, y es ejecu­tada automaticamente, en nuestros móviles y equipos informáticos. Se trata de una Directiva europea  «aplicable con carácter indefinido a partir del año 2002 [que] introduce un modo de determinación anual de la fecha y hora de comienzo y fin del período de la hora de verano» (adoptada en España por primera vez ya en abril/1918). Ni siquiera son conscientes del ridículo de la reiterada publicación cada cinco años de un texto en el que sólo cambian diez números. Apelar a que ello viene obligado por el artículo 5 del Real Decreto que incorporó tal Directiva al ordenamiento jurídico español (cuyo artículo 4 anuncia que ello se comunicará cada cinco años mediante el Diario Oficial de las Comu­nidades), muestra que, incluso cuando ha cambiado el rey firmante, se sigue empleando un modelo legislativo de pasados siglos.

Por contra parece que se han olvidado de que el Real Decreto obliga a precisar la notación que se debe emplear para registrar un evento que ocurra dentro de la hora adicional del último domingo de octubre. Ello se destaca como Disposición final primera, titulada «Identificación de la doble hora del último domingo del mes de octubre», donde se insta al Ministerio de la Presidencia a publicar, tras convenientes estudios, «la norma que, en su caso, se determine.» Alli se dice : «como ambas series de sesenta minutos se denominan con la misma expresión numérica, resulta muy conve­niente que las personas actuantes en funciones de policía o servicio público reflejen el momento del acaecimiento de un hecho o suceso de forma absolutamente inequívoca, especialmente cuando la constancia de la hora pueda tener efectos jurídicos o adminis­trativos o afecte a la seguridad de personas y bienes.» Aunque se producen situaciones de ese tipo en los muchos países que aplican el horario de verano, se siguen con­siderando anécdotas, que eventualmente se resuelven por interpretaciones judiciales.

       Datos:

  • La Directiva 2000/84/CE de 19/enero/2001 fija las fechas del cambio de hora como: «inicio último domingo de marzo y fin último domingo de octubre, en ambos casos a la una de la madrugada hora de tiempo universal.» El texto que la trasponía explica que los fija «con vocación de permanencia, […] sin necesidad de esperar ninguna norma futura, mientras la ahora aprobada permanezca en vigor.» Eso si, expresa la sorpresa por que, en vez de una orden cada año con las correspondientes fechas de primave-ra y otoño, la Comunidad Europea proponga «un modo de determinación anual de las fechas y hora de comienzo y fin del período de la hora de verano». Ello suscitó que, en vez de una Orden Ministerial, se eleve a Real Decreto dada la «entidad, alcance y eficacia respecto a las anteriores», por lo novedoso de que «la fórmula se integra en la norma». La sorpresa parece haber sido de tal entidad que les impidió a los redactores utilizar, en vez de “fórmula”, el término preciso, algoritmo, esto es, procedimiento eficaz de cálculo
  • «Se ha dicho a menudo que una persona no entiende realmente algo hasta que se lo enseña a otro. Hoy una persona no entiende realmente algo hasta que puede enseñárselo a un ordenador, esto es, expresarlo como un algoritmo», afirmaba Donald Knuth [Computer Science and its Relation to Mathe­matics American Mathematical Monthly 81 (1974) 327]. Invirtiendo la cita del Samuel Johnson «Great abilities are not requisite for an Historian … Imagination is not required in any high degree» [Boswell: Life (1763)], un mínimo de conocimientos de algoritmia tal vez debería ser condición para redactar una norma que incluya algún tipo de computo.
  • El acrónimo PRA corresponde al reciente «Ministerio de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales» a cargo de la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría Antón, como consta en la firma de la citada Orden, publicada el pasado 28/febrero. En la magnífica web del BOE se incluye un hiperenlace para mostrar que ello se ha hecho «DE CONFORMIDAD con el 5 del Real Decreto 236/2002, de 1 de marzo» y «con el único objeto de que los ciudadanos y organizaciones pri­vadas y públicas puedan conocer anticipadamente las fechas del cambio horario anual.»
  • Sabiendo que la vicepresidenta también despacha en Barcelona, aparentemente ese acrónimo minis­terial obvia la T final para evitar el nombre del aeropuerto de la capital catalana. Pero de hecho el BOE emplea acrónimos de tres letras para etiquetar las Órdenes de cada uno de los actuales 13 ministerios. No se corresponden con los nombres de dominio de la dirección web de cada uno de ellos, que termi­nan en .gob.es (por ejemplo el URL de Presidencia es gob.es).
  • Escuchado hace años: un ciudadano, preguntado sobre el cambio de hora que acaba de producirse en en la madrugada de marzo, asegura que “ahora me cobrarán una hora más en el parking”; nadie ha aclarado si es correcta esa afirmación. La versión norteamericana de uno de los problemas que plantea las horas repetidas, y su solución muy anglosajona, es: “Una cuestión que la gente pregunta siempre sobre el horario de verano tiene que ver con la hora de cierre de restaurantes y bares. En muchos esta­dos, no pueden servirse licores después de la 2 a.m. Pero a las 2 a.m. en el otoño, la hora se retrasa. Así, ¿porqué no sirven en esa hora extra en octubre? La respuesta: los bares no cierran a las 2 a.m. sino real­mente a las 1:59. Así ya están cerrados cuando cambia la hora, del horario de verano a la usual”.
  • También se reseñan las anécdotas relativas a que el horario de verano puede cambiar, en el papel, el orden de nacimiento de gemelos. Así en 2007, «Laura Cirioli de Carolina del Norte dio a luz a Peter a 1:32 a.m. y, 34 minutos más tarde, a Allison. Sin embargo, debido a que el horario de verano regresó a la hora estándar a las 2:00 a.m., Allison nació a las 1:06 de la mañana.
  • Afortunadamente ya existen iniciativas, como la jornada celebrada en nuestra Facultad de Derecho, LegalThinking 2017, donde se estudian aspectos legales de procesos cotidianos en los que la tecnología informática está presente. Por ejemplo allí hablaron de «Los nuevos Derechos Humanos ante el avance de la inteligencia artificial», «Reconocimiento biométrico y firma electrónica» o «Aspectos legales de blockchain y Smartcontract.

(*) José María Barja, profesor, ex Rector de la UDC

 

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