POR QUÉ DIGO NO AL CETA.-Carlos Raya (*)

Ejercer la ciudadanía no solo es un derecho, sino también un deber. Una de las obligaciones más importantes de los ciudadanos es nuestra involucración en todos aquellos asuntos que atañen a nuestros intereses materiales, pero también a en aquellos asuntos que afectan a nuestras libertades y derechos civiles, políticos y sociales.

Cuando el gran capital promociona en la sombra y se reúne en secreto con nuestros representantes para que firmen un acuerdo de liberalización comercial, la primera pregunta que nos tenemos que hacer es la siguiente: ¿liberarse de qué? ¿No les es suficiente la libertad en la que vivimos todos los ciudadanos? La contestación es sencilla: no, no les llega, y se quieren liberar de todas las Leyes y Normas que los canadienses y europeos nos hemos dado para vivir en libertad, igualdad y fraternidad. Quieren anular las leyes que nuestros parlamentos han construido para protegernos de los poderosos.

¿Solo esto? No, también quieren ponerse por encima del aparato de justicia de nuestras naciones. No les sirven los Tribunales de Justicia ordinarios, sino que desean crear unos al margen de estos. Estas exclusivas cortes serán arbitrales, formadas por personajes elegidos ad hoc, a medida y necesidad de las empresas multinacionales y no cabrá recurso contra sus laudos. Los ciudadanos de a pie pueden olvidar sus derechos como consumidores y usuarios. Los Estados soberanos dejarán de serlo para someterse voluntariamente a un juego de suspensión del Estado de Derecho y de la Seguridad Jurídica. El poder económico así puede campar a sus anchas dominado el sistema político y sometida la Justicia a su imperio y capricho.

Ha esto le llaman “libre comercio”. Le llaman libertad a liberarse de las ataduras legales a las que todos nos sometemos en búsqueda del bien común y que protegen nuestra forma de vida y nuestra felicidad. Le llaman libertad a destruir el bien común y lo público por el mero hecho de que es rentable. La paradoja es tragicómica para cualquier inteligencia media: liberar los servicios es privatizarlos, liberar el agua es privatizar el agua, le llaman liberar la sanidad a entregarla a multinacionales privadas que se ponen la margen de nuestras Leyes y al margen de nuestros Tribunales, eso es lo que el capital entiende por liberar…

Todos estos acuerdos se fundamentan en la carencia más absoluta de valores humanos de la que hace gala el gran capital trasnacional. El anarcocapitalismo quiere derrotar el último escoyo a su amoralidad que son los sistemas legislativos de las naciones ilustradas. No obedecen a moral alguna, sino al mero criterio de acumulación infinita de riqueza. Estos acuerdos clandestinos son la expresión más siniestra y peligrosa de los antisistema capitalistas. Y poco me importa que busquen la legalidad desde el engaño y fraude de ley, si buscan esta legalidad es porque aún, todavía, es más rentable cubrir las apariencias que dominarnos por la fuerza.

El AEGC, Acuerdo Integral sobre Economía y Comercio, o CETA, por sus siglas en inglés Comprehensive Economic and Trade Agreement, se estructura en 30 artículos a lo largo de 453 páginas (Puedes leer el acuerdo en Castellano en esta dirección http://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-10973-2016-INIT/es/pdf), que afectan tanto a los derechos de los europeos y canadienses como afectaba el ya dado por fallido TTIP, el acuerdo de libre comercio con EE.UU. que, de alguna forma, es su hermano mayor. ¿Murió el TTIP? Sí y no, me explico, es un zombi por pura táctica política: se le deja medio-morir para impulsar el CETA como mal menor, pero tengamos claro que mientras se rearma el TTIP para otro ataque masivo, Canadá servirá como puerta de acceso a Europa para las empresas

americanas. Las delegaciones yanquis en territorio canadiense tendrán esa potestad y no solo las americanas, cualquier empresa ubicada en cualquiera de los países firmantes. Lo que ha hecho el capital es dar un rodeo, darnos carnaza con el TTIP llamando a las puertas de la ciudad mientras cuela sus huestes por las alcantarillas. Una jugada magistral que si no es fruto de una perfecta programación sería prodigio de la buena estrella de algunos.

El 24 de abril de 2009, el Consejo autorizó a la Comisión a entablar negociaciones con miras a un Acuerdo Económico y Comercial Global con Canadá. El 13 de octubre del 2016, siete años después, el Consejo de Ministros del Gobierno del PP dio luz verde a la UE para la firma. El 30 de octubre de 2016 el Tratado fue rubricado por Jean Claude-Juncker y el canadiense Justin Trudeau, así como por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk y el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, por ser el Presidente de Turno de la UE (El País, 31.10.2016). Ahora le toca el turno a las ratificaciones de todos los países que conforman la UE. En el caso de España el martes día 20 de junio fue votado en la Comisión de Asuntos Exteriores, con el voto a favor del PP, Ciudadanos y del PSOE. “Los socialistas españoles defienden el acuerdo de libre comercio porque piensan que es mejor que haya una regulación a que impere la ley del más fuerte”, explicaba con su “nueva y gran independencia” el diario El País, (El País, 15.02.2017). Curiosamente, para algunos, al día siguiente de esta votación el Partido Socialista cambió de orientación dejándoles de parecerles que la mejor forma de proteger al débil sea eliminar las legislaciones soberanas. Cristina Narbona, la nueva Presidenta socialista, aclaró que la postura de su Partido estuvo motivada precisamente en el impacto que dicho Tratado tendrá sobre los derechos de los europeos. Se trata sin duda de un cambio de opinión tardío, pero que no viene sino a respaldar las inquietudes de millones de ciudadanos y miles de organizaciones españolas y europeas. En España son más de 350 las Organizaciones y Agencias no gubernamentales que desde un principio se han situado enfrente del Tratado.

Es cierto que el PSOE se unió el pasado octubre con el PP y Ciudadanos para rechazar en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso la iniciativa de Podemos y ERC para someter a referéndum la aprobación del Acuerdo (EuropaPress, 2.11.2016). También voto el PSOE en contra de que el Tribunal Constitucional revisará el CETA. La cuestión previa de constitucionalidad fue presentada por Podemos y rechazada por 258 votos y 86 votos a favor. (Público 18.05.2017) Pero eran los tiempos de la Gestora socialista tras el golpe de estado contra Pedro Sánchez…, y todos imaginamos de dónde provino el poder de dicho órgano interno del Partido Socialista. Nada nos debe extrañar, por consiguiente, el signo de las resoluciones dictadas para los diputados socialistas en el Congreso.

Son muchos los poderes que consideran el Acuerdo como un avance para nuestra sociedad. Nos dice El País: “En plena era de retraimiento de la globalización y avance del proteccionismo, la Unión Europa y Canadá han logrado rubricar un acuerdo cargado de simbolismo.” “El acuerdo elimina los aranceles de la mayoría de bienes y servicios con la idea de potenciar el intercambio entre Canadá y los países de la Unión. Las instituciones europeas estiman que las exportaciones (35.200 millones de euros en 2016, frente a 29.100 millones de importaciones de Canadá) podrían aumentar más de un 20% con la entrada en vigor del acuerdo y podría generar un aumento del PIB europeo de 12.000 millones de euros al año”, (El País, 15.02.2017). Pero yo solo veo que en la balanza se ponen las zanahorias para engañarnos, pero no las consecuencias, por ejemplo, de eliminar los aranceles que protegen ciertos productos agrícolas de un lado y otro del Atlántico. O sectores enteros que por sus concretas condiciones medioambientales o sistemas productivos son viables gracias a las subvenciones que reciben y que desaparecerán al considerarse estas como aranceles pasivos y competencia desleal, produciendo miles de

parados… Y no, no se crearán nuevos puestos de trabajo al otro lado, ni mucho menos, tales victorias comerciales se producirán por la enorme concentración de capitales y por verbo y gracia de los oligopolios, modelos de mercado muy lejos de la libre competencia que ellos dicen amar. Precisamente contra esos oligopolios y grupos de poder luchan todas esas normas que quieren saltarse… tontos no son, ¿y nosotros? ¿Nos dejaremos engañar? Jean-Jacques Rousseau decía que “Las leyes son siempre útiles para las personas que tienen bienes, y dañinas para los desposeídos,” y Karl Marx advertía que las Leyes son los martillos que esculpen las sociedades. No olvidemos la lección de los clásicos. Aquí los ricos quieren construir el modelo de sociedad que más les beneficie.

Pero vamos a otras cuestiones de contenido: A modo de declaración de intenciones nos dice la Comisión Europea en el preámbulo de la Decisión (UE) 2017/37 del Consejo, de 28 de octubre de 2016, relativa a la firma, en nombre de la Unión Europea, del Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) entre Canadá, por una parte, y la Unión Europea y sus Estados miembros, por otra: “El AECG representa el compromiso común de Canadá y la Unión Europea y sus Estados miembros con el comercio libre y justo en una sociedad dinámica y orientada al futuro. Se trata de un acuerdo comercial moderno y progresista que contribuirá a estimular el comercio y la actividad económica y a su vez fomentará y protegerá también nuestros valores y perspectivas comunes sobre el papel del gobierno en la sociedad.” Y continua en su apartado “D”: “Por consiguiente, la Unión Europea y sus Estados miembros y Canadá seguirán teniendo capacidad para lograr los objetivos legítimos de política pública que determinan sus instituciones democráticas, como la salud pública, los servicios sociales, la educación pública, la seguridad, el medio ambiente, la moral pública, la privacidad y la protección de datos, y la promoción y protección de la diversidad cultural”, (BOE, 14.01.2017).

Comenzar con semejante declaración de descargo es más que suficiente para ponernos en preaviso de qué es exactamente lo que no se va a cumplir. Todas las justificaciones han sido escritas por los que quieren imponernos el tratado y son mentira. Analizaré brevemente la cuestión de los Tribunales Arbitrales:

¿Qué son en realidad tales Tribunales?

Descritos en el CETA en el Capítulo Ocho, donde se afirma: se “establece un nuevo Sistema de Tribunales de Inversiones (STI) para que los inversores puedan resolver las diferencias con los gobiernos en materia de inversiones de manera rápida e imparcial”. Son mecanismos que buscan en su primera y más evidente justificación proteger las inversiones de empresas en otros Estados para que estos no puedan ejercer su potestad a capricho, perjudicando los intereses inversores. Básicamente intentan reducir los riesgos de origen gubernamental. Estos mecanismo existen desde hace décadas y se conocen por sus siglas en inglés como ISDS, Investor to State Dispute Settlement, (Solución de Controversias entre Inversionistas y Estados).

Pero en el caso del CETA se han modificado dichos mecanismos concretos, “Estas modificaciones amplían el derecho a regular de Canadá y de la UE y sustituyen el mecanismo Investor to State Dispute Settlement (ISDS) tradicional basado en el arbitraje internacional por un Investment Court System (ICS).” (Serrano Leal, Cristina. “La verdad sobre el CETA: ¿en qué consiste realmente el acuerdo económico y comercial entre la UE y Canadá?” Real Instituto Elcano, ARI72/2016)

“El ICS, es un mecanismo del ISDS, que concede a las grandes empresas extranjeras la potestad de demandar directamente a los países ante tribunales internacionales y exigirles una indemnización por adoptar salvaguardias en materia de salud, medio ambiente, finanzas u otras

medidas internas que, en opinión de dichas empresas, socaven sus derechos.” (Eberhardt, Pia et al. “La democracia en venta”, Transnational Institute, Amsterdam, 2015).

Apuntemos en este momento que “Jueces para la Democracia ha rechazado los tribunales de arbitraje de inversiones del TTIP (acuerdo comercial entre EEUU y la UE), idénticos a los del CETA, porque su creación representaría “una usurpación de las funciones judiciales estatales”. Se pone de manifiesto sólo mencionando la creación y regulación en el CETA del controvertido Investment Court System, previsto en el Capítulo VIII del Acuerdo” (Público 21.06.2017)

Por otra parte, “María Concepción Sáez Rodríguez, vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha pedido al órgano de gobierno de los jueces que se pronuncie sobre el polémico tratado de libre comercio entre Canadá y la UE. Cursó esta petición hace tres semanas, pero hasta la fecha no ha obtenido ninguna respuesta.(…) “Se está puenteando al Consejo. No se ha pedido un informe que hubiera podido ilustrar a los diputados y senadores sobre la opinión que les merece este acuerdo. Ese elemento de juicio no se puede hurtar al legislador”, apostilla. En última instancia, señala, si el CGPJ dictamina que el informe es preceptivo –aunque en ningún caso sería vinculante-, y el acuerdo es ratificado sin que se tenga en cuenta este documento, esto podría servir para solicitar al Tribunal Constitucional la nulidad del CETA”. (Público 21.06.2017).

Pero si queremos contemplar la confirmación de las sospechas nos vamos al “Instrumento interpretativo conjunto” donde la Comisión Europea dice: “El AECG aclara que los gobiernos pueden cambiar su legislación, con independencia de si ello puede repercutir negativamente en una inversión o en las expectativas de beneficio del inversor”, lo que parece que nos da un respiro al expresar la libertad de los Estados de legislar como quieran, pero acto seguido nos advierte: “el AECG aclara que toda compensación a los inversores se basará en una determinación objetiva del tribunal y no será superior a la pérdida experimentada por el inversor”, Lo que nos devuelve a la realidad: los Estados pueden seguir legislando, pero previo pago a las multinacionales por los efectos negativos que dichas legislaciones soberanas puedan repercutir en los inversores… ¿Esta es la libertad de actuar de los Estados? Hasta aquí llega el cinismo de la Comisión Europea. ¿Y quién decide las cantidades? No lo duden: los Tribunales Arbitrales a su servicio. (Comisión Europea, ““Instrumento interpretativo conjunto sobre el Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG)entre Canadá y la Unión Europea y sus Estados miembros, Apartado 6B”).

Y lo mismo acontece con la liberalización de los servicios. Arregui, hablando del TTIP, que tiene idénticos fundamentos que el CETA, nos indica lo siguiente: “la industria de los servicios todavía tiene un potencial significativo para una mayor liberalización, y la mayoría de las empresas europeas y estadounidenses han promovido la negociación en esta dirección. Así, se está negociando liberalizar servicios muy dispares que pueden ir desde los proveedores de servicios de las aerolíneas o de las telecomunicaciones, hasta el suministro de agua o sanidad.” (Arregui, Javier. “Relaciones económicas UE-EEUU: negociación e implicaciones del TTIP”, CIDOB, Barcelona, 2015).

Por otra parte el acuerdo afecta profundamente a las contrataciones de las Administraciones Públicas, llegándose incluso a las locales, facilitando que las multinacionales se puedan presentar a los Concursos Públicos e impidiendo las políticas de desarrollo local que de forma general llevan a cabo los Ayuntamientos, Diputaciones y Administraciones Autonómicas. Las consecuencias de estas medidas serán devastadoras para las PYMES, que no pueden competir en condiciones con las grandes corporaciones, pero que al fin se verán sometidas a trabajar para

ellas como subcontratas. Es otra paradoja: los servicios los prestarán muchas veces PYMES locales, pero bajo contrato de las multinacionales que absorberán los márgenes de esas empresas y la mayor parte de la riqueza creada.

Todo esto generará finalmente una mayor precariedad laboral, aumentos del paro y la pobreza, al evaporarse no solo la riqueza producida hacia las corporaciones vía márgenes comerciales, sino siendo en sí esas cantidades, impuestos pagados por esas mismas empresas y trabajadores. La perversión del sistema es preocupante. Y muchos de estos problemas ya existen y se desarrollan a marchas forzadas por el Gobierno del Partido Popular. El CETA será el remate de la jugada.

Por otra parte, asistiremos a un nuevo desarrollo de las todopoderosas medidas de propiedad intelectual que son la base de la nueva economía del coste marginal cero, los mercados digitales y las mercancías inmateriales. No hay acuerdo de “libre comercio” que no suponga un incremento de las regalías y beneficios de los nuevos amos del saber y el conocimiento. Y ya podemos imaginar quiénes vamos a pagar esos nuevos beneficios…

En fin, de todas estas cosas que son importantes para nuestras vidas nadie nos quiere hablar y explicar. Si una cosa une a todos estos acuerdos es su complejidad estudiada, su ambigüedad como estratagema de partida, y su oscurantismo pretendido y artificial. No habla claro el que desea esconder sus intenciones. El CETA es lingüísticamente un triste monumento a la labor de ese verdadero enjambre de hombres de letras, ¿letrados?, que sirviendo con sus conocimientos no a darnos Normas que se puedan interpretar de forma inequívoca para asegurar nuestra integridad, sino a crear puertas ocultas desde la anfibología, la imprecisión, el rodeo o la confusión; puertas que luego podrán ser usadas por esos Tribunales Arbitrales para arrancar de nuestras manos más y más dinero, derechos y libertades.

Por todo ello tengo muy claro que no estoy a favor del CETA. Y considero que desde la izquierda democrática no podemos estar de su lado. Va contra los valores socialistas. Es pura evidencia. Solo es una expresión más de la barbarie de las hordas anarquistas de mercado. Un paso muy estudiado en su plan de destrucción del Estado de Bienestar, las Democracias Constitucionales y el Estado de Derecho.

Bibliografía y WEB

Arregui, Javier. “Relaciones económicas UE-EEUU: negociación e implicaciones del TTIP”, CIDOB, Barcelona, 2015. https://www.cidob.org/articulos/revista_cidob_d_afers_internacionals/110/relaciones_economicas_ue_eeuu_negociacion_e_implicaciones_del_ttip/(language)/esl-ES

Barlow, Maude. “Lucha contra el TTIP, el CETA y el ISDS: lecciones de Canadá”, Ottawa, 1-800-387-7177, 2016. https://canadians.org/sites/default/files/publications/report-ceta-ttip-isds-1015-esp.pdf

Eberhardt, Pia et al. “La democracia en venta”, Transnational Institute, Amsterdam, 2015, https://www.tni.org/files/publication-downloads/ceta-trading_away_democracy-2016es.pdf

Farma-Industria. “El acuerdo UE-Canadá favorecerá el acceso de los pacientes a tratamientos innovadores, según la industria farmacéutica europea” http://www.farmaindustria.es/web/otra-noticia/acuerdo-ue-canada-industria-farmaceutica/

Fernández Martos, Antonio. “Oportunidades del CETA para España”, CEOE, Secretaria de Estado de Comercio, http://contenidos.ceoe.es/resources/image/presentacion_ceta_canada.pdf

García, Andrea. “¿Cómo afecta el CETA a la propiedad intelectual?”, en Marcial Pons, Madrid, https://www.ponsip.com/es/index.php/como-afectara-el-tratado-ceta-a-la-propiedad-industrial

Pascual Vives, Francisco. “El futuro del arbitraje de inversión en los acuerdos internacionales celebrados por la Unión Europea”, DOI: 10.17103/reei.33.02.

Segura Serrano, Antonio. “El Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Canadá (CETA): una evaluación de la política comercial de la UE”, AEPDIRI, Revista Electrónica de Estudios Internacionales, DOI: 10.17103/reei.30.09,2015, “El derecho internacional y la nueva gobernanza tras la crisis económica” (referencia DER2011-24111).

Serrano Leal, Cristina. “La verdad sobre el CETA: ¿en qué consiste realmente el acuerdo económico y comercial entre la UE y Canadá?”, Real Instituto Elcano, ARI72/2016, http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/!ut/p/a1/04_Sj9CPykssy0xPLMnMz0vMAfGjzOKNg318fEKcHX1NTZz9QgKNXI0NDSAAqCASiwI_JwOYAqL0G-AAjgT1F-SGhgIARXkYxQ!!/dl5/d5/L0lDU0lKSWdrbUEhIS9JRFJBQUlpQ2dBek15cXchLzRKQ2hEb01kdEJnY2huQVZHRUEhL1o3XzNTTExMVENBTTU0Q05UUTI3RjMwMDAwMDAwLzA!/?WCM_PORTLET=PC_Z7_3SLLLTCAM54CNTQ27F30000000000000_WCM&WCM_GLOBAL_CONTEXT=/wps/wcm/connect/elcano/elcano_es/zonas_es/ari72-2016-serranoleal-verdad-sobre-ceta-en-que-consiste-realmente-acuerdo-economico-comercial-ue-canada

Disposiciones y Leyes

Texto del CETA en castellano:

http://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-10973-2016-INIT/es/pdf

Explicación resumida de todo el articulado por parte de la Comisión Europea:

http://ec.europa.eu/trade/policy/in-focus/ceta/ceta-chapter-by-chapter/index_es.htm

Beneficios del CETA explicados por el capital en boca de la misma Comisión Europea:

http://trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2016/july/tradoc_154775.pdf

Acuerdos firma CETA:

http://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2016/10/28-eu-canada-trade-agreement/

DECISIÓN DEL CONSEJO relativa a la aplicación provisional del Acuerdo Económico y Comercial Global entre Canadá, por una parte, y la Unión Europea y sus Estados miembros, por otra, 2016/0220(NLE) de 5 de julio de 2016:

http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX%3A52016PC0470

Decisión (UE) 2017/37 del Consejo, de 28 de octubre de 2016, relativa a la firma, en nombre de la Unión Europea, del Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) entre Canadá, por una parte, y la Unión Europea y sus Estados miembros, por otra:

http://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=DOUE-L-2017-80026

(*) Carlos Raya de Blas, empresario, sociólogo especializado en propiedad intelectual y en Islamismo

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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