DEVOCIÓN: UN PERVERSO CONFLICTO. (Relatos cortos, 4).- Dalia Koira Cornide*

La vida siempre sigue su curso, es como un río cuya corriente nunca se detiene. No se detienen los acontecimientos en un el día nefasto. Como la noche que sigue al día aciago, es negra como el plumaje del pajarraco de Allan Poe que apostado en mi ventana, no susurra, grazna y cuyos versos mi memoria rememoran sin dar reposo al alma.

“UNA VEZ, AL filo de una lúgubre media noche,

mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,

inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,

cabeceando, casi dormido,

oyóse de súbito un leve golpe,

como si suavemente tocaran,

tocaran a la puerta de mi cuarto.

“Es —dije musitando— un visitante

tocando quedo a la puerta de mi cuarto.

Eso es todo, y nada más.”

Noche de insomnio, abrumadora y de aterrador espanto.

“Y el crujir triste, vago, escalofriante

de la seda de las cortinas rojas

llenábame de fantásticos terrores

jamás antes sentidos.  Y ahora aquí, en pie,

acallando el latido de mi corazón,

vuelvo a repetir:

“Es un visitante a la puerta de mi cuarto

queriendo entrar. Algún visitante

que a deshora a mi cuarto quiere entrar.

Eso es todo, y nada más.”

Con la sangre varada en las venas me acerco a la ventana.

Me tiembla el alma.

Sus ojos en mis ojos.

 

“Vuelvo a mi cuarto, mi alma toda,

toda mi alma abrasándose dentro de mí,

no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.

“Ciertamente —me dije—, ciertamente

algo sucede en la reja de mi ventana.

Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,

y así penetrar pueda en el misterio.

Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,

y así penetrar pueda en el misterio.”

¡Es el viento, y nada más!”

Una nueva llamada, insistente. Un aleteo brusco en el aire…

un clamor de dolor… de trampa…

y su patrimonial voz rasga el cristal

y llega a mí oído como una amenaza:

—  Devoción: un perverso conflicto.

El ave negra, continúa aferrada a mi ventana.

Recito el verso como si de una plegaria se tratara.

 

“Sobrecogido al romper el silencio

tan idóneas palabras,

“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice

es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido

de un amo infortunado a quien desastre impío

persiguió, acosó sin dar tregua

hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,

hasta que las endechas de su esperanza

llevaron sólo esa carga melancólica

de ‘Nunca, nunca más’.”

Y grazna:

—Devoción: un perverso conflicto

Un relámpago rasga la noche

y con luz cegadora ilumina el rostro fantasmal

que continua agarrado a mi ventana.

 

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida

pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.

¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.

No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira

que profirió tu espíritu!

Deja mi soledad intacta.

Abandona el busto del dintel de mi puerta.

Aparta tu pico de mi corazón

y tu figura del dintel de mi puerta.

Y el Cuervo dijo: “Nunca más.” Allan Poe

Quemaban sus ojos, encendidos,  mi pecho.

El estruendo del trueno hizo reverberar el cristal.

Cada palabra era una suplica

Cada verso una plegaria.

Mas, el cuervo nunca emprendió el vuelo

Y allí sigue, apostado en mi ventana.

*Licenciada en Pedagogía

 

 

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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