CUANDO LA JUSTICIA SE TORNA INJUSTA.-José Luis Ortiz*

Justicia tiene una definición: “Voluntad firme y continuada de dar a cada uno lo suyo”, se estudia en Derecho y viene dado por Ulpiano. Otra definición, de un diccionario jurídico señala: “Todo lo que debe hacerse de acuerdo a lo razonable, lo equitativo o lo indicado por el derecho”.

En lo que a mi concierne la justicia no es nada más que un término a medias que el gobierno o los órganos/instituciones suelen utilizar a su conveniencia para hacer ver las cosas de manera positiva. La gran mayoría de las personas solo ven lo que les ponen enfrente, al menos en la mayoría de las ramas del derecho puesto que tampoco hay que generalizar en una totalidad, por ejemplo vamos a enfocarnos en la rama penal, se habla de justicia cuando el sujeto activo (el delincuente) es juzgado y obligado a cumplir con una pena “equivalente” a sus actos, sin embargo en las definiciones nos habla de “dar a cada uno…”, no solo al agresor si no al afectado también.

Desde mi punto de vista, tenemos una “justicia injusta”, el único que obtiene justicia (insisto, en la mayoría de los casos) es el sujeto activo, hago mucho énfasis en no generalizar puesto que no siempre se juzga a la persona indicada, no siempre se atrapa al verdadero culpable. En lo que respecta al sujeto pasivo (ofendido o agredido), me pregunto: ¿Qué es lo “justo” para él? por ejemplo a alguien que fue asaltado, a alguien que fue secuestrado, lesionado y hasta asesinado… Una pregunta que probablemente se quede en el aire por más tiempo, solo espero vivir para cuando éste enigma legal sea resuelto y, por supuesto, aplicado.

Especialmente estoy haciendo referencia al caso de la Manada, al caso de abusos sexuales que afectan tan directamente a mujeres. Normalmente esos individuos, no sé si presuntamente o sin presuntamente, cada vez que salen de prisión, vuelven a hacer lo mismo o al menos a intentarlo. Cuando se constata que este tipo de personas no se rehabilitan, que no están, presuntamente, capacitados para vivir en sociedad ante el riesgo más que evidente de que vuelva a intentarlo y que, vuelven de nuevo a la calle ¿Quién protege a las posibles víctimas?

Soy incapaz de poner en práctica el diario propósito de ignorar los medios de comunicación para que la apacible vida cotidiana no se vea truncada por una avalancha de fuertes emociones, caos, desconfianza, abatimiento, rabia que me acusan un profundo malestar al comprobar que siguen y aumentan las atrocidades y barbarie en el mundo. De Gürtel, paraísos fiscales y corruptelas varias, de asuntos como el caso de Diana, la Manada y similares, corrupción ilimitada etcétera. Un riguroso reconocimiento y un examen moral-mental a las personas, que la trascendencia de sus decisiones es el ser o no ser de otras, podría ser el primer paso para frenar el ascendente descrédito de la justicia, porque hay jueces que con sus sentencias sobrepasan los límites racionales, y el resultado es una solemne injusticia. ¿O no es demencial lo que ha ocurrido con el caso de la Manada, que no se comprende, que jueces cuyas sentencias demuestran una mentalidad enfermiza, puedan usar la ley a su libre albedrío?

Que se puede decir de una justicia que encarcela a la víctima, con la orden de alejamiento de los acusados de Madrid, por lo tanto ellos se pueden mover por toda España y sin embargo la victima tiene que estar recluida en Madrid porque así lo decide la justicia injusta. Algo está fallando estrepitosamente, y necesita una profunda revisión

teniendo en cuenta muchos más factores que los que se ven desde el ateneo del Partenón y del Olympo de los dioses, de esos que si dicen representantes de los vulgares mortales…….

*José Luis Ortiz Güell, funcionario

Acerca de Contraposición

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