SER O NO SER CONSTITUCIONALISTA.-José I. Aymerich Muñoz*

En fechas recientes mantuve el dialogo que transcribo a continuación con un afiliado de Ciudadanos.

-¿Eres constitucionalista?- me preguntó con ese tono, un tanto conminatorio, que emplean en estos casos.

-De la Pepa. ¡Viva la Pepa!- respondí a bote pronto, y añadí – en realidad los únicos que no son constitucionalistas son los anarquistas que pretenden abolir el Estado. Yo me considero constitucionalista de la Constitución de la República Federal de Alemania. ¿O eso no es ser constitucionalista?.

-Si te gusta más… – respondió titubeando.

Creo, ahora que reflexiono con más calma, que algunas cosas quedaron en el tintero, aunque lo esencial sí salió a la palestra.

Me surge, sobre todo, una gran duda. ¿Soy o no constitucionalista? Hasta hace bien poco un constitucionalista era un jurista experto en Derecho Constitucional. Estudié y terminé la carrera de Derecho, aunque no sé si puedo considerarme o no un jurista, pero lo que es seguro es que no soy un experto en Derecho Constitucional. Por tanto no me tengo por constitucionalista en esta acepción del término.

¿Lo soy en la acepción de estos seres humanos? He ahí la cuestión, peliaguda por otra parte. En la conversación excluí a los anarquistas por razones obvias.

Pero ¿que pasa con los fascistas de todo tipo y autoritarios varios? La URSS y las Repúblicas Democráticas y Populares tenían Constituciones, los regímenes fascistas normalmente excluyen el término constitución, los autoritarios fingen mantenerlas aunque las retuerzan a su conveniencia. Lo que si tienen en común todos estos regímenes es que exigen lealtad inquebrantable a sus Principios Fundamentales,

llámenles constitución o no. ¿Son constitucionalistas? Probablemente la inmensa mayoría de los que se autodenominan así dirían que no, porque no son demócratas. Esta discusión sobre la esencia de lo que sería una Constitución verdadera no es del caso ahora.

Ciñámonos pues a las que todos reconocemos como verdaderas. Me considero un republicano federal, por eso, aunque no me identifico al 100% con ella, soy más partidario de una Constitución como la de la República Federal alemana, que de la española. Naturalmente, mientras esté en vigor, la acataré, pero eso no impide que no me guste. Como tampoco me entusiasma la solución territorial de la Constitución de la II República española.

Y, por fin, la gran cuestión. ¿Soy o no constitucionalista? Aunque reconozco la belleza de la utopía anarquista, no la creo realizable, al menos en este estadio de la evolución humana. Por tanto creo que debe existir una Constitución, como expresión, la mejor posible (que diría, más o menos, Benjamín Franklin), de un pacto democrático de convivencia. Ahora bien, eso no debe impedir que, si la Constitución no me gusta en algún punto, lo exprese libre y pacíficamente dentro de sus cauces. E incluso que trate de convencer a una mayoría de que otras soluciones constitucionales son mejores para todos.

Así pues yo creo que sí soy constitucionalista (federalista por supuesto). La cuestión que queda abierta es si el que me lo preguntó, y los que piensan como él, opinan igual. Alguna pista puede encontrase en mi post Los “espíritus” de las Leyes publicado en este mismo blog.

*Licenciado en CC. Económicas (USC) y Derecho (UNED). Jubilado de NCG, Abogado ya no ejerciente y librepensador mientras el cerebro aguante.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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