AÑO NUEVO CHINO EN 2020.-José María Barja Pérez*

Este gráfico, sobre los meses de enero y febrero del calendario gregoriano del año 2020, incluye el nombre del día en el calendario chino, el más usado por la humanidad. Más de la cuarta parte de la población mundial celebra su principal fiesta, el Año Nuevo Chino [en China más conocido como la Fiesta de la Primavera, 春节 chūnjíe], primer día del primer mes lunar (正月, zhēngyuè, “mes correcto”), que en el año 2020 es el 25/enero (es un año de 384 días, mientras que el anterior duró 354 días). Es una fecha que muy pocas personas saben como se calcula y que cae entre el 21 de enero y el 21 de febrero (al menos en el intervalo 1645-2644). La celebración comienza la víspera, el equivalente a la Nochevieja occidental, que en chino se llama chúxī (除夕; chu significa pasar y xi vís­pera), y termina a mitad de ese primer mes, con la luna llena del día quince, cuando se celebra el Festival de los faroles (元宵节, yuánxiāojié; en 2020, el 8/febrero) [los días fes­tivos oficiales van del viernes 24 al jueves 30/enero/2020]. Durante este periodo se pro­duce la mayor migración humana del planeta, el llamado “movimiento de primavera” (春運, chūnyùn); se esperan 3.000 millones de desplazamientos, personas que viajan a sus luga­res de origen para celebrar las fiestas con sus familias.

La tradición china es que los años rotan en ciclos de 60, llevando cada año un nom­bre específico, siendo míticamente el primer año del reinado del Emperador Amarillo, Huáng Dì, el 2698 a. C. y así este año sería el 4717. Pero el primer registro histórico del ciclo es el gregoriano 2636 a. C., el año 61 del reinado de Huáng Dì (y así este año sería el 4655). El nombre del año se hace combinando una rama celeste,天干 tiāngān (10 nombres intraducibles) y una rama terrestre, 地支 dìzhī (12 nombres intraducibles) [la combinación de ambas listas produce un ciclo de 60, el mínimo común múltiplo de 10 y 12] y además asocian el nombre de uno de los 12 animales del “zodíaco” chino: Rata, Buey, Tigre, Conejo, Dragón, Serpiente, Caballo, Carnero, Mono, Gallo, Perro y Cerdo. Por cierto que el nombre chino de este año es Geng Zi (el 37º del ciclo que se inició en 1984), con el animal totémico rata (en chino 鼠 shu). El ideograma , que se repite tres veces en ese título, es nian, año, mientras yuè significa mes y día, aquí marcando el domingo como primer día la semana; además el ideograma rìlì significa calendario y así 农历 nónglì dice “calendario de los granjeros”, uno de los nombres de éste calenda­rio. Precisamente el conocer como se escriben en chino los números permite entender que en ese sistema tanto los días como los meses se identifican por un número, salvo los que llevan un nombre específico.

A diferencia de otros calendarios, el chino se basa en efemérides astronómicas, no en reglas aritméticas (como muchos de los usados). En su versión más reciente, de 1645, las reglas están definidas en términos del movimiento del verdadero Sol y de la verdadera Luna. Se trata de un calendario lunisolar (en chino yin-yang li): un calendario solar de 12 o 13 meses lunares, que comienzan en la luna nueva (eso lo comparte con el calendario judío). Pero la disposición de los meses depende del paso del sol por los signos del zodiaco: de hecho dividen el año solar en 24 jiéquì, de los cuales hay 12 principales, zhongqì. Aquí, enmarcados en negro aparecen Dàhán, 大寒, literalmente “gran frío”, el 12º zhongqì [el día en que el Sol está exactamente en la longitud celeste de 300°] y Yǔs­huǐ, 雨水, literalmente “agua de lluvia”, el 1º zhongqì [el día en que el Sol está exacta­mente en la longitud celeste de 330°]; pero también, enmarcados en verde, el 12º jiéqi Xiǎohán, 小寒 “ligero frio” [el Sol está en 285°] y el 1º jiéqi Lìchūn, 立春 “comienzo de la primavera” [el Sol está en 315°].

La regla básica es que el solsticio de invierno, dongzhì, siempre ha de ocurrir en el mes undécimo y, en el caso de un año de 13 meses, el mes intercalado es el primer mes lunar que caiga totalmente en un mes solar. Aunque los principios son sencillos, en algunos casos excepcionales se convierten en muy complicados; eso ocurre en el año 2033, en el cual la colocación del mes intercalado era incorrecta todavía a principios de 1990.

La importancia del calendario en la sociedad china procede del hecho que el empera­dor basaba su autoridad en ser “Hijo del Cielo”. La necesidad de calcular las fechas de sucesos astronómicos en forma muy precisa obligó a incorporar ideas foráneas en el diseño de los calendarios. La reforma que introdujo la Luna real, en el 619 a. D., estaba inspirada por los astrónomos indios; la reforma de 1280, fue inspirada por astrónomos musulmanes, pero diseñada por el matemático Guo Shou Jìng; la última reforma en 1645, fue diseñada por los misioneros jesuitas. Es una fascinante historia como los misioneros jesuitas llegaron a dirigir el Departamento de Astronomía de China. Incluye competiciones con astrónomos chinos y musulmanes para determinar de modo preciso el eclipse solar del 21/junio/1629, ser arrestados por presentar en 1661 un calendario para los próximos 200 años, otra predicción exacta del eclipse del 16/enero/1665 que no impresiona a los regentes y un largo período de dirección, hasta 1746, tras el cual otros occidentales les sucedieron hasta 1826. Una de las principales ventajas de los jesuitas era que ¡¡ellos conocían los logaritmos!!

Una delicada forma de averiguar la edad de una persona es preguntar el animal de su fecha de nacimiento (al de este año, rata, seguirá buey), pues así se tiene una aproxi­mación de 12 años a la edad de la persona. Claro que su forma de contar la edad empie­za por uno inmediatamente después del nacimiento y tiene un año más tras el siguiente Año Nuevo Chino (cuentan los años en que los que ha estado vivo). Así, un niño nacido días antes del Año Nuevo, ¡¡tendrá dos años justo después de él!!

El año chino entre 29/enero/2006 y 18/febrero/2007 fue un año de 385 días, algo que sólo ha ocurrido 12 veces en los últimos 2.300 años. Por cierto, las notas de los exá­menes en China son los ideogramas de las primeras ramas celestes (Bing es malo y Ding … peor).

*José María Barja Pérez, exrector de la UDC

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