AHORA “1984” ES 2020……José Luis Ortiz*

Los lamentables hechos que se están observando a nivel mundial. Desde el medio ambiente, así como las agresiones a la libertad y a los derechos más fundamentales de ser humano, logran despertar el concepto de solidaridad generalizada y un sentimiento no sólo de frustración, sino de enojo y rabia entre todos los ciudadanos de a pie. Marchas de diversas índoles y con reclamaciones más que diversas, aunque todas ellas más que justas.

Semanas, meses y en ocasiones, hasta años, vamos viendo en medios de comunicación, pero especialmente en el mundo virtual de las redes, un sinfín de noticias, videos, fotografías estremecedoras que traspasan la sensibilidad de los mortales corrientes hasta llegar no sólo a nuestros ojos, sino al mismo corazón.

Algunos quieren abundar en los hechos, otros en las especulaciones de quienes son los culpables, algunos buscan hasta el porqué, pero todos olvidamos lo principal y es la deshumanización de la clase política dirigente actual que hoy nos gobierna, de forma generalizada.

Humanidad significa, sensibilidad, compasión de las desgracias ajenas y eso es lo que resulta que gran parte de nuestros gobernantes carecen. No sólo en su retórica, nada espontánea y si muy estudiada y trabajada, ni en su conducta personal con los que han trabajado codo con codo en su quehacer diario y mucho menos en su desempeño oficial, por supuesto.

Ante eso actitudes omisas e indolentes que muestran su alejamiento a toda preocupación mínima por los afectados por las múltiples lacras de una sociedad enferma y bien se inclinan por actos mediáticos carentes en ocasiones de sentido, manipulados y tendentes a conseguir otros objetivos de los que los ciudadanos somos no sólo ajenos, sino desconocedores.

A una clase de política que le inquieta ver el nivel de gobierno para echarle las culpas y mientras juegan a ese juego de forma irresponsable, echándose las culpas de unos a otros, mientras los sufridos ciudadanos lloran con amargura, con dolor y con una tristeza sin fin sus desoídos clamores y súplicas.

Las personas, los ciudadanos seguimos en una incertidumbre que nos generan nuestros propios políticos, que lejos de inmutarse ante nada, olvidan la humanidad, especialmente cuando requiere sobrepasar la definición de homo sapiens, fuera de individuos de una especie y eso sería estudio de la ciencia e implica su compromiso.

Calidad humana es sinónimo de ética, pues por tanto al no disponer de calidad humana se sobreentiende que no dispondrán de la ética precisa para el sagrado ejercicio de su trabajo.

A los ciudadanos de bien, que nos duele la injusticia, los abusos, las manipulaciones, hace que se genere una atmósfera, de todos modos, irrespirable y que asfixia. ¿Acaso habría que involucrar a la OMS, para declararlo epidemia mundial? ¿Cuántas víctimas requiere? 87.000 mujeres asesinadas por sus parejas, 27.000 niños asesinados, el 33´3 % de las mujeres son violadas o se abusan de ellas, 413 millones de personas sumidas en la pobreza, etc…. Verdaderas pandemias que son frecuentemente ignoradas.

Cantidades globales que asustan y que hacen surgir muchos planteamientos de los que ellos parecen no saber o no querer controlar.

Son muchas no sólo las razones, sino las imágenes, las voces que la razón se niega a procesar y que, de allí, inevitablemente se depositan en las vísceras; sí, ahí donde todo punza, donde todo duele. Donde la injusticia desafía, frente a frente, a la humanidad y nos obliga al ejercicio de pensar.

Es esa actitud la que nos conduce a preguntarnos por el futuro, y el futuro es tan desolador y especialmente tan deshumanizado, que no sólo impone, sino que aterroriza. ahí donde la atrocidad desafía nuestra humanidad y casi nos invita a no pensar, porque pensar nos lleva a preguntarnos qué es lo que sigue, y lo que sigue es tan desalentador y tan deshumanizado que aterra.

*José Luis Ortiz, funcionario

 

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
Esta entrada fue publicada en ARTÍCULOS DE OPINIÓN. Guarda el enlace permanente.