La Agenda de Mario Monti – Lucía Magi

Mario Monti

El programa con el que Mario Monti quiere seguir en el Gobierno y que viene a ser la manzana de la discordia en medio del escenario político a dos meses de las elecciones, se llama Agenda para Italia y Europa. Son 25 páginas, colgadas en Internet bajo el título Cambiar Italia, reformar Europa, escritas junto al abogado laboralista Pietro Ichino, uno de los cuatro diputados del Partido Democrático que ayer abandonó la izquierda para juntarse al coro de los montistas. Monti no quiere dejar pasar el efecto del “año de trabajo intenso en una fase muy compleja”, como lo definió el domingo, que ha salvado Italia del barranco económico y de la pérdida de credibilidad. En su programa indica cómo seguir en el camino emprendido por su equipo. El concepto clave, desde el arranque, es Europa: “El primer ministro italiano debe luchar para una Europa más comunitaria e intergubernamental, más unida y no con dos velocidades”.

El país tiene que volver a crecer. “Pero crecimiento no significa deuda pública”. Para el exprofesor de la Universidad económica Bocconi de Milán, hay que fomentar el desarrollo sin endeudarse, es fundamental seguir controlando las cuentas y sanear las arcas estatales. Es decir, “equilibrar el presupuesto a partir del 2013”. Si el próximo Gobierno es capaz de mantener esta ruta, será posible empezar a bajar los impuestos, empezando por las empresas. Para lograrlo, el programa de Monti prevé tasar los grandes patrimonios y los bienes de lujo.

Pero la agenda no habla solo de economía. Monti también subraya la urgencia de cambiar la Ley electoral, pensar en una norma seria contra el conflicto de intereses, aprobar una ley contra la corrupción en los partidos que impida también la compra y venta de votos y promover el desarrollo sostenible y ecológico. Y luego, dedica un apartado a las mujeres y al trabajo femenino. “Si 6 de cada 10 italianas tuviera un empleo, nuestro PIB crecería en un 7%”, sostiene el programa. Por eso, Monti propone quitar los impuestos que gravan el trabajo femenino.

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Belén, campanas de Belén – Paloma Díaz Andina

Reza el villancico popular : “En el portal de Belén hay estrellas, sol y luna, la Virgen y San José, y el Niño que está en la cuna.” Un momento: Error, error. En la cuna no está el Jesusito de nuestra vida, repara, alarmado, un visitante del Belén de Compostela.

Y la canción navideña, que hasta ahora sonaba religiosamente por la megafonía interna de todo espítitu católico que se precie, se interrumpe en su folklore y se atropella en su relato. Se montó la marimorena.

Ya sin zambomba que acompañe tan dramático suceso, tan insoportable ausencia. El silencio roto al grito simultáneo de los próceres de la conciencia: ¡el Niño, secuestrado!  ¡Wanted al Niño, por Dios, por la Virgen y todos los Santos!. El buey y la mula no salen de su sorpresa.

Pues el Niño sigue en paradero desconocido, ausente del lugar que siempre se le ha encomendado por estas fechas: un humilde pesebre que, a través del tiempo, ha llegado a ser una gran hacienda de oro con toda piedra preciosa que se encuentre en el planeta, con acciones en el Vaticano y en siglos y siglos de tinieblas.

¿Dónde demonios estará el Niño? Como canta el villancico ¿bajo el sol, la luna y las estrellas?  Ah, no, allí solo están los desahuciados, los que moran sin vivienda. Tal vez esté en un Banco pidiendo una hipoteca. “Ande, ande, ande…” ¡Que venga Dios y lo vea!

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Adeus, "Cefe" – Miguel Martínez Losada – Antonio Campos Romay

Manuel Ceferino Díaz Díaz

Manuel Ceferino Díaz Díaz, Cefe, compedia na súa vida militante a sintese de galeguista e socialista. Feleceu na vespera de Noiteboa aos 65 anos, na aterra que o veu nacer, Escairón (O Saviñao). Licenciado e graduado en Ciencias Económicas na USC, Ceferino Díaz foi profesor de Economía Aplicada e autor da obra “A esforzada conquista dá autonomía 1979-1981. Unha ollada desde o socialismo galego”.

En 1972 afíliase no partido fundado polo profesor Beiras, o PSG, onde desempeña o largo de responsable das mocidades e máis tarde á fronte da educación. En 1977 forma parte da candidatura do PSG por Lugo ao Parlamento español, nas primeiras eleccións democráticas.

En 1978 abandona o PSG con outros membros desa formación formación, Rodríguez Pardo, González Laxe, Jaime Barreiro, etc. e ingresa no PSdeG-PSOE, formando parte do “Colectivo Socialista Galego”. Un ano máis tarde é nomeado secretario de Relacións Políticas. De 1980 a 1982 desempeña o cargo de vicesecretario xeral, participando activamente nas negociacións para a elaboración e, nunha etapa posterior, reforma do Estatuto de Autonomía de Galicia.

En 1981 encabeza a canididatura socialista ao primeiro Parlamento de Galicia pola provincia de Lugo, sendo portavoz do grupo socialista nesa lexislatura. Segue como parlamentario na II (1985-89), na que é elixido presidente da Comisión de Economía..

Nas seguintes dúas lexislaturas (1989-93 e 1993-97) Ceferino Díaz é parlamentario galego pola provincia da Coruña, sendo novamente elixido presidente da Comisión de Economía.

Tamén foi elexido deputado nas Cortes Xerais pola provincia da Coruña desempeñando en paralelo a Secretaria Xeral do PSdeG-PSOE de Compostela.

Vaise un home de ben, dunha honestidade exemplar, comprometido sempre e en primeiro lugar con Galicia. Un dos homes “bos e xenerosos…” do noso hino.

Un home desa esquerda limpa, intelixente e con visión de futuro que nun momento dado enriqueceu as ringleiras do socialismo galego e galeguista… Solidario, ideologo e pai de numerosos documentos políticos que marcaron as derradeiras decadas do PSdeG-PSOE, foi sempre un infatigable abandeirado na loita pola Libertade.

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La Perversión de las ONG´s – Isidoro Gracia Plaza

Yo comparto, sin reservas, una opinión del Premio Nobel  Saramago: “…. la justicia justa ya contiene en sí caridad suficiente. La caridad es lo que resta cuando no hay bondad ni justicia”

A raíz de la crisis que nos asola han comenzado a proliferar iniciativas sociales, que intentan paliar los efectos de la misma, iniciativas que se suman a otras ya preexistentes como las institucionales,  tipo Cruz Roja, religiosas, como Caritas o Hermanos Musulmanes, e incluso laicas, como los Bancos de Alimentos. Espero que se me entienda, yo aún no estoy en contra de esa forma de actuar, de hecho estuve presente y activo en alguna de las primeras iniciativas de lanzar los bancos de alimentos en España, pero empiezo a tener cada vez más claro que paliar los efectos impide a muchos ciudadanos enfrentar las causas, y por consiguiente sacar la consecuencia lógica: solo desde una posición de fuerza mayoritaria van a cambiar los rumbos  de las soluciones.


Desde una cultura occidental, mayoritariamente cristiana,  la caridad no fue más que el resultado del intento de la nobleza y la burguesía para aplacar las necesidades de los pobres en épocas de hambruna, de paso que expiaban sus faltas delante del clero. Por el contrario, cuando empezó a fraguarse la llamada justicia social, devino en el intento de cubrir a todos  las necesidades mínimas, sin la mediación de nadie, en búsqueda del derecho fundamental de cualquier ser humano.


Y no se puede confundir la solidaridad, que nace del concepto de justicia y de igualdad entre las personas, con la caridad que surge de la lástima, de la compasión, por lo que al final es un acto interesado, para que el que tiene de sobra se sienta bien consigo mismo. La ecuación correcta es: justicia más solidaridad es igualdad, entendida como reparto equitativo de cargas y beneficios.


La perversión de las ONG será  cada vez mayor, en la misma medida que el componente caridad vaya ganando peso en sus actuaciones, y así parece evolucionar,  y además continúen fijando el foco de atención en los efectos de la crisis, apartándolo de sus causas y, sobre todo, de los causantes. Puede llegarse a un punto en que tenga que plantearme, si apoyo o me opongo a toda ONG, y  me parece que ese punto está cercano.

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Europa paga a pena? – Antonio Campos Romay

Moitas voces reclaman que o porvir político, económico e social da U.E., que naceu inspirada nos valores instaurados no século XVIII, Liberdade, Igualdade e Fraternidade, con vontade de custodia dos mesmos, e como sostén definitivo dunha paz que de xeito cíclico e atroz víase violada, recupere as súas esencias. A inxente tarefa de construír unha nación de nacións, baseada no ser humano como protagonista, non pode nin debe distraerse por camiños que a afasten da súa razón de ser: unha Europa dos cidadáns. Tan lonxe dunha Europa dos mercadores como dunha Europa non homoxénea social e económicamente. Dividida por esa liña perversa, norte sur, tan despectiva para unha das dúas aliniacións.

Demandase abundar como  obxectivo común, a defensa e promoción dos valores e os principios dos cales a Europa civilista e culta séntese depositaria: a dignidade, a liberdade e a igualdade dos dereitos de todos os seres humanos. Competente no progreso moral e material destes así como na mellora social, económica, cultural e política das sociedades. Todo iso sustentado en alicerces como o reforzo da democracia, do laicismo entendido como liberdade absoluta de conciencia e a separación institucional das confesións e os poderes públicos. Unha acción de goberno compartida, democrática e transparente, que permita unha maior xustiza e unha solidariedade concreta cara ao suxeito dela, a cidadanía. Un espazo común que garanta sen subterfuxios o acceso á educación, a sanidade e a protección social sen discriminación por orixe ou economía. Garante de que estes soportes básicos da calidade de vida dos pobos non caian baixo a presión da voracidade mercantilista. Onde a igualdade entre homes e mulleres pase do papel ao cotián con naturalidade.

Unha Europa dos pobos e dos cidadáns que inxerte o individuo na sociedade. Que o emancipe de credos impostos por herdanza e non por convicción e onde a liberdade de conciencia sexa un feito real.  Que propicie o achado de valores éticos compartidos entre diversas  crenzas e conviccións como argamasa de respecto e tolerancia. Que de froitos a través de pautas de conduta hábiles na construcción da convivencia.

Teñen os dirixentes europeos conciencia da amplitude do reto? Acollense estas visóns os diferentes estados nunha óptica paneuropea viciada pola hexemonía da presión do globalismo económico? Teñen estes dirixentes máis aló do economicismo subordinado a intereses extracontinentales, previstas accións onde caiban o humanismo e a cidadanía como datos substantivos? Seria alarmante ollar que hoxe estamos máis lonxe que onte dunha política global europea respetuosa coas necesidades dos cidadáns mentras estas se diluen baixo o imperio da especulación. Ou que o sinai de identidade sexa  a moeda única deturpando as políticas sociais.

Europa paga a pena? Ou estamos hoxe menos preto que onte desa Europa federal ou confederal, garante de dereitos e liberdades, onde a cidadanía deixe de ser unha mera coreografía para converterse de pleno dereito no eixe do proxecto común?

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Cabalos grandes no poder – Xosé A. Gaciño

Cabalo grande, ande ou non ande. Desde que se empezou a falar de economías ou empresas dimensionadas, algúns entenderon que se trataba de ser o máis grande posíbel, de emprender unha sorte de campionato de fusións e concentracións, sen esperar a estudar cal tiña que ser a dimensión axeitada. Agora coa crise,  acelerouse outra vez a tendencia concentradora, sobre todo no sector financeiro, e iso que unha das leccións da crise foi a do perigo que supoñen para a estabilidade do sistema as entidades e as empresas demasiado grandes. Ou quizais precisamente por iso: aos máis grandes non se lles pode deixar caer e son os primeiros candidatos ás axudas públicas, esas que se lles negan aos destinatarios das políticas sociais, inventadas para compensar as desigualdades que provocan precisamente os grandes xenios da especulación e a dilapidación.

Son as contradicións deste sistema (nestes momentos, o único en activo: o capitalismo), se funciona en estado puro, sen intervencións e correccións, como pretenden os seus defensores máis fundamentalistas. Baséase no libre funcionamento do mercado, na máis libre competencia, pero tende ao monopolio. É necesaria a vixilancia desde a intervención estatal para evitar o monopolio ou a súa variante oligopolística: o acordo para non facerse competencia e cargar sobre o consumidor (en prezos ou en índices de recargas bancarias sobre os créditos). A mano invisíbel do mercado libre non elimina a espiral de acaparamento de poder e do lucro infinitamente progresivo. Máis ben, todo o contrario.


Non sucede só na actividade económica. Tamén as liberdades políticas sofren co asedio das concentracións de poder (de partidos, de estruturas institucionais, de estados…). Os grandes partidos que se alternan na xestión dos gobernos retroalimentan a súa permanencia no poder tanto coa manipulación das normas electorais como co control dos grandes medios de comunicación, de xeito que, partindo dunha teórica liberdade de expresión e de asociación, na práctica as opcións informativas son moi limitadas e as posibilidades de que novas opcións partidarias cheguen a gobernar son case nulas.


Confúndese a unidade coa uniformidade e non resulta nada doado manter a diversidade federal cando a coordinación central está dirixida por acaparadores do poder, sobre todo se o acaparador parte con vantaxe. E se as decisións se concentran na cúpula –por aquilo da eficacia e do tratamento igualitario–, máis lonxe van quedando do pronunciamento democrático directo (que, á súa vez, soe limitarse ao voto cada catro anos). A idea internacionalista dun goberno mundial que supere os receos nacionalistas e ofreza un marco de convivencia legal universal é manipulada polos que a utilizan para xustificar calquera proceso de concentración de poder.


Así, entre monopolios ou oligopolios económicos e monopolios políticos en alternancias  bipartidistas, entre as multinacionais que deseñan a globalización á súa conveniencia e as estruturas supraestatais concibidas para controlar as sucesivas concentracións de poder, vanse diminuíndo as marxes de participación cidadá, tanto na actividade económica (coa maioría explotada ou consumida) como na actividade política (simple votante entre opcións moi limitadas). Os cabalos grandes seguen a dominar. Non importa que anden ou non anden, que se equivoquen ou que abusen. Teñen o poder e deciden. Até que se dea coa fórmula de quitarlles o poder e decida realmente a maioría cidadá.

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