Legitimidad política europea II – E. Kostka Fernández

Es un deber de los gobernantes buscar la máxima legitimidad de la autoridad que ejercen y de las instituciones que usan para ejercer ese poder. De forma muy sincrética podemos definir la legitimidad política como el derecho a gobernar socialmente aceptado. Hemos analizado en este mismo medio el problema de la crisis de legitimidad en el proceso de construcción europea, ahora queremos ofrecer propuestas de solución, encaminadas a dotar de mayor legitimidad las instituciones, las decisiones y las políticas públicas europeas.

El objetivo debería ser la configuración de un verdadero sistema político europeo, configurado por normas jurídico-políticas que estén dotadas de la mayor legitimidad posible, por lo que resulta imprescindible que emanen de la irrenunciable soberanía de los ciudadanos europeos. Pero para ello, y en primer lugar, resulta preciso establecer un modelo identificable de organización política del territorio. Sostenemos que nos acercamos al confederalismo sin serlo, y que Europa no es un Estado, sino una unión de estados unidos por tratados internacionales, sin Constitución, y que, por lo tanto, adolecen de falta de legitimidad política primigenia, al no existir un poder constituyente. Sin Estado resulta difícil que exista soberanía, sin soberanía es muy difícil que exista legitimidad, sin legitimidad es muy difícil que exista Gobierno aceptado e interiorizado.

El Parlamento Europeo debe y puede contribuir aún más a fortalecer la legitimidad democrática, y solventar la lejanía con la que los ciudadanos perciben las instituciones europeas. La legitimidad democrática, simplificando, siempre precisa más democracia y ésta se alcanza cuando los ciudadanos sienten que las instituciones que les representan y que les gobiernan son fruto de la voluntad expresada por todos los ciudadanos de forma libre y directa, y con información clara, sencilla y cercana. Creemos esencial en la búsqueda de la legitimidad convertir al Parlamento Europeo en un verdadero poder legislativo.

Debemos avanzar hacia una legislación electoral única y hacia la plena igualdad en los principios de representación democrática. La pluralidad de sistemas electorales y las distorsiones de representación electoral, produce efectos de desigualdad en la representación política.

Debemos avanzar hacia la promulgación de una ley europea que regule los partidos políticos europeos, creando organizaciones políticas visibles y eficaces, que sirvan de correa de transmisión de las voluntades políticas y que sean verdaderos agentes de representación política de los ciudadanos.

Debemos avanzar hacia la elección directa del Presidente de la Comisión Europea. Sólo así los ciudadanos percibirán a la Unión Europea como alguna forma de entidad política real, compacta y con legitimidad de acción política. El actual proceso de designación del Presidente de la Comisión Europea, contribuye en buena medida a la ausencia de legitimidad y a la lejanía con la que los ciudadanos perciben este cargo. Su no elección de forma directa por los ciudadanos europeos es la causa principal, a nuestro entender, de la lejanía con la que los ciudadanos perciben la Europa institucional, al no percibir un claro líder europeo elegido democráticamente, que aúne los intereses de los estados miembros y que esté al frente de un ejecutivo con legitimidad democrática.

Es preciso simplificar los procesos burocráticos y hacerlos más accesibles a los ciudadanos y, en la misma línea, hacerlos perceptibles a los ciudadanos, quizá a  través de la descentralización de las instituciones europeas.

Sin duda el Parlamento debe ser llamado a liderar el proceso de incremento de la legitimidad democrática de las instituciones y los procesos europeos, no sólo por ser el órgano de representación de una ficticia soberanía europea, sino porque su naturaleza electa dota por si sola de legitimidad democrática las decisiones que de él emanan.

Publicado en AUTORES, Kostka Fernández Fernández | Deja un comentario

Apatía electoral, Indignación creciente – Antonio Campos Romay

El proceso electoral aparentemente decantado, discurre apático y en el tono gris propio de la estación. Huérfano de la parafernalia propia de tales eventos. Más interés merece el afloramiento de frustración y descontento en diversos sectores de la sociedad. La indignación creciente de gente abocada a enfrentarse al pago de una crisis económica que no ha provocado. Que asisten impotentes a como al amparo de las poco disimuladas presiones exteriores y sin el menor recato se desmantela el estado de bienestar. Y como en unos casos  sibilinamente y en otros de forma zafia se extiende el mensaje de que es inviable y estaba fuera de nuestras posibilidades. Se camina hacia la precarización de la sanidad, de la educación, del mercado laboral, del sistema de pensiones, en definitiva a cualquier nivel de calidad de vida y concepto de solidaridad.

Derivado de ello hay un componente político que se manifiesta en un creciente déficit democrático. En un tema del calado de la reforma constitucional consensuada por PP y PSOE, las peticiones de un pronunciamiento popular sobre el mismo son desoídas entre una indiferencia y hostilidad que muestra una alarmante percepción de que la democracia carece de contenido real en nuestro país. Lo que evidencia la brecha abierta entre la sociedad y los políticos que se han desentendido de ella. Más que una sospecha es una certeza que nos recuerdan los estudios sociológicos del CIS. Algo muy poco deseable. Inquietante en tanto que tal deterioro de credibilidad conduce a ese espacio turbio donde anidan los fantasmas del populismo y el fascismo.

Hay una doctrina que apuesta con entusiasmo por la renuncia de los poderes públicos a  intervenir en la economía como garantes del interés colectivo. Son los mismos que se apresuran a utilizar los resortes del estado para ponerlos al servicio  de la gran empresa y de las entidades financieras en pos de unos logros que casi nunca coinciden con el interés de la mayoría de la sociedad. Los derechos sociales teóricamente garantizados en la Constitución paulatinamente se tornan papel mojado. Con el concurso cuando es menester de prácticas especulativas y corruptas el 80 % del PIB esta siendo manejado por un entramado de poco más de 1000 familias que componen la oligarquía empresarial y financiera de este país. Son los agraciados permanentes por las políticas de apoyo del estado y sus diversos niveles administrativos con evidente lesión del resto de los sectores sociales. En paralelo, para los pequeños y medianos empresarios, el crédito sigue cerrado, cegando las fuentes de financiación para continuar su actividad, y los datos de la OCDE, entre 1995 y 2005, indican que España fue el único país de ese organismo en el que el salario medio se redujo un 0,4%, mientras los beneficios empresariales se disparaban hasta superar el 73%.

Estamos ante un proceso electoral que tiene mucho de plebiscito, en el que no se va abordar por ninguno de los contendientes la necesaria superación de un modelo agotado. Ahondar en la democracia política, que corre en parejo con la democracia económica y social erradicando de nuestro panorama la corrupción en todas sus expresiones no parece el objetivo. Tampoco la racionalización territorial y administrativa. Mientras, el paro, el intenso endeudamiento, las dificultades de millones de familias, la degradación del empleo, la pérdida de renta retraen de forma drástica la demanda. Lo que contribuye inexorablemente a crear las condiciones para que la crisis se enquiste. No se perciben orientaciones en orden a acotar los desmanes del sector financiero, ni a hacer fluir  el crédito necesario para acometer los planes que se precisan para afrontar políticas de choque contra la crisis al servicio  de la mayoría social. En cambio se deja entrever la amenaza de nuevos y muy duros ajustes sin que de ellos se pueda presumir la mínima garantía que derive en una sustancial reducción del paro en los próximos años. 

Se trataría de hallar un rumbo distinto a unas políticas neoliberales, desreguladoras, cuya aplicación se han mostrado nefastas. Que han sembrado alarma social, empobrecimiento y deterioro. Un cambio de  rumbo que devuelva la esperanza a una sociedad, también en crisis. Que garantice la prestación de los servicios esenciales. Solidario con los sectores menos favorecidos. Capaz de articular un modelo de producción que garantice empleo de calidad en un modelo  de crecimiento sostenible ajeno a la mera especulación. Un cambio hacia la esperanza. Algo que no parece se corresponda en lo se bosqueja en el horizonte.

Publicado en Antonio Campos Romay, AUTORES | Deja un comentario

Sobre la transparencia y la democracia – Miguel Martínez Losada

Las enfermedades profesionales derivadas del trabajo están subdeclaradas en nuestro país por diversas causas, absorbiendolas el Sistema Nacional de Salud como enfermedades comunes. Esta disfunción, que también ocurre en muchos países grandes de la UE, es obviamente indeseable aunque no fácil de resolver.

Recientemente tuve ocasión de conocer el espléndido trabajo, digno de ser imitado, que está realizando desde hace años el Servicio de Salud de una Comunidad autónoma para conseguir aflorar las enfermedades profesionales como tales. Pues resulta que se trata de una Comunidad Autónoma de la que lo primero que se nos viene a la mente es una popular trama de regalos de trajes.

Parece bastante descorazonador que el trabajo de buenos profesionales sea, de alguna forma ocultado por  desalentadoras y permanentes noticias sobre tramas, detenciones, prevaricaciones e imputaciones; todo ello, por supuesto, mas o menos presunto.

Recientemente se publicaba en El País  un decálogo por la transparencia y la integridad, presentado  con prestigiosas firmas, por  «Transparencia Internacional España», en el cual se recoge un conjunto de diez principios y medidas que se consideran necesarias para que llegue a evidenciarse el nivel de transparencia e integridad en las instituciones públicas y en sus cargos de gobierno que demanda la sociedad española, en el que se relacionaban una serie de medidas destinadas a los políticos y a la administración.

Por otra parte, el rey Juan Carlos ha pedido a los Estados, en la XXI Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno una «adecuada gestión de lo público» con una administración «transparente y eficaz» que, a su entender, servirá para responder a los desafíos de los próximos años.

Todos estamos, por supuesto, de acuerdo en la necesidad de transparencia y honestidad de los poderes públicos, transparencia en los procedimientos, transparencia en los patrimonios personales y transparencia en las decisiones públicas. Por cierto que  incluyendo  a la Casa Real y al Banco de España.

En otro ámbito de decisiones, en  los últimos años venimos viviendo, bastante atónitos, a noticias y situaciones sorprendentes y escandalosas relativas al mundo financiero. El crack de las Cajas de ahorro, su sumisión demostrada al pelotazo inmobiliario, sus bajísimas valoraciones , sus escandalosas “indemnizaciones”, son un claro ejemplo del que puede que no estén lejos otras instituciones y agencias financieras. Todas ellas ejemplo de opacidad y falta de transparencia en sus organizaciones, en sus procesos y por supuesto en las “retribuciones” de su personal directivo.

Están pendientes muchas preguntas a las que los que al final vamos a pagar tendríamos derecho a tener respuestas : ¿No se puede saber lo que cobran los directivos del Banco de España y cuales son sus bienes?, ¿Han sido vendidos ya los inmuebles de la Cajas de ahorros?, ¿por qué no se hacen públicas las valoraciones detalladas de la Cajas?

Es muy  importante la transparencia y la integridad en  las instituciones públicas y en sus cargos de gobierno pero también la transparencia en los procelosos mundos de los poderes económicos que influyen más, para mal,  en la vida de los ciudadanos que los propios gobiernos. Aunque yo me conformaría que  si no  transparentes por lo menos no fuesen tan opacos.

En otro ámbito de decisiones, en  los últimos años venimos viviendo, bastante atónitos, a noticias y situaciones sorprendentes y escandalosas relativas al mundo financiero. El crack de las Cajas de ahorro, su sumisión demostrada al pelotazo inmobiliario, sus bajísimas valoraciones , sus escandalosas “indemnizaciones”, son un claro ejemplo del que puede que no estén lejos otras instituciones y agencias financieras. Todas ellas ejemplo de opacidad y falta de transparencia en sus organizaciones, en sus procesos y por supuesto en las “retribuciones” de su personal directivo.

Están pendientes muchas preguntas a las que los que al final vamos a pagar tendríamos derecho a tener respuestas : ¿No se puede saber lo que cobran los directivos del Banco de España y cuales son sus bienes?, ¿Han sido vendidos ya los inmuebles de la Cajas de ahorros?, ¿por qué no se hacen públicas las valoraciones detalladas de la Cajas?

Es muy  importante la transparencia y la integridad en  las instituciones públicas y en sus cargos de gobierno pero también la transparencia en los procelosos mundos de los poderes económicos que influyen más, para mal,  en la vida de los ciudadanos que los propios gobiernos. Aunque yo me conformaría que  si no  transparentes por lo menos no fuesen tan opacos.

Publicado en AUTORES, Miguel Martínez Losada | Deja un comentario

Fraternidad, Cajas, gentes… – Antonio Campos Romay

La Fraternidad, enseñada como principio filosófico en las escuelas de los estoicos de Grecia y Roma, cundió en hermandades y cofradías que hicieron suyo el término. Es un valor genuinamente republicano. Forma parte de la trilogía Libertad, Igualdad, Fraternidad, legada  a la humanidad por la Revolución Francesa, el Enciclopedismo y el Librepensamiento. Puede ser entendida como un vínculo cuasi familiar, pero por su dimensión es valor que en abrazo cálido envuelve  a todos los miembros del género humano.

Es árbol frondoso cuyos frutos son la paz, la solidaridad, la amistad, y que florece en una equidad que reclama un reparto ecuánime de recursos y riquezas al servicio del género humano. Convierte a los ciudadanos en amigos y a los amigos en hermanos. Es un principio motriz que invita a restablecer la justicia cada vez que el interés general se ve atacado por el particular y mecanismo necesario para enfrentar la codicia de los defensores de lo inicuo. Es comprensión, diálogo y entendimiento. Una sociedad consciente, que aspire a ser sostenible, ha de ser fraterna. Hallamos su huella en la honradez, en la mirada de los humildes, en la razón de los justos, en la convicción de los generosos de espíritu, y en el vínculo  desinteresado de la amistad.

Es un valor que difícilmente veremos en esos “ejecutivos” que con avidez e impunidad acarrean por decenas millones euros, miles de millones de pesetas. Expoliando en ello un caudal producto del sacrificado ahorro de impositores. De la angustia de empresarios desesperados que afrontan penosamente prestamos a intereses desproporcionados, rayanos en la usura, especialmente cuando se produce un descubierto en cuenta. De emprendedores ahogados en sus ilusiones. De particulares sometidos a la espada de Damocles de ser arrojados de una  vivienda consumida por una hipoteca que como el virus de la inmunodeficiencia los acosara toda una vida.  Del FROB, ese paradójico invento que con dinero público socorre selectivo un sector, el financiero, con menoscabo de otros que estarían encantados de tan amoroso gesto. Se contribuye con ello a encubrir inmoralidad, corrupción e ineptitud gestora. Pero no se acota la voracidad y el latrocinio en forma de impúdicos salarios blindados e inmorales jubilaciones. El dinero público se queda remansado en menesteres privativos sin capitalizar el sistema crediticio y productivo e incentivar el consumo. En paralelo es conocido que más de mil millones de euros, 160.000 millones de pesetas se han aplicado en préstamos a interés ridículo a “directivos y consejeros”. Una escalofriante cantidad que por vía de ejemplo, podría dotar a unas 10.000 familias de  viviendas modestas.

Entidades con quimérica vitola social, en las antípodas de la filosofía franciscana que las inspiró en la Italia del siglo XV. Que ven su volumen de negocio y solvencia caer en picado mientras los ingresos de las “elites” que las “administran” crecen de forma inverosímil en un país que se ahoga a fuer de apretarse el cinturón.  Gentuza sin el menor asomo de decoro. Que ignoran que lo que las leyes  no prohíben, puede prohibirlo la honestidad. Comportamientos que pasado un tiempo, nos seguirá asombrando su recuerdo. Tanto como que ante tal estado de cosas, una minima honestidad  merezca ser  calificada casi ejemplar.

Tiempos de gentes con síndrome de Diógenes frente al dinero. Siniestra cleptocracia  a la que habría que recordarle la reflexión de Francis Bacon hace cuatro siglos, “el dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza”. Prosperan sujetos como el encargado de vigilar el interés común en una parcela tan delicada como el manejo del ahorro y el crédito desde el Banco de España. O los políticos que “representan” a la sociedad en estas instituciones desde todo el abanico de opciones. Los y las presidentas  que en cada autonomía ignoran sus obligaciones. Cómplices por acción u omisión en amparar la impunidad del fuerte pisoteando con discursos farisaicos y su catalogo de recortes a los más débiles. Los mismos que sin el menor recato, con rostro de cemento, se subirán a un atril para volver a pedir el voto mientras mangonean los núcleos de poder de los partidos políticos desde ese centralismo democrático escandaloso que ampara el sistema electoral.

¿Y la fraternidad? La contestación de tales sujetos seria del mismo tenor que la que  sobre la libertad le dio Lenin en 1920 a D. Fernando de los Ríos, en su viaje a la URSS al frente de una representación socialista previendo la posibilidad de afiliarse a la Internacional Comunista: Fraternidad… ¿para qué?

Publicado en Antonio Campos Romay, AUTORES | Deja un comentario

Mis ideas y mis opiniones – Albert Einstein

Albert Einstein

Marzo de 1933.- «Mientras se me permita elegir, sólo viviré en un país en el que haya libertades políticas, tolerancia e igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. La libertad política implica la libertad de expresar las propias opiniones políticas verbalmente y por escrito; la tolerancia implica el respeto por todas y cada una de las creencias individuales.»

«Todo organismo social puede desequilibrarse psicológicamente, tal como ocurre con los individuos, en especial en tiempos difíciles. Las naciones, por lo común, sobreviven a esas enfermedades. Tengo la esperanza de que bien pronto la normalidad vuelva a imponerse y de que en el futuro sus grandes hombres, como Kant y Goethe, no sean recordados de cuando en cuando, sino que los principios que ellos defendieron y enseñaron se tomen en cuenta en la vida pública y penetren en la conciencia general.»

Publicado en ESPACIO LITERARIO | Deja un comentario

Chegou das Américas – Alfonso R. Castelao

Alfonso R. Catelao

Chegou das Américas un home rico e trouxo consigo un negriño cubano, coma quen trai unha mona, un papagaio, un fonógrafo… O negriño foi medrando na aldea, onde deprendeu a falar con enxebreza, a puntear muiñeiras, a botar aturuxos abrouxadores.

Un día morreu o home rico e Panchito trocou de amo para gana-lo pan. Co tempo fíxose mozo comprido, sen máis chatas que a súa coor… Aínda que era negro como o pote, tiña gracia dabondo para facerse querer de todos. Endomingado, con un caravel enriba da orella e unha ponla de malva na chaqueta, parecía un mozo das festas.

Unha noite de estrelas xurdeu no seu maxín a idea de saír polo mundo á cata de riquezas. Tamén Panchito sinteu, como tódolos mozos da aldea, os anceios de emigrar. E unha mañán de moita tristura gabeou polas escaleiras dun trasatlántico.

Panchito ía camiño da Habana e os seus ollos mollados e brilantes esculcaban no mar as terras deixadas pola popa.

Nunha rúa da Habana o negro Panchito tropezou cun home da súa aldea e confesoulle saloucando:

—Ai, eu non me afago nesta terra de tanto sol; eu non me afago con esta xente. ¡Eu morro!

Panchito retornou á aldea. Chegou probe i endeble; pero trouxo moita fartura no corazón. Tamén trouxo un sombreiro de palla e mais un traxe branco…

Publicado en ESPACIO LITERARIO | Deja un comentario