La democracia en la UCI- Antonio Campos Romay

Sin título (2)

La democracia son opciones y poner en cuestión aspectos distintos. Cuando las opciones son apenas parte de un engranaje para mantener  inmutable el sostenimiento “del régimen” en perjuicio de las de las mayorías sociales, en estas se produce la indiferencia política  Un proceso en el que siempre resultan severamente castigadas las posiciones de progreso que se acartonan en la institucionalización, perdiendo frescor y originalidad.

La Encuesta Social Europea, realizada en 29 países   entre finales de 2012 y principios de 2013 por la Universitat Pompeu Fabra  en colaboración con el CIS, la Obra Social La Caixa y el Ministerio de Economía, muestra el desapego  que tienen los ciudadanos españoles de sus instituciones, aunque en contrapartida haya aumentado el interés por la política. Cabe deducir que cada vez la ciudadanía es más celosa de sus intereses, pero percibe que los mecanismos convencionales han dejado de serle útiles. Máxime si como en el caso español no distingue claramente las propuestas de los grandes partidos y observa al gobierno hacer dejación de competencias frente al avance de la pobreza y no evita la extensión de la brecha social  y la exclusión de los más olvidados.

Al suspenso de partidos, instituciones y políticos y de las acerbas criticas al deterioro educativo, judicial o sanitario, o la corrupción algo más que soterrada,  “los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado” por primera vez en mucho tiempo apenas bordean el aprobado. Demerito exclusivo del Sr. Rajoy y de su peculiar ministro del ramo. Pese a toda sigue la ceguera y la carencia de voluntad de recuperar la confianza pública regenerando la democracia en previsión de que como efecto de esta degradación se agrien las movilizaciones con final imprevisible, dictadas más por la desesperación acumulada, que por el extremismo.

España, sometida a la mayor estafa de su historia, (enmascarada como la mayor crisis económica de todos los tiempos), está siendo saqueada en lo económico, en lo político,   en lo moral, en lo intelectual y en lo humano. Y arrastrada a mediados del siglo pasado por una serie de actores secundarios, de deleznable catadura moral, dirigidos por un monosabio que avía el rejoneo de los intereses espurios  de los mercados.

Se saquea económicamente el país. En un saqueo, las fuerzas del orden detienen in situ a los saqueadores y en ocasiones son muy drásticos con ellos. Aquí la indignación ciudadana asiste impotente por vía de ejemplo a “los Blesa” de turno pavoneando sus riquezas mal habidas mientras destrozan las carreras judiciales de quienes les imputan o “los Rato” cuyos desafueros  son premiados con jugosos contratos en la Telefónica, desvalijada en su día bajo formula de privatización por el Sr. Aznar para servírsela en bandeja de plata a un amigo del alma. Se saquea moralmente el país despedazando cualquier referente honorable y se saquea su patrimonio intelectual privándolo de medios para ejercitar su saberes y conocimientos o directamente expulsándolos hacia horizontes donde esos conocimientos son aprovechados golosamente a precio de saldo. Y nuestro patrimonio humano se saquea robándole el futuro o ahuyentándolo a una emigración precaria.

En el escenario en el que se nos ha sumido  resulta provocador en extremo observar como los que a duras penas creen en la democracia y en el estado de bienestar, y que  poco o nada hicieron por el aparte de lucrarse, lo están desmontando con la más impúdica eficacia y sin un mínimo respeto al sacrificio de millones de ciudadanas y  ciudadanos que lo hicieron posible. El Sr. Gallardón podría ser el paradigma de tal desvergüenza.

Si la excelente sanidad pública y el derecho consagrado de universalización de la misma comienza a ser algo digno de ser contado a los nietos como algo que existió un día en este país, la Conferencia Episcopal dueña y señora de la educación “mariana”, (Wert es un bufón útil solo en la medida que distrae al personal), nos lleva de las orejas al nacionalcatolicismo, cargándose de paso esa tontería de estado aconfesional que establece la Constitución… Y el negocio vuelve a estar allí, de donde nunca debió salir.

El mercado laboral se transforma de precario a paupérrimo, Se masacran a los sindicatos, entendidos como la última barrera entre la voracidad patronal y los trabajadores. Bajo la máscara de reforma laboral se entrega el manejo del mercado de trabajo a la patronal. Algo que resultaría incluso escandaloso a la luz del Fuero del Trabajo de la dictadura..

En momentos de carantoñas de la Sra. Lagarde, y de loas empalagosas de grupos mediáticos afines al poder, conviene recordar que entre tanto incienso al “salvador mariano”, la brecha social ha aumentado exponencialmente, que 3 millones de españoles están en la pobreza absoluta y la infancia en estado de necesidad  sigue creciendo. Y el paro por mucho que se lo maquille no baja de seis millones de ciudadanos, mientras decrecen las afiliaciones a la seguridad social.

La respuesta ante cualquier actitud crítica, es arrasar las garantías, derechos y libertades que la sociedad española conquistó en estos años de andadura democrática y que parecían ya consolidadas, poniendo para ello sobre la mesa una ley de represión de viejo cuño que acogota el derecho de manifestación,  que sanciona y reprime la disidencia.

Tres son los mayores éxitos de este gobierno: no ser ni europeísta, ni moderno, ni homologable con la derecha europea. Gallardón con la Botella, Mayor Oreja con Fátima Bañez, Ana Mato con los Suspiros de España de Esperanza Aguirre, este país cada día se parece más a un daguerrotipo de los años 50 del pasado siglo, ahogado por el conservadurismo más rancio, feroz y clerical y salpicado de los estraperlistas más desvergonzados.. Poco amigo de la cultura y la inteligencia. Y en el que todo estaba en su sitio. O sea, las oportunidades para las clases altas, adictas y adineradas. La miseria socializada y las clases bajas en la marginación…Y en lo más profundo del averno, eso que en tiempos felices se conocía como clase media…

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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