“París, Madrid, misma lucha por el aborto” coreaban los manifestantes en París- Le Monde

4358448_3_706e_un-tres-grand-nombre-d-associations-avait_0ee09046d073d3bd6af1ad7162683c92«Mujeres, Unidas, jamás serán vencidas», Gritemos,  «Aborto libre», «Solidaridad con las Mujeres españolas» sostengámoslas con el brazo en alto.

Manifestantes, de ambos sexos y todas las edades, son todos mujeres españolas, sábado 1 de febrero por la tarde en la Escuela Militar, en el 7 º distrito. El desfile,  que los ha llevado hasta la embajada de España,  quiere unirse  al unísono  con la manifestación que tendrá lugar al mismo tiempo en Madrid contra el proyecto del gobierno conservador de Mariano Rajoy que restringe el acceso al aborto.

Turistas venidos  de la península ibérica, una pareja de expatriados andaluces  instalados por negocios aquí, Sonia  23 años madrileña y estudiante Erasmus en el Arte, que cruzamos al azar en el cortejo, se declaran emocionados de ver tanta gente, impresionados por esta lucha francesa,  por esta solidaridad. Por estas pancartas que unen el destino de las mujeres francesas al de sus vecinas españolas. Estos «París, Madrid, mismo combate por el aborto» llevado por una densa multitud, estos ciudadanos españoles, están limitados, sin embargo al optimismo. El desafío bloqueará la ley algunos meses, piensan, pero la impondrán.

« LA LIBERTAD FRENTE AL OSCURANTISMO »

Todo cuanto la Francia posee en asociaciones feministas, de defensa de derechos Humanos o de laicismo, sindicatos, partidos políticos de izquierda y extrema izquierda, o ecologistas están representado. Casi un centenar de organizaciones ha lanzado este llamamiento a marchar por «la libertad frente al oscurantismo». En gran número, mujeres de sesenta, setenta años, han respondido. Ellas han sacado sus agujas de calcetar, que colocaron en sus moños y las boinas, perchas cosidas a sus abrigos, todas estas armas simbólicas de los combates de antaño contra el aborto clandestino. Pero el cigarrillo, ahora electrónico, los maridos o parejas multitudinarios presentes a su lado, señalan bien ligeramente el cambio de época….

Marie-France Duflot,  profesora y cómica, aborto hace  37 años. En abrigo rojo, bufanda roja, ella distribuye  folletos Frente de izquierda del mismo color («Mi cuerpo me pertenece»)  que le han rememorado bastantes recuerdos. «La ley venia de salir, di con gente genial en el hospital ». Ella tiene sólo hijos pero quiere más  «gente genial» para las jóvenes chicas del siglo XXI. «Europa retrocede. Hace falta una internacional de mujeres para sostener sino nos van a tragar nuestros derechos como ya han tragado nuestros beneficios sociales en el nombre de la competitividad. Hay todos esos asuntos que vuelven, los valores morales, las cosas sobre sobre el género, hay de que inquietarse».

El miedo de un regreso atrás ha cruzado los Pirineos. Es palpable en este desfile, que no sólo habla de cuestionar el derecho al aborto, en toda Europa. Si no de orden moral que gana terreno, a medida que progresa el Frente nacional, que se unen con los integrismos religiosos de todos los  colores y divinidades, en un todo percibido como amenaza para los derechos de las mujeres.

« NADA DE INTRUSOS  EN MI ÚTERO»

«El alegato mantenido por la Manifestación por todos  se propaga, con esta visión tradicional de la familia donde el hombre y la mujer no son iguales sino complementarios. Con ese papel esencialmente procreador dedicado a la mujer», observa Danielle Gaudry, 63 años, que lucha por el derecho al aborto desde sus 21 años. Responsable de la Comisión Aborto al Movimiento de planificación familiar, ella es de esas ginecólogas que practicaba los abortos antes de la ley Veil.

¿Se imaginaria ella volver a manifestarse en 2014? Sorprendentemente, sí. «Siempre hemos sabido que este derecho era frágil, en Francia, que el aborto estaba apenas tolerado. Una ley puede siempre ponerse en cuestión, sobre todo cuando toca la igualdad hombres-mujeres… En los años 90, hubo comandos anti-aborto. Y todavía hoy, la gente de SOS- en pequeños grupos continúa a manifestarse delante de los centros de planificación familiar. El acceso al aborto no ha sido nunca fácil. No está todavía considerado como una atención básica que el hospital debe proporcionar».

Pero las militantes de Planificación rejuvenecen, ellas estarán ahí para continuar la lucha, tratando de tranquilizarse. Y es cierto que los jóvenes de ambos sexos son legión en la manifestación, que  «todo esto hace flipar » o protestar. «¡Deber volver a la calle por esto en 2014!» Parecen descubrir un poco aturdidos  «Al parecer hay que luchar todavía…» por un derecho opuestamente adquirido antes de su nacimiento.

« Nada de intrusos en mi útero»: algunos slogans reflejan el cambio generacional. Otros jóvenes manifestantes reciclaron sobre cajas de cartón, torpemente cortadas lemas de sus abuelas («Un niño si yo quiero, cuando yo quiera », «Mi vientre es mío, abortar es un derecho»).  Sin ser siempre conscientes. Sarah, 22 años, estudiante en master de filosofía, piensa  que «Con todos estos miedos irracionales de una caída, la gente se aferra a los valores los más retrógrados posibles. Los que no temen a declararse contrarios al matrimonio para todos pueden muy ahora ponerse contra el aborto…»

«Francamente», Armelle, monitora en Perfecto, esta «sorprendida »: « ¡Ver que hay tanta gente reaccionaria, dispuestos a desafiar un derecho fundamental que no han vivido en sus carnes! ». Ella lo ha vivido «instintivamente», no más lejos que este año, este de sus 22 años.  Elle puede contar los foros anti-aborto que aparecen cuando teclea la palabra « aborto » en Google. La dificultad de encontrar un médico. Los sermones de culpabilidad. El mes entero sangrando «Nada fácil. Pero afortunadamente que puedo todavía elegir si quiero un hijo con 22 años.»

Articulo traducido por Elizabeth Núñez

http://www.lemonde.fr/societe/article/2014/02/01/paris-madrid-meme-combat-pour-l-ivg-ont-scande-les-manifestants-parisiens_4358446_3224.html

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