“Los cuatro jinetes del Apocalipsis” – Iñaki Martinez

El-infierno-de-la-IGM-41_photogallery_web“Los cuatro jinetes del Apocalipsis”

Iñaki Martinez

Vicente Blasco Ibáñez es un escritor atípico y su novela “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” una obra que encierra varias sorpresas.

Tras una juventud de activismo político que le supuso algunos sinsabores, Blasco Ibáñez abandonó la militancia política y se entregó a la literatura. En una España donde unas décadas antes Mariano José de Larra había sentenciado que “escribir en España es llorar”, donde lo normal era que los escritores fueran un poco malditos, Blasco Ibáñez fue un escritor español que se hizo rico con la literatura al acceder su obra a otros espacios editoriales como el francés y el estadounidense. No solo se hizo rico una vez si no dos veces, mediando entre ambas ocasiones una bancarrota causada por invertir su fortuna en un proyecto de economía social en Argentina. Su experiencia argentina, desafortunada en lo económico, seguramente le ofreció buenos materiales para  “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”.

Al empezar la lectura de  “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” posiblemente el lector encuentre grandes similitudes con las temáticas y el estilo de grandes novelas del Boom Latinoamericano, pues los primeros capítulos narran la historia de una familia latinoamericana de manera muy semejante a “Cien años de soledad” y otras grandes sagas familiares hispanoamericanas. Lo llamativo de esta semejanza es que la novela de Blasco Ibáñez fue escrita muchos años antes del comienzo del Boom, por lo que cabría preguntarse que influencias pueden explicar ese parecido.

Sin embargo tras los primeros capítulos el carácter de la novela varía, al abandonar la trama el contexto americano para centrarse más en los temas principales de la novela, esta va adoptando un aire más galdosiano, con un estilo quizá más pegado al XIX.

Los temas principales de la novela son la guerra, sus orígenes y efectos en la sociedad y en los individuos, y Alemania, todo ello en el marco de los meses previos y los comienzos de la Primera Guerra Mundial. En “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” Alemania es un personaje en sí misma, concienzudamente analizada y explicada por el narrador y los personajes. La novela no es en absoluto imparcial, en el enfrentamiento bélico y cultural entre Francia y Alemania se inclina claramente por la primera y responsabiliza plenamente a Alemania de la guerra. Se analiza como un país culturalmente avanzado como Alemania puede comportarse de manera bárbara y la novela postula que la causa es una enfermiza idea de superioridad alemana, de base racista, a la cual sirven y se subordinan todos los actores de la sociedad alemana, incluso los técnicos, las iglesias y los intelectuales. Describe una ideología dominante que habría barrido de la cultura alemana el humanismo de Goethe y Kant para defender que la superioridad de los alemanes justifica por si misma el dominio de Alemania sobre otras naciones. Por otra parte algún personaje alemán defiende la hegemonía alemana en base a otro argumento que hoy en día nos puede sonar bastante, trasladar al conjunto del mundo un supuesto ideal alemán consistente en optimizar la productividad de cada trabajador, entendiendo que mediante esa maximización de la eficiencia productiva se llegaría sin más a la sociedad perfecta, una visión que hoy en día sigue coleando.

Al leer estos análisis de la cultura alemana se podría pensar que el autor está teniendo en cuenta lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, que su interpretación de la cultura alemana apunta a explicar esos acontecimientos como revela la atención a la pujanza de las teorías racistas en la sociedad alemana. Pero no, el libro fue escrito y publicado en 1916, ya en 1019 fue llevado al cine, protagonizando la película el mismísimo Rodolfo Valentino. Por eso sorprenden como clarividentes los análisis del autor sobre el racismo alemán. Por eso sorprenden como clarividentes los análisis del autor sobre el racismo alemán que no era tan evidente para muchos, por ejemplo el importantísimo periodista español Manuel Chaves Nogales escribió ya en 1929 “La vuelta a Europa en avión”, libro en el que cuenta entre otras cosas, una reciente estancia en Alemania y en el que no hay ni el más leve indicio del inminente advenimiento del nacismo.

Vicente Blaso Ibáñez era español, no Francés, pero en su novela muestra a Francia como una suerte de cabeza de los países latinos de Europa y en el enfrentamiento entre Francia y Alemania un intento de imposición de lo germánico sobre lo latino.

La novela no fue escrita por encargo del gobierno francés, pero casi, Blasco Ibáñez estaba muy comprometido con la defensa de Francia, donde tuvo un éxito arrollador que repitió en Estados Unidos. Este éxito editorial de “Los cuatro jinetes” en Norteamérica, que como ya comenté supuso su rápida adaptación cinematográfica, le supuso a Blasco Ibáñez ingresar grandes sumas en concepto de derechos de autor y la recuperación de su fortuna. Años más tarde, en 1962, la novela volvió a ser llevada al cine en la versión que todos conocemos, protagonizada por Glenn Ford y que traslada la acción a las vísperas de la 2ª Guerra Mundial. Es de suponer que en Alemania la novela no habrá tenido el mismo éxito.

La actitud de Blasco Ibáñez sobre la guerra es ambivalente. Por un lado denuncia el absurdo de la guerra y el carácter criminal de las decisiones políticas que llevan a ella, con argumentaciones que parecen impecablemente pacifistas; por otro también parece defender la idea de que la participación de la guerra y la entrega de la vida en el enfrentamiento bélico dignifica al hombre y le convierte en un miembro útil de la sociedad, hasta el punto que parece justificar y ver natural la presión social y familiar contra los jóvenes varones que por un motivo u otro no se han incorporado al combate. El concepto recuerda una frase del contemporáneo Benito Mussolini: “La guerra es un hecho tan trascendente en la vida de un hombre como la maternidad en la vida de una mujer”. Ese concepto del valor dignificante de la guerra no casa con los demás pensamientos que D. Vicente va exponiendo en su novela y entiendo que hay que considerarlos una consecuencia del ambiente bélico en el que vivía inmerso y como una contribución al esfuerzo de la guerra.

La descripción del frente es sobrecogedora, si la novela fuera llevada de nuevo al cine y se quisiera que la película resultara fiel a la novela en ese punto, el estilo de Tarantino no sería suficientemenre crudo para reflejar lo escrito, resultarían unas escenas del tipo del desembarco del comienzo de “Salvad al soldado Ryan” pero con más desmembramientos. Si se hiciera una versión en cómic quizá Garth Ennis fuera el autor adecuado. El frente que describe Blasco Ibáñez es un lugar en el que las reglas de la naturaleza se trastocan por completo, un espacio donde se despliegan gigantescas energías incompatibles con la integridad de los frágiles cuerpos humanos.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis” es una lectura muy recomendable por su calidad literaria, sus agudos análisis y su lucidez, a pesar de sus contradicciones, que serían un defecto en una obra ensayística pero no en literatura. Además es una obra que ya está en el dominio público por lo que es fácil encontrarla por internet, de manera completamente legal, por ejemplo aquí.

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