Una reflexión a contracorriente (Con perdón) – Jesús Penedo Pallas

contrUna reflexión a contracorriente (Con perdón)

Jesús Penedo Pallas 

En condiciones normales, un gobierno en minoría, sin acuerdos de legislatura, sería la situación deseable para cualquier oposición en mayoría que aspire a realizar su tarea con eficiencia.

Sin embargo, algo anormal y perturbador se interpone en el escenario, hasta el extremo de colocar en el centro del debate, una simple abstención sin mas compromisos, convirtiéndola en causa determinante de todos los males para la ciudadanía común (perdón por la expresión) y para colmo, causa existencial para un partido concreto.

No se muy bien porqué, pero estamos olvidando la capacidad del sistema parlamentario de la mayoría en la cámara baja, que excepción hecha de algunas cuestiones presupuestarias, puede condicionar totalmente la política gubernamental, dejando al gobierno una sola contrapartida equilibradora, que es la posibilidad de disolver las cámaras y convocar elecciones. En este caso, la responsabilidad sería suya.

Obviaré por estériles, los debates partidarios tanto del PSOE como de Podemos, ambos ensimismados unos con el sorpasso y los otros por ser “partido de gobierno”, olvidando ambos exactamente lo mismo que olvida dolosamente el partido del gobierno en funciones, que es que en una democracia parlamentaria, lo realmente importante es la mayoría de votos en la Cámara legislativa, en el caso particular de España en el Congreso de los Diputados. La relevancia del Senado, es relativa, por cuanto, mas allá de la reforma constitucional, puede servir como instrumento retardadador, pero nunca como bloqueante  ni de las medidas de gobierno, ni de las de oposición.

Dicho esto, es cierto que las posiciones “éticas” son muy importantes, pero los criterios éticos han de proyectarse no sobre la acción táctica concreta, sino sobre la estrategia de futuro. Empecinarse por razones éticas en la negación definitiva, cuando la alternativa es la repetición de procesos electorales hasta que alguno de los contendientes conquiste la anhelada “mayoría absoluta”, no solo es bastante absurdo, sino difícilmente explicable; salvo que los negadores recalcitrantes, tuviesen expectativas razonables de alguna mayoría del tipo que fuese.

En las circunstancias actuales, un PSOE en proceso de demolición, con una activa pasividad de su militancia y un Podemos en construcción permanente, que en su obsesión por olvidar la historia, se debate entre ser un neocomunismo de no se que cuño, con la consustancial salsa de populismo irresponsable y un posibilismo democrático también populista, pero menos dogmático y con una linea discursiva entre la socialdemocracia y el liberalismo político, sin mayores compromisos; es bastante razonable que la derecha, con una unidad digna de encomio, pese al estigma de la corrupción, mejore sus expectativas electorales sin mas esfuerzo que el de esperar a que las “izquierdas” se despellejen con escarnio y en la plaza pública.

Ya que de diciembre de 2015, por la razón que fuere, no se alumbró la posibilidad de una mayoría de “izquierdas” y que de junio de 2016, no solo no se alumbró nada, sino que las expectativas empeoraron y en que medida; tal vez lo práctico, sería con la ética por delante, valorar que posibilidades nos ofrece la actual composición de la Cámara baja, para poder ejercer un riguroso y eficiente control del gobierno, con sentido común, con absoluto sentido de estado, con espíritu de servicio a los ciudadanos y por supuesto con capacidad para el entendimiento entre fuerzas distintas, mas allá de vetos y maximalismos. Quién mas tiene que perder frente al rigor parlamentario es el gobierno, pues aprovechemoslo.

Es cierto que la situación es extraordinaria, en la medida en que estamos no solo frente al peor gobierno del período constitucional y no solo por la corrupción rampante, sino por lo pernicioso para la mayoría de su acción de gobierno; pero también hemos de convenir en que solo una oposición incapaz e inepta justificaría que el gobierno pese a sus desatinos y corruptelas haya amortizado a tan bajo precio sus fechorías, hasta el extremo de tener expectativas de remontada.

Dicho esto, y siendo como parece bastante inevitable que el gobierno sea de nuevo investido en este mes, lo razonable sería pensar en las deseables expectativas de reconstrucción de un espacio de izquierdas  hoy maltrecho, errático y mal avenido. Esto si sería pensar con sentido del Estado. Lo demás será seguir perseverando en lo coyuntural, lo táctico, lo egoísta. Nada que ver con la ética ni con la izquierda.

Redefinir la izquierda necesaria y posible, requiere asumir el error (o no) de entregarse con armas y bagajes al liberalismo económico, pero requiere sobre todo poner sobre el tablero político, propuestas de política fiscal y presupuestaria distintas de las imperantes, supone cuestionar con fundamento y defender con criterio y con razón posiciones diferentes de las que defiende la actual derecha depredadora y soez. Supone recuperar la esencia de los servicios públicos universales y desenmascarar el verdadero objeto del pago por servicios según ingresos o la privatización de servicios públicos. Supone perseverar en la política de control parlamentario riguroso y activo, que condicione de modo efectivo las tentaciones del ejecutivo de sortear las leyes y hacer de mangas capirotes. Supone ser serios y capaces para hacer una oposición eficaz, comprensiva para la ciudadanía y útil para corregir la rampante desigualdad.

En definitiva pasar de la proclama mas o menos vistosa, a la acción política utilitarista, pedagógicamente útil, inspirada en una concepción ética de la acción pública y en la ciudadanía como objeto de la misma, debería de ser el objetivo.

Persistir en la proclama con pretensiones grandilocuentes, en la descalificación de propios y extraños con el objetivo de pescar de inmediato en el remolino, solo conduce a una mayor legitimación de lo indeseable. Tal vez mas silencios en algunas cosas y mas comunicación en otras. Tal vez algún día, despertará la inteligencia.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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