Organizaciones corruptas, democracia secuestrada – Jesús Penedo Pallas

Jesús Penedo PallasSi confundimos la democracia con un simple recuento aritmético de opiniones manifestadas por un procedimiento mas o menos reglado, estaremos olvidando cuestiones tan fundamentales, como los valores que inspiran el sistema democrático y que constituyen su base, o las garantías que necesariamente han de acompañar escrupulosamente al proceso, si se quiere evitar su perversión mediante manejos sean estos turbios o descarados.

Lo mismo cabría decir de la corrupción, asimilada a la utilización del poder del Estado por funcionarios públicos o personas físicas o jurídicas o privadas para beneficiarse en perjuicio del interés general. La corrupción no se acaba aquí, por mas que sea la mas publicitada. Hay otros modos de corrupción, menos notorios, pero tremendamente perturbadores y severamente perjudiciales para la salud de la sociedad, que anidan en el ámbito privado y sobre todo en las organizaciones.

La democracia, descansa en la libertad de elección, libertad consciente y ejercitada, sin presiones ni condicionantes e inspirada en los valores que fundamentan la organización de que se trate.

Libertad individual, para elegir racionalmente entre opciones debidamente explicitadas y contrastadas. Cuando las motivaciones son ajenas a los valores inspiradores de la organización o cuando la elección está motivada por impulsos ajenos a las mismas, el sistema está corrompido y la decisión resultante, está radicalmente viciada por aquellas motivaciones ilegítimas.

Las camarillas con obediencias personales, movidas por intereses materiales o no, son una fuente habitual de corrupción en las organizaciones, cuyos efectos trascienden el ámbito estrictamente interno y se convierten en foco de radación para la sociedad en la que están insertas, por cuanto aparte de la exportación y legitimación del hábito, las personas elegidas, a menudo se convierten a posteriori en personas con trascendencia pública.

La frecuencia y la naturalidad, con la que se advierten las camarillas y su descarado manejo en las organizaciones, no resta ni un ápice de gravedad a la situación, que amenaza y de hecho se observa que está logrando, acabar con la credibilidad y la utilidad de las organizaciones políticas.

Cuando alguien de modo consciente considera mas importante que los fundamentos de la organización a la que pertenece, la fidelidad, la obediencia o el servilismo a personas concretas de la organización o de fuera de ella, se está pervirtiendo gravemente el fundamento mismo de la democracia organizativa, constitucionalmente establecida.

¿Qué es lo que está sucediendo realmente? Sucede simplemente, que hay personas que en vez de utilizar su propio criterio racional para elegir, simplemente se dejan guiar o manejar, por alguien al que sirven, a cambio de “algo” material o no, que constituye una recompensa por su decisión o por su voto.

“Comprar” votos con recompensas, organizar los llamados “brazos de madera” o mantener algún tipo de fidelidades, ajenas al debate racional de opciones contrapuestas, es un modo de corrupción real como la vida misma.

La democracia, se defiende obviamente actuando en conciencia de acuerdo con los valores que la inspiran, en nuestro caso, “libertad, igualdad, justicia, el pluralismo político”; pero es necesario algo mas, es preciso un escrupuloso respeto de ejercicio del principal de los valores, que es la libertad. Cuando conscientemente deja de ejercerse la libertad y se sustituye por “obediencias” a intereses o a personas mas allá del interés general o colectivo de que se trate, estamos manifiestamente ante

casos de corrupción, que por mas que no sean delictivos en el ámbito penal, si son tremendamente perniciosos para la sociedad en la que se producen.

Y créanme, esto sucede en la realidad, en organizaciones que constituyen el basamento para la formación de la voluntad popular. Imagínense por ejemplo los partidos políticos.

Hoy como ayer, si vendemos nuestra libertad o si abdicamos de ejercerla, alguien se hará cargo de ella y nos hará tragar la cicuta de alguna forma de dictadura. Tal vez merece la pena reflexionar.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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