CURIOSIDADES DEL IDIOMA.-José María Barja (*)

El conocimiento y manejo del lenguaje es una competencia cada vez necesaria en un mundo global y conectado. Se constata cada vez más que las dificultades de acceso al mercado laboral se incrementan para los jóvenes que sólo tengan estudios elementales. Reseñan que «el 47% de los adultos (mayores de 24 años) de Detroit son funcionalmente analfabetos, refiriéndose a la incapacidad de un individuo para usar la lectura, el habla, la escritura y habilidades computaciona­les en situaciones de la vida cotidiana.» Se trata de un ejemplo extremo que fue comentado antes de las elecciones presidenciales que ganó Trump (también en el estado de Michigan, donde esa es su ciudad más poblada y hay una Corunna).

Actualmente disponemos de acceso inmediato a información y herramientas sobre el idioma que permiten resolver dudas e incluso realizar traducciones de buen nivel. Aunque el estudio de los étimos (del griego “significados verdade­ros”) no es hoy la principal tarea filológica, sigue manteniendo su utilidad en la vida cotidiana. El recien elegido miembro de la RAE, Federico Corriente Córdo­ba, en alguna declaración rebajó el presunto número de arabismos en nuestra len­gua. Pero hoy es una necesaria tarea educativa con valor social enseñar las muchas palabras de origen árabe que usamos, la mayoría de las veces sin conocer su etimología. No sólo albornoz, alcalde, alcurnia, alfoz, álmáciga, almohada, almunia, … sino jabalí, tahona, tarifa o zoquete. También el estudio de la etimolo­gía de los topónimos trae a la luz ocultos hechos históricos de nuestro entorno cercano, como acaba de poner de manifiesto el profesor Gonzalo Navaza. Claro que el nombre de nuestra ciudad aparece incluso en nuestras antípodas, pero las traducciones a otros idiomas producen curiosidades. La foto de la colocación de la primera piedra de la réplica de la Torre de Hércules en Yantian nos muestra como se escribe en chino A Coruña: 拉科鲁尼亚  Uno de los traductores de chino disponibles en el ciberespacio confirma que es una representación fonética de la palabra (dice “Lā kē lǔní yǎ”); aunque la sorpresa aparece cuando se le pide la traducción inversa, pues la contestación es Deportivo.

            

Datos:

  • Además de la magnífica web del DRAE, existe la versión informática del Corominas, el Dic­cionario Crítico, etimológico castellano e hispánico de Joan Coromines y José Antonio Pascual, tesis doctorales como la Fitotoponimia galega y páginas dedicadas a linguïstica computacional. Los sistemas de traducción disponibles en el ciberespacio nos permiten obtener información escri­ta incluso en sistemas no alfabéticos. Cada uno de los caracteres chinos que se emplean para rotular A Coruña tiene su propio significado: 亚 Asia; 尼 Nepal; 鲁 Lu; 科 familia; 拉 tirar.
  • En la web Wikilengua del español se incluye una Lista de Siglas, entre ellas la hoy casi desconocida FENOSA “Fuerzas Eléctricas del Noroeste, S.A.” Sus asignaciones son demasiado unívocas, pues por ejemplo FACA es el acrónimo asignado a Futuro Avión de Caza y Ataque. Pero no añaden otros entes, como la Federación de Asociaciones Cristianas de Andalucia, la Federación Andaluza de Cajas de Aho­rros o Federación de Asociaciones de Celíacos de Andalucía, que la emplean pese a su significado incluido en el DRAE, cuchillo, y etimología del árabe ”hierro de lanza”. Y, como en muchos casos más, también aparece en otros idiomas (donde no existe ese metálico significado): Federation of Anglican Churches in the Americas, Fellow of the American College of Apothecaries (Memphis) o Farmstead & Artisan Cheese Alliance (Pennsylvania).
  • El termino alfayate (al-jay yat, el que cose, el sastre) ha desaparecido del uso común; no así en portugués donde hoy en día el sastre se llama alfaiate. El Tesouro Informatizado da Lingua Galega recoge una referencia «O xastre vivía na rúa dos xastres: a Alfaiatería», nombre de calle que también existía en el callejero coruñés hasta finales del siglo XVIII (luego Puerta Real y ahora Santiago). Igualmente albeitería sólo aparece ocasionalmente en farmacias y clínicas veterinarias; el teatro de la Universidad de Léon se llama El Albéitar, en la Avenida de la Facultad de Veterinaria, el cultismo del siglo XVI para al-báytar (del griego éppiáôñüò “hippia­trós”, médico de caballos). Se dice en la II parte del Quijote (cap. 77) que son «moriscos» los nombres «que en nuestra lengua castellana comienzan en al». La edición de la RAE del IV Centenario asegura que «en español se registran casi seis mil arabismos; y 300 en el Quijote.»
  • Podemos consultar en la obra de Corominas la etimología y la primera aparición en castellano de muchos arabismos. Así, albornoz (al-burnus, el capuchón [1350]); alcalde (al-qadi, el juez [1062]); alcur­nia (al-kunya, el sobrenombre [1604]); alfoz (al-háuz, comarca [924]); almáciga (al-masyara, el semillero, lugar donde se siembran y crían los vegetales que luego han de transplantarse [1513]); almohada (al-muhadda, el lugar en que se apoya la mejilla [1400]); almunia (almuiña en gallego, al-múnya, el huerto [916]); jabalí (ǧabalí, montaraz; hinzir yabalî cerdo montés [1335]); tahona (tahûna, molino [1256], pana­dería [1739]); tarifa (ta’rifa, informar; tabla de precios [1680]) o zoquete (suqât, desecho, pedazo de madera sobrante [1655]). No es casual que algarabía (al-arabyya, la lengua árabe), que ya en 1540 signi­ficaba lengua o escritura ininteligible, acabe siendo «gritería confusa, enredo, maraña»; y por ello no se entiende la exclamación “¡no hay tutía!” al no saber que tutía o atutía (tutiya, sulfato de cobre; at-tutiya el cinc o el antimonio) es un unguento medicinal, o que la presunta obviedad “¿verde y con asas?” tie­ne como respuesta alcarraza (al-karraz, jarra de arcilla para mantener el agua fría).
  • Que sea insulto trujamán o truchimán (del árabe turǧumán, intérprete [1300]) revela poco conocimiento del importante papel que tuvo la cultura árabe en el desarrollo de las lenguas. Nuestras palabras almanaque (al-manâh, del latín manachus círculo de los meses), almirante (al-amir, el jefe; amir-al-bahar, comandante del mar [1256]), café (del turco kahvé, del árabe qahwa aplicado al vino y al café [1705]), carmesí (qarmazí, polvo rojo de la cochinilla kame [siglo XV]), jarabe (sarâb, bebida, de sarib beber [1270]) o magacín (makhazin, de almacén, al-mahzan, el depósito, granero [1225]) en inglés se dicen almanac, admiral [desde 1205], coffee [desde 1598], crimson [desde 1440], syrup [desde 1392] y magazine [desde 1583]. Incluso álgebra (al-yâbra, la reducción [de huesos, 1495]), como nombre de una rama de la matematica, se incorporó al ita­liano en 1202, al inglés en 1551 y al castellano en 1604.
  • Precisamente los avances de las fronteras cristianas en la Reconquista provocaron el cambio de topónimos arábigos, mientras en Galicia las alteraciones son las propias de la evolución de la lengua. El profesor Gonzalo Navaza, en su artículo A orixe literaria do nome da Coruña publicado en la Revista Galega de Filoloxía de la UDC, asevera que «el nombre actual de la ciudad nació en 1208 para substituir al de Faro que había substituido a » Fue un acto administrativo del rey Afonso IX, de la dinástía galaico-leonesa enterrada en el panteón real de la catedral de Santiago (como su padre Fernando II). La registra en latín como Crunia, un nombre de origen literario, tomado de la Historia Turpini, el libro iv del Codex Calixtinus, una de las presuntas conquistas de Carlomagno en Gallecia. Parece ser un error geográfico,  pues se referiría a Cauria, ciudad lusitana y sede episcopal que Fernando II vinculó a Compos­tela (sólo en 1867 pasó a depender de Toledo), la actual Coria en la provincia de Cáceres. Pero en el reinado de Fernando III el Santo, hijo de Alfonso IX, se reescribe la historia en clave más castellana, menos europea y menos dispuesta a aceptar la intervención de los francos en la Reconquista, lo cual incluyó el obscurecimiento del origen del topónimo coruñes. También en la Historia de Turpín aparece Midonia, que varía a Mondañedo y latinizado a Mindonium y Mindo­nietum, hasta llegar al actual Mondoñedo.
  • El callejero de Napier, la quinta mayor ciudad de Nueva Zelanda, 320 kilometros al norte de su capital Wellington, incluye Corunna Bay, carretera con forma semicircular que entra y sale de la llamada Hyderabad, y en el medio de la cual arranca la Main Street. El general Napier, vencedor en la batalla de Hyderabad a los 60 años, había sido herido y dado por muerto en la batalla de Elviña, donde con 27 años era el comandante del 50º Regimiento del Infantería.
  • (*) José María Barja profesor y exrector de la UDC

 

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