MUJERES… ANÓNIMAS.-María Purificación Nogueira Domínguez.

Cinco mujeres sentadas en corro… arrastraban su vista por el suelo de aquella sala, en donde muchas otras mujeres observaban calladas. Habían sido víctimas de violaciones y abusos de todas las condiciones.
– Hola, me llamo Ana, y… Aquel anochecer a la salida del instituto, cuando atajaba camino para llegar a mi casa por la estación del ferrocarril, un joven muy alto y muy fuerte se me echó encima, sin que lo pudiese impedir. Mis gritos de socorro despertaron a un maquinista de un tren, que evitó que aquel joven macho acabase de romperme la ropa y la piel. Y después de quince años, sigo llevando muy larga la falda… y sigo sin dejar de perder de vista mi espalda. Yo, pecadora, confieso que más de una vez, cuando pasaba entre los trenes, pensaba cortar algún que otro pene… Pero no lo hice.
– Hola, me llamo Juana, y… Cuando mi padre sufrió un infarto, tuve que hacerme cargo de la inminente ruina de su empresa. Fui a pedir un préstamo a un Banco, cuyo director era su íntimo amigo y me conocía desde que asistió a mi Bautismo. Me concedió el préstamo, pero con una condición: leer las pecas que había debajo de mi espalda. Me acosó y me acosó, haciéndome sentir culpable. La empresa de mi padre quebró sin remedio, pero aquel hijo de p… uta, no me tocó un pelo. Yo, pecadora, confieso que deseé romper la calculadora de su mesa en su entrecejo… Pero no lo hice.
– Hola, me llamo Ana, y… Aquel aparcamiento era pequeño, pero el único que había. Cuando hacía las maniobras llegó un taxi y un autobús, y ambos tuvieron que esperar a que acabase de aparcar. A los dos minutos de intentar encajar el coche, el taxista empezó a pitar y a insultar. Me llamó burra incapaz… y muchas cosas más. A los insultos del taxista se sumó el conductor del autobús, y un montón de machotes que observaban la animada contribución a mi desprestigio… como ser inteligente de la especie humana. Entonces, quité las llaves del contacto, me bajé del coche y le dije al taxista y al conductor del autobús: ¡apárcalo tú! Mientras yo tomaba un café en la máquina de la esquina, el conductor del autobús intentó aparcar, pero no lo consiguió. Detrás de él fue el taxista que, tras veinte minutos, lo logró. Salió triunfante de mi coche, acompañado de los aplausos de los machotes allí concentrados, y me entregó las llaves con un: ¡Ves! ¡ A las mujeres os regalan el carnet… por lo que entre una pierna y la otra tenéis! Yo, pecadora, confieso que deseé cerrarle la boca con las llaves y tirarlas después…. Pero no lo hice y me callé.
– Hola, me llamo Sara, y… A aquel sacerdote de mi niñez le gustaba más bajar las faldas de las niñas, que los santos que había por las esquinas. Nunca lo contamos, y todas y cada una de nosotras asistimos resignadas a catequesis e hicimos la Primera Comunión. Cuando mi hija No hizo la Primera Comunión, un cura mandó una nota a mi casa para llamarme la atención. Cuando miré su firma recordé los cuadros de mi falda… y sus manos pálidas y sudorosas en mis nalgas. Le envié una carta y le hice saber que mi hija no iría a clase de religión ni haría la Primera Comunión, hasta que tuviese madurez suficiente para tomar por sí misma esa decisión. El sa…cerdote no me contestó, pero dedicó parte del tiempo de la misa de domingo a quitarme la reputación: mala madre, irresponsable, demonio, etc. Así que… un día me presenté en su iglesia, y en la sacristía le dejé muy claro que si no dejaba de nombrarme, sería yo la que le nombrase a él, y daría detalles sobre aquellas niñas a las que acariciaba… sin querer. Entonces, me reconoció. Cuando pensaba romperle la cara, y justo cuando lo iba a hacer, interpuso un cáliz entre él y yo. Y yo, pecadora, confieso que no darle un par de obleas sin consagrar ( hostias), me produjo una enorme frustración. Pensé denunciarle con carácter retroactivo… Pero no lo hice.
– Yo me llamo María y ocupo la quinta silla… Esa que dejó vacía una mujer, de muchas, a la que un “hombre” asesinó, después de decirle que la quería. Yo pecadora me confieso… porque soy mujer. Mea culpa, mea culpa ( ¡y una mi…erda!). Hemos dejado nuestra adicción, le hemos ganado al tiempo, y no vamos a consentir, a ocultar, ni a llorar más, porque hemos roto con… el Silencio. ¡Cuidadito con nosotras, eh!

Copyright- María Purificación Nogueira Domínguez.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
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