LOS NOMBRES DE LAS TORMENTAS.-José María Barja Pérez*

En pocos días este «sudoeste de Europa» fue avisado de la llegada de los fenómenos meteorológicos llamados Pablo y Amelie, lo cual llenó todos los medios. Pero, además del no demasiado acierto de las previsiones, se levantaron las dudas sobre quien elegía esos nombres. En el primer caso fue una tormenta tropical convertida en huracán de categoría 1 en una zona extraña, muy al norte y el oeste del Atlántico. Y fue el Centro Nacional de Huracanes, de la Florida International University, quien impuso ese “apostólico” nombre (tras denominar Olga a otra tormenta tropical en el Golfo de México). En el caso del otro fenó­meno, una “gran borrasca atlántica”, recibió el primero de la lista de nombres para las borrascas con gran impacto durante la temporada 2019-2020. Fue esta­blecido por el «Grupo Suroeste europeo, formado por los Servicios Meteorológi­cos Nacionales de Portugal (IPMA), Francia (Météo-France), Bélgica (RMI) [desde este septiembre/2019] y España (AEMET)». Y animados por esa lista, pese a que en la página de la AEMET no apareció hasta el miércoles 13/noviembre, como existía un fuerte temporal en el Mediterraneo, el domingo 10/noviembre los medios empezaron a anunciar la entrada de Bernardo. Así un periódico de Balea­res avisó a sus lectores del riesgo costero y, en una cadena de televisión de alcan­ce nacional, su comentarista de meteorología se explayó en repetir ese nombre. El uso tardío de la web (aunque el aviso aparecía en un tweet de SINOBAS) termina provocando desconfianza en unos servicios científicos que están sufriendo caren­cias económicas severas y nos retrotraen a “predicciones meteorológicas” como las témporas o las cabañuelas.

                                    

Datos:

  • La repercusión de los temporales en una ciudad costera queda reflejada en el dato de «más de 000 turistas perdidos para la ciudad al cancelar tres cruceros que tenían previsto realizar escala en el puerto coruñés.» Se detallaba que ni el Explorer of the seas, con 3.114 pasajeros, ni el Balmoral, con 1.104, ni el Oceana, con 2.016 pasajeros, realizaron sus previstas escalas en Coru­ña por el mal tiempo en alta mar.
  • La Universidad Libre de Berlín, mediante el proyecto “Apadrina un vórtice” que beca los estudios de la observación del clima en Europa, permite adoptar los nombres de las tormentas y de los anticiclones, apareciendo en su web los padrinos (que aportaron 355,81 € o  236,81 €, respectivamente, por una alta o una baja presión).
  • Algunos medios citan los tweets de SINOBAS (SIstema de Notificación de OBservaciones Atmosféricas Singulares) acrónimo con el que AEMET homenajea a Manuel Rico y Sinobas (1819-1898), físico y médico interesado en el estudio de la atmósfera y sus aplicaciones.
  • La designación del Centro Nacional de Huracanes mediante el acrónimo CNH no es unívo­ca, pues también identifica a la Comisión Nacional de Hidrocarburos (Mexico) o al fabricante de maquinaria Case New Holland. Incluso su acrónimo en inglés NHC, procedente de The National Hurricane Center, correspondería también con los del The National Humanities Center (Carolina del Norte), The Naval Historical Center (de Estados Unidos), The National Health Coun­cil (de Estados Unidos), The Natural Health Center (Portland, Oregon), The National Housing Conference (Washington, D.C.) o el de The National Hockey Center (St. Cloud, Minnesota).
  • El acrónimo IPMA señala al Instituto Português do Mar e da Atmosfera, mientras él del institu­to belga, recién incorporado al Grupo Suroeste europeo, aparece como RMI (en inglés Royal Meteorological Institute) aunque ellos emplean otros dos acrónimos KMI Königlische Meteorolo­gische Institut y IRM L’Institut royal météorologique. Pero RMI, además de Renta Mínima de In­serción, identifica a la Republic of the Marshall Islands, al Rocky Mountain Institute (Colorado) y es el código IATA del Aeropuerto Internacional Federico Fellini en Rimini, Italia.
  • Una página de Météo-France explica como se bautizan los ciclones tropicales, incluidos los del Atlántico Norte, según las distintas zonas de responsabilidad en las que ingresan (por lo cual cambian incluso de denominación).
  • El DLE en su entrada suroeste remite sin más a sudoeste, definido como «punto del hori­zonte entre el sur y el oeste, a igual distancia de ambos. (símbolo SO o SW)» y también «región o territorio situado en la parte sudoeste de un país o de un área geográfica determinada» como cuando decimos «los países del sudoeste asiático» o «las islas Canarias están al sudoeste de la península ibérica», además del «viento procedente del sudoeste.»
  • La palabra cabañuelas proviene de la festividad judía de los Tabernáculos, Sucot, que recuerda los años que pasó el pueblo judío vagando por el desierto del Sinaí. Como en esta festividad judía se realizan ritos referentes a la predicción meteorológica, el término de cabañuelas adoptó en castellano ese significado. La observación de los primeros 24 días de agosto de cada año (unos días prefijados, y por tanto, invariables y “mágicos”) se usan para pronosticar qué tiempo será el que se disfrutará en los próximos doce meses. Los primeros doce días pronostican los meses en orden numérico ascendente (1=agosto; 2=septiembre; …) y los segundos doce días, las retornadas, replican el pronostico de los meses en orden numérico descendente (13=julio; 14=junio; …).
  • Una tradición muy arraigada entre la gente del campo del Norte de España, emplea las tém­poras para tratar de predecir el tiempo que hará en la estación que le sigue. Se definen como el miércoles, viernes y sábado de la segunda semana de Cuaresma, las Témporas de Primavera; de la primera semana después de Pentecostés, las Témporas de Verano; los siguientes al 14 de septiembre, día de la Santa Cruz (si ese día cae en miércoles, se usa de la semana siguiente; de ahí el nombre de témporas de San Mateo, 21/septiembre), Témporas de Otoño; los siguientes al 13 de diciembre, día de Santa Lucía (si ese día cae en miércoles, entonces los de de la sema­na siguiente), Témporas de Invierno. En esos días concretos antes de las 00:00 h. se observa para ver que tiempo hace en ese momento, si el cielo está despejado, si hay nubes, hacia donde sopla el viento… Según esas observaciones, se induce que el tiempo que había el primer día de témporas, será el que predomine el primer mes de la estación, el del segundo día será para el segundo mes y el del tercer día corresponderá al tercer mes de la estación. Vamos, que es pre­cisa mucho mejor el refrán gallego: Se pola Candelaria chora, a metade do inverno vai fora; chore ou deixe de chorar a metade do inverno falta por pasar.

El 14/noviembre es el Día Mundial de la Diabetes, declarado por la ONU en 2006, en la fecha de nacimiento del médico canadiense Frederick Banting, quien fue el primero en usar insulina en humanos y recibió en 1923 el Premio Nobel por este descubrimiento. Coincide en la Semana Internacional de la Ciencia y la Paz, también pro­clamada por la ONU en 1988, para celebrar «todos los años durante la semana del 11 de noviembre.»

*José María Barja Pérez, ex rector de la UDC

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