Este es un país que vive asido a sus frases grandilocuentes, a efemérides de dudosa entidad, a santos de nula santidad y a patriotismos de hueco verbalismo. Pero en ocasiones algunas son útiles.
Tomando con respeto la cita de D. Miguel de Unamuno, en ocasiones errático, pero siempre aferrado a la ética y la moralidad, alarma recordar lo que le embargaba rodeado de derecha casposa y agresiva…”Por desgracia hoy tenemos demasiados inválidos en España y pronto habrá más si Dios no nos ayuda”. “Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes se sentirá aliviado al ver cómo aumentan los mutilados a su alrededor” Ciertamente se tiene hoy la sensación de la progresiva extensión de la invalidez moral e intelectual… La física, de momento, no parece estar en el horizonte… Y amenazan aumentar el número las invalideces intelectuales, con tanta pose fantoche, visceralidad teatral, inacción y crecientes cotas de cinismo y demagogia. Sin que nadie a priori pueda excluirse de ello, salvo las amplias franjas de ciudadanía que asisten al esperpento con caras que pasan de la sorpresa a la indignación y de esta a la preocupación. Decía D. Miguel “me parece inútil que penséis en España”… Cuan cierto D. Miguel… En esa España, entendida como sus naciones y territorios, sus mujeres y hombres, sus derechos cívicos, económicos y sociales, prima la orfandad del compromiso.



