ERNESTO, EL CHE, QUE SUBIÓ A LOS CIELOS…
Dr. D. Ernesto Guevara de la Serna. Su sonrisa burlona e iconoclasta se asoma desde un póster, un graffiti, un mural, una postal o una camiseta. Con su melena lacia. Su boina negra ladeada y la inconfundible estrellita de cinco puntas. Su barba de pelusilla perezosa oscureciendo las mejillas. Sus bigotes de guías caídas enmarcando su eterna mordacidad.
Nacido en Rosario,en 1928, a orillas del Río Paraná, en la Pampa Oriental- Ejerció desde muy mozo, de ciudadano del mundo.. Sus ojos enrojecidos de asmático crónico, hurgaron con precocidad y ternura en los hombres y mujeres que poblaban la América Total cuyas injusticias y miserias resaltaban ante recursos inmensos y riquezas abundosas. Quizás, como el asma que azotó feroz su cuerpo, esta visión laceró mortalmente su corazón enamorado de la justicia y la solidaridad. Ante su saqueo continuado, se forjó su indignación frente al Marshall continental que asomaba tras cada expoliación, atropello de cualquier política que emergiese como correctora de injusticias, manipulaciones y actos de fuerza al servicio de los intereses políticos y económicos USA, corrompiendo para ello cualquier administración. Esa antipatía que crece cada día con mas fuerza en el Dr. Guevara no parece ayuno de razones. Razones como los derrocamientos e intervenciones solapadas o sin careta en todos los países del continente que tengan la osadía de rehuir el guión. Arbenz en Guatemala, Janio Quadros y Goulart en Brasil, Perón primero y Frondizi luego, Juan Bosch en la República Dominicana… la retahíla es tan larga como la voracidad intervencionista del amigo americano. Por ello, no deba sorprender que en el último recuerdo fotográfico de Guevara, pocas horas antes de ser baleado a sangre feria y sin mayor juicio que el temor y el odio, aparezca el agente de la C.I.A., Félix Rodríguez, al mando de unos milicios bolivianos. Seguir leyendo




