La cultura del servicio público privatizado – Iñaki Martínez

portadaLa cultura del servicio público privatizado

Pocos niños vienen al mundo en Chile por parto natural. Por una razón u otra pocas mujeres resultan aptas para parir espontáneamente en Chile, pueden ser problemas en la placenta, que el bebé no está colocado adecuadamente, que las contracciones no se presentan de la manera adecuada, etc., como dicen por allá “si no es pito es caja”, así que la gran mayoría de los niños nacen por cesárea, que por aquellos pagos ya es vista como la forma normal de venir al mundo.

Sin embargo, asombrosamente, las mujeres chilenas no residentes en Chile, en particular las residentes en España, no parecen tener especiales problemas para parir por el canal natural, por lo que hay que descartar que la abundancia de los partos por cesárea en Chile se deban a alguna característica étnica ¿Cual puede ser la causa de que en Chile necesiten cesárea y en el extranjero no? ¿Quizá algo en la alimentación? ¿Será culpa del mote con huesillo? ¿Influirá el sedentarismo? ¿Es cosa del estrés causado por los abundantes terremotos chilenos? ¿Un efecto de que al vivir en el hemisferio sur y por lo tanto cabeza abajo, el nasciturus sale con más dificultad? Mucho me temo que la principal causa de la epidemia de cesáreas en Chile es que no tienen un sistema de sanidad pública y que la poca sanidad pública que tienen se gestiona de forma privada. Desde un punto de vista empresarial se gestionan más eficazmente las cesáreas, programables para una hora determinada, que los aleatorios partos naturales, que igual se producen el miércoles por la tarde que en la madrugada del domingo.

Una médico gallega amiga mía me comentaba que algunos pacientes suyos sudamericanos, cuando les indicaba que pruebas debían hacerse para hacer el seguimiento de una enfermedad, se quejaban de que allá en su país les indicaban más pruebas, por lo que se maliciaban que la sanidad gallega les escatimaba los medios de diagnóstico. Esta médico me explicó que no, que esas pruebas, que indicaban en ultramar y aquí no, eran pruebas superfluas, indicadas seguramente por motivos económicos, dentro de una estrategia de los centros médicos de sacar rentabilidad a sus equipos de diagnóstico sacando jugo a los seguros médicos de los pacientes, un curioso juego picaresco entre centros médicos y seguros médicos que incrementa los costes del conjunto del sistema y disminuye su eficiencia.

Así vemos que la opción por la gestión pública o privada tiene efectos más allá de la gestión en si y genera diversas maneras de funcionamiento práctico del servicio. Ambas formas de gestión no son intercambiables y equivalentes, generan diferencias en la cultura del servicio.

Las diferentes dinámicas que generan las gestiones públicas y privadas también se ponen de manifiesto en los entes locales españoles. Desde que se puso en boga ceder la gestión de los servicios públicos municipales a empresas privadas, el rol (y la auto-percepción) del gobernante municipal ha cambiado de ser una persona que gestiona los servicios a los ciudadanos para el mayor bienestar de los mismos a convertirse en un intermediario, una suerte de agente mercantil que dispone de una cartera de concesiones de servicios públicos a asignar a diferentes empresas. Las necesidades de servicios públicos de la ciudadanía pasan a ser un recurso comercializable que se puede tratar como si fuera un recurso natural a extraer, mientras que los principales beneficiados de esta actividad del regidor municipal pasan a ser las empresas concesionarias, generándose enormes expectativas e intereses sobre esa cartera de concesiones. No es de extrañar que por un lado el gobernante municipal se sienta más cercano a las seductoras empresas concesionarias que a los anónimos administrados y que los previsibles esfuerzos de las empresas dedicadas a la prestación de servicios públicos, para conseguir esas concesiones, generen prácticas deshonestas.

Puede que en los próximos tiempos la tendencia a la privatización de los servicios públicos municipales se invierta en mayor o menor medida y retroceda esa mentalidad comercial en la gestión municipal. Si se decide re-municipalizar servicios públicos conviene abordar la tarea con la mayor diligencia, el reloj corre en contra pues el TTIP (Tratado de Libre Comercio Unión Europea – Estados Unidos) tiene entre sus finalidades dificultar la recuperación de servicios públicos por las instituciones públicas. También podría ser útil, si se hacen nuevas concesiones de gestión privada de servicios públicos, introducir en la concesión cláusulas de sumisión expresa a órganos judiciales o arbitrales locales, para evitar tener que someterse, en caso de conflicto, a los órganos arbitrales internacionales y corporativos previstos en el TTIP, que de ser aprobado privilegiaría a las compañías privadas transnacionales con un fuero especial.

Acerca de Contraposición

Un Foro de Estudios Políticos (FEP) que aspira a centrar el debate sobre los diversos temas que afectan a la sociedad desde la transversalidad, la tolerancia, la libertad de expresión y opinión. Desvinculado de corrientes políticas o ideologías organizadas, pero abierto a todas en general, desde su vocación de Librepensamiento, solo fija como límite de expresión, el respeto a las personas y a la convivencia democrática. El FEP se siente vinculado a los valores republicanos, laicos y civilistas como base de una sociedad de librepensadores sólidamente enraizada en los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad.
Esta entrada fue publicada en AUTORES, Iñaki Martínez. Guarda el enlace permanente.