Ante lo que estamos viviendo cabría evocar a Baudelaire, para mentes bienpensantes el poeta maldito, “Sobre el fondo de mis noches, Dios, con su dedo sabio, /dibuja una pesadilla multiforme y sin tregua”…
La corono-pijería con el riñón cubierto esgrime las cacerolas, reclamando libertad para cercenar la libertad. La cursilería de insolidaridad brutal, los cutres fantoches con bandera de cruzada y fanfarria de granaderos, surgen como polichinelas apergaminados en el fascismo más rancio. Replicantes zafios de las caceroladas con que los barrios altos de Santiago de Chile a principios de los setenta batían con partitura de la CIA contra Salvador Allende… Seguir leyendo




