La semana pasada he sido invitado a comparecer en un acogedor y peculiar establecimiento ferrolano «Lea Librería Café», que como su propio nombre indica cumple dos objetivos: servir un café y vender libros, además de brindar espacio para presentaciones y actividades de auditorios reducidos. Acudí con el fin de abordar el tema de las desigualdades de género, reivindicaciones más presentes que nunca, tal como se puso de manifiesto el pasado 8-M.
En esta actividad, organizada por el Foro Ferrol Vivo, que coordina una entusiasta y joven periodista, Eva Martínez Montero, compartí turno de ponencia con la vicerrectora del Campus local Araceli Torres, ella para fijar el papel de la mujer en la Universidad y un servidor para lanzar una mirada a la intrahistoria y hacer desfilar ante el respetable -poca presencia femenina, por cierto- una serie de grupos y organizaciones de mujeres que, pese al sacrificio y esfuerzo aportados a lo largo del tiempo, no cuentan para la memoria colectiva. Entre los episodios me referí particularmente al que ahora ha cobrado actualidad y se ha dado en llamar «A revolta das pedradas».




