Políticos ¿Títeres o Agentes de Cambio?

Por José Luis Ortiz Güell


¿Qué pasa cuando los gestores de inversiones más poderosos del mundo controlan el destino de un país?

La pregunta es inquietante, pero desafortunadamente no es una hipótesis. Los grandes gestores de inversiones han tomado el control de los gobiernos de todo el mundo, y están determinando a quién se le da acceso al dinero, cómo se invierte y cómo se distribuye.

Esto ha tenido un efecto profundo en la forma en que los gobiernos funcionan y los intereses de sus ciudadanos. Estos gigantes financieros tienen mucho control sobre los gobiernos, ya que tienen acceso a enormes cantidades de dinero. Estos fondos pueden usarse para influir en la política y las decisiones gubernamentales, para financiar campañas electorales o para comprar empresas estatales a precios muy bajos.

Esto les permite tomar el control de sectores clave de la economía, como el transporte, la energía y la financiación. Además, los gestores de inversiones también tienen acceso a datos privilegiados sobre las finanzas nacionales que les ayudan a predecir el futuro de un país con mayor precisión que los gobiernos locales. Esto significa que pueden anticipar los movimientos de una moneda antes incluso de que el gobierno actúe. Esta información les permite hacer jugosos negocios con su dinero, a costa del bienestar económico del país.

El poder de los grandes gestores de inversiones tiene un profundo impacto en la vida de la gente. Esto se ve claramente en la reciente crisis financiera global, en la que los fondos más grandes se beneficiaron enormemente mientras que muchas personas perdieron sus ahorros. Esto refleja la desigualdad creciente entre los ricos y los pobres, que ha sido exacerbada por el poder desproporcionado de estas empresas. Lo que es aún más preocupante es que estas empresas son cada vez más las que determinan las políticas gubernamentales. Los líderes políticos, de cualquier signo y bandera, adoptan medidas que favorezcan a estas compañías, sin importar el bienestar general. Esta es una tendencia preocupante y hay que tomar medidas para detenerla si queremos evitar un futuro sombrío para nuestro mundo.

No exagero y para ello me centro en España con datos objetivos. Estos fondos soberanos y gestores de inversión tienen en España. Los datos que voy a ofrecer son totalmente clarificadores de lo que sostengo. En España el PIB era de 1,5 billones de euros y estos gestores en 2023 tienen casi 50 billones de activos en España y controlan entre el 7,02 % y el 15,20 % de empresas como el Banco Santander, el BBVA, Iberdrola, el Corte Inglés, Ferrovial. Una larga lista de empresas similares son parte de sus intereses y controlan el 90 % del IBEX en España.

¿Acaso alguien cree que lo de Ferrovial es una casualidad? No, en absoluto, es un mensaje muy directo a ciertos interlocutores, los políticos sus títeres.

Grandes ventrílocuos que introducen su mano por los cuartos traseros de sus títeres, los políticos, para sus espectadores que no son otros que la humilde sufridora sociedad contemplen el reality show de la vida. A cambio les acaricia su ego y su vanidad para que cumplan su cometido y finalidad.

Como siempre regreso a la historia ¿Sabéis quienes facilitaron el éxito de Hitler en su segunda campaña electoral antes de la mayor y dramática sucesos de la historia mundial como fue la II Guerra Mundial? Los que apoyaron directamente fueron empresas como Coca Cola, Henry Ford e importantes bancos del momento que se encontraban del lado de los aliados en el conflicto que acabo con las libertades y la vida de casi 48 millones de personas en el mundo.

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“MEMORIA DEMOCRÁTICA Y REPÚBLICA»

Eva Martínez Acón

El pasado martes desde el Observatorio Coruñés de Análise Social e Política organizamos una mesa redonda para hablar de Memoria Democrática y República. En una semana en la que conmemoramos la proclamación de la II República consideramos que era un acto necesario para promover el debate y la reflexión acerca de dos temas que consideramos de interés: la recuperación de nuestra Memoria Democrática y la reivindicación de los valores y principios que inspiraron hace 92 años un cambio en nuestro país que se vio abruptamente truncado por un golpe de estado, posterior guerra civil y cuarenta años de dictadura franquista.

Un acto en un entorno emblemático, la biblioteca de la Casa Casares Quiroga, entre libros dedicados de don Santiago Casares cedidos por su familia y el Ateneo Republicano de Galicia y flanqueados por una gran bandera republicana. Una charla en la que participaron Luis Lamela, historiador, literato e investigador y Antonio Campos Romay, exconcejal en el Ayuntamiento de A Coruña, exdiputado en el Parlamento de Galicia,  expresidente de la “Fundación del Instituto de Estudios Políticos y Sociales” y coordinador del libro » Un viaje a la historia del socialismo coruñés del siglo XX y XXI» junto a Jesús Penedo y  el propio Luis Lamela. 

Escuchando a Luis Lamela no pudimos evitar emocionarnos ante las dificultades con las que se encontró cuando empezó a investigar sobre la represión franquista en Galicia.  El acceso a archivos históricos, registros civiles, documentos militares…  supuso una catarsis personal. Investigar sobre la guerra civil y el período franquista se convirtió en una cuestión personal y de justicia. «Hablar de memoria es hablar de justicia« y era y es de justicia reivindicar a los/as represaliados/as y sacarlos del olvido. No era tarea fácil, sobre todo, superar el miedo de los familiares que guardaban silencio. «Había que superar la amnesia colectiva, poner rostro a los que sufrieron» y recuperar la memoria sin el relato inventado de los sublevados que promovieron un «olvido inducido«.  Luis también recordó que a día de hoy a pesar de los avances de la Ley de Memoria Democrática sigue practicándose la desmemoria y todavía quedan vestigios franquistas en las calles de nuestras ciudades.

Nuestro compañero Antonio Campos, invocando la frase de Antonio Machado «con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra República de la mano» transmitió la esperanza e ilusión que supuso la proclamación de la II República en 1931.  Se abre un espacio para el progreso, para la democracia, libertad,  derechos…»días en los que los súbditos fueron elevados a la categoría de ciudadanos«. Con inmensa emoción Antonio recordó la primera medida que tomó como concejal cuando llegó a la corporación. Un acto, que más allá de abrir un espacio físico estaba cargado de simbolismo: el derribo de la pared que separaba en el cementerio de San Amaro, el cementerio “civil” del cementerio “católico”. Una segregación que “prolongaba el odio después de la muerte”.

Un repaso por diversos períodos históricos de tradición monárquica borbona hasta nuestros días permiten concluir «…es hora de reivindicar la III República.  Desde el recuerdo emocionado a las mujeres y hombres de la II República homenajeados cada 14 de abril.  Personas generosas que impulsarán los valores democráticos que por ello sufrieron en sus carnes la represión franquista que fueron despojados de su vida por defender la libertad. Todos ellos y todas ellas son parte sustancial y emocionante de nuestra Memoria Democrática»

Cabe recordar que el pasado 19 de Octubre del 2022 se aprueba la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, una ley que condena por primera vez el golpe militar de julio de 1936 y la dictadura franquista. Una Ley que reivindica a las víctimas. La constitución de un banco nacional de ADN de víctimas de la guerra y dictadura hasta la declaración de ilegalidad de las sentencias los tribunales franquistas y el derecho a una declaración de reconocimiento y reparación personal entre otras medidas.

Tras las intervenciones de los dos ponentes abrimos espacio para el debate, donde la Transición fue un tema recurrente. Como expuso Antonio Campos, no podemos juzgar desde la perspectiva actual las decisiones tomadas entonces sino que hay que retrotraerse a ese momento, sin idealizar, pero considerando que eran tiempos complicados que costaron la vida “a casi 600 personas en lo que se calificó de proceso modélico. Por vía de ejemplo cabría señalar que la Revolución del 25 de Abril en Portugal, que acabaría con la dictadura más longeva de Europa, las víctimas fueron cuatro”.

¿Estamos preparados para un referéndum para elegir nuestra forma de Estado? ¿ Por qué no se ha hecho ya que han transcurrido casi 48 años de la dictadura franquista? La respuesta a la primera pregunta fue coincidente para los que estábamos allí. Sí. Nuestra sociedad está madura para poder decidir qué forma de Estado quiere, algo que se nos negó entonces porque “no tocaba”. Así lo recordó Lois Fermín Rodríguez en la alocución conmemorativa en el Campo da Rata organizada por el Ateneo Republicano “ ¿ Podemos plantear en este momento la cuestión del modelo de Estado o como se consideró a la muerte del dictador Franco, en el período constituyente conocido como Transición, ahora cuarenta y ocho años después tampoco toca, tampoco es momento, tampoco es conveniente, incluso ya no es necesario porque el actual modelo la monarquía parlamentaria , como ya dicen algunos, sea el modelo ideal para el Estado español?.

En respuesta a esta cuestión recordé aquella frase de Winston Churchil “el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Quizá es que no ha habido en todo este tiempo estadistas que pudieran mirar más allá de cuatro años y fueran capaces de plantear sin dramas, con madurez, con participación ciudadana, un nuevo modelo de Estado. 

La cantautora Rosa León decía hace unos días que no había que comparar nostalgia con memoria. Coincido absolutamente, nostalgia es mirar al pasado con melancolía y añoranza y soy de la opinión de que cualquier tiempo pasado no fue mejor, sino que lo mejor está por venir. Con MEMORIA reivindicamos la democracia robada, los derechos y libertades, los valores democráticos de justicia, igualdad, dignidad, participación en la vida política por la ciudadanía. Y son necesarios actos como el del Observatorio o del Ateneo para conocer nuestra historia porque “aquellos que no conocen u olvidan su pasado están condenados a repetirlo” como recordó el Secretario de Estado de Memoria Democrática Fernando Martínez.

Antonio Machado lo definió con una hermosa metáfora,  la II República llegaba en primavera en la que todo nace de nuevo incluída la esperanza en una sociedad más justa e igualitaria. Ojalá veamos renacer un nuevo tiempo, el de la Tercera República.

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ALOCUCIÓN CONMEMORATIVA EN EL CAMPO DE LA RATA.

En el 14 de Abril de 2023

Loís F. Rodríguez Vázquez

A.R.G.A.

Estimados amigos. Permitidme que, en primer lugar, aún fuer de parecer poco protocolario, que os agradezca vuestra presencia en este acto en un día, como hoy, en el que las condiciones meteorológicas invitarían a estar en cualquier otro sitio diferente de esta explanada, de triste recuerdo. Pero está claro que muchos y, sin duda, todos los presentes, consideramos un deber concentrarnos aquí para honrar la memoria de cuántos de nuestros camaradas perdieron la libertad, también su vida en tantos casos, por ejercer de constructores y defensores de un sistema político, de un modelo de Estado, la Republica, que ponía la dignidad de los ciudadanos por encima de cualquier otra cuestión. Gracias, amigos y amigas.

Sea, en segundo lugar, mi obligado agradecimiento a la Directiva del ARGA, y su Presidente, Sr, Alvajar, por considerar, un año más, a la persona que os habla, como digna y competente, para dirigirse a todos vosotros en este día, para honrar la memoria de los republicanos españoles y al modelo de Estado que pusieron en marcha y mantuvieron entre 1931 y 1939, Guerra Civil por medio. Gracias compañeros, gracias Alvajar.

Porque eso fueron quienes hoy honramos en este lugar, de infausto recuerdo, de crueldad y muerte, Que conocemos como El Campo de la Rata, al creer firmemente que el régimen monárquico debía ser superado y que la Republica era el modelo de Estado que podía permitir dar ese paso delante que la sociedad y el Estado español precisaban en aquel momento. Haciendo mías, nuestras, las palabras de nuestro presidente en la convocatoria a este acto, que nos ha sido enviada, quiero reconocer la labor de aquellos hombres y mujeres que dieron lugar, con una fe inquebrantable en sus ideales, fueron capaces de producir en España profundas transformaciones en todos los aspectos ya fuesen sociológicos, educativos, de emancipación de la mujer, de la transformación de las relaciones laborales, del arte, de la laicización del Estado, de la valoración de la adquisición de conocimiento como vía de la emancipación de los ciudadanos. No sé si seremos capaces de llegar a honrar, como se merecen, todos aquellos hombres y mujeres que hicieron posible la instauración de la II República española.

En la actualidad la acción y experiencia de quiénes nos reconocemos como republicanos, al menos de modo organizado como tales y colectivamente, no va más allá, por desgracia, de la organización de actos como éste y algún puñado más, en reconocimiento de la II República y los republicanos. Pero ante nosotros, tal como se dice en la convocatoria de este acto, se está produciendo, no sólo un silenciamiento de aquella época sino, yo diría un esfuerzo de reescritura de la historia de España en aquellos años. Algo que los republicanos no deberíamos permitir.

Para ello no basta con que nos quedemos atónitos ante el espectáculo, sino que debemos pasar a la acción. Esa acción debería comenzar por plantearnos y tratar de dar respuesta a algunas consideraciones fundamentales. La primera, ¿podemos plantear en este momento la cuestión del modelo de Estado o, como se consideró a la muerte del dictador Franco, en el periodo constituyente conocido como Transición, que ahora, cuarenta y ocho años después, tampoco toca, tampoco es momento, tampoco es conveniente, incluso que ya no es necesario porque el actual modelo, la monarquía parlamentaria, como ya dicen algunos, sea el modelo ideal para el Estado español? Somos muchos los que no estamos de acuerdo con esta interpretación, pero debe ser planteada si pretendemos que el republicanismo siga vivo porque consideramos que tiene sentido y que es un modelo de organización del Estado superior.

En segundo lugar, ¿Existe un pensamiento republicano? Un modelo de pensamiento que permita elaborar una filosofía política con la que abordar el análisis de la realidad y plantear las transformaciones sociales y políticas que consideramos necesarias. Si este pensamiento existe, y yo estimo que existe, qué antecedentes tiene en la tradición española, qué importancia hemos de dar a las aportaciones de la tradición republicana española en la construcción del pensamiento republicano actual. Es imprescindible hacer ese estudio de búsqueda y recuperación del pensamiento republicano, que constituya la base, el fundamento, para el desarrollo de una filosofía política republicana que sistematice nuestra acción y experiencia.

Y, en tercer lugar, deberíamos plantearnos ante la existencia de un solo partido político en el panorama español, que se define como republicano, cuyo fundamento es el republicanismo, como es Esquerra Republicana de Cataluña, la necesidad, la bondad, la conveniencia histórica de plantear, fomentar, realizar constituir formaciones políticas, que operen en el Estado español, que tengan el republicanismo como fundamento y pretendan la Republica como modelo de Estado.

No se tomen estas cuestiones como respuesta, sino como preguntas imprescindibles para decidir si el republicanismo español tiene sentido y, sobre todo, si tiene posibilidad de convertirse en sujeto operatorio de la acción y experiencia de la política española.

Y en esta tarea, ingente tarea, sea el Ateneo Republicano de Galicia, la casa común de los republicanos y el republicanismo que han de realizar este trabajo.

Salud. He dicho.

En A Coruña, a 14 de Abril de 2023

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UNA REPUBLICA PARA EL TERCER MILENIO.

En el imaginario popular, de esa parte de la ciudadanía que se deja impregnar por la lectura de la historia, se asocia la palabra república con proclamación o con pronunciamiento. Palabras estas últimas, mas propias de esa etapa histórica del Siglo XIX en la que unos cuantos generales protagonizaron “liderazgos” casi todos ellos de infausto recuerdo.

Por fortuna para las generaciones contemporáneas, un régimen de libertad ha triunfado en los últimos 45 años y en consecuencia las proclamaciones solo se producirán por mandato democrático en el Boletín oficial del estado en forma de leyes legítimas y los pronunciamientos fueron desterrados-esperemos que para siempre-después de aquel infausto y vergonzoso 23 F de 1981.

A la actual monarquía constitucional, le resultaría francamente imposible pisotear las instituciones democráticas y propiciar soluciones milagrosas en milicos sobre monturas enjaezadas. Como también lo tienen  difícil, quienes pretenden transgredir las leyes y burlar el entramado institucional para proclamar sus desvaríos no tan románticos como se empeñan groseramente en mostrarnos.

Por tanto, es posible que la monarquía constitucional no tenga demasiados adeptos y mucho menos afectos, pero como institución goza seguro del respeto de la mayoría, dispuesta a proteger el bien superior de la paz, aun con la renuncia temporal a los anhelos de una hipotética república, que ahora no puede ser posible ni como fruto de la improvisación ni mucho menos portadora de incertidumbres.

Si ha de instituirse un régimen republicano, no habrá de ser solo como una forma alternativa de provisión de la jefatura del Estado naturalmente fruto de la voluntad ciudadana legítimamente conformada y manifestada; sinó que dicha institucionalización deberá ser fruto de una reflexión colectiva presidida por el sosiego y empapada de los valores de ciudadanía que conforman la esencia republicana.

Es posible que los vientos actuales infectos de postverdad-eufemismo con el que se denominan las mentiras mas procaces-sean poco propicios para la reflexión sosegada; pero no debemos dejarnos seducir por aquellos que siempre ágiles y presurosos para lo suyo, no dejan de intentar vender crecepelos de toda la vida, como pócimas mágicas que todo lo curan.

Partiendo por fortuna de una situación democrática, la república para el tercer milenio, deberá ser sobre todo, un sólido puente hacia el futuro, que lejos de inspirarse en las románticas concepciones de experiencias pretéritas, deberían beber de aquellas experiencias, sobre todo para conjurar los errores que favorecieron su colapso.

A los demócratas, debería resultarnos perentoria la estrategia de construcción de ciudadanía, de contrarrestar estos vendavales de simplismo, que amenazan no solo la convivencia sino el mismísimo progreso, pretendiendo retrotraernos a pretéritos que creíamos irrepetibles.

Porque en la esencia de una futura república, deberían estar como pilares, como protagonistas y también como beneficiarios, esos ciudadanos conscientes, preocupados por la relación armónica y respetuosa con sus semejantes y sobre todo comprometidos con el gobierno de lo colectivo, lo que damos en llamar los asuntos públicos.

Compromiso con la libertad responsable, con la justicia ágil e imparcial, con la ejemplaridad del ejercicio de la decencia, con la ambición de alcanzar el comportamiento intachable, con la generosidad de autolimitar las ansias de acumulación personal y con el desprendimiento de colaborar al progreso colectivo. Compromiso en fin con esos valores que configuran un sentido patriótico basado en el gobierno participado de las cosas comunes, con la sobriedad alejada del boato y la pompa vacía y sobre todo con la asunción de la responsabilidad y el respeto para con el espacio común.

Desengáñense, los atajos a menudo se tornan en callejones ciegos donde anida la frustración.

Tal vez perseverando en el camino de la virtud cívica, alguna generación de este tercer milenio, pueda enorgullecerse de haber cultivado con éxito ese frondoso árbol que debería cubrirles con su abrigo generoso. Mientras tanto, en el recorrido, seguro que podemos disfrutar de ese cultivo cotidiano.

Jesús Penedo

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UNA TRANSICIÓN INCONCLUSA

. Antonio Campos Romay*

El 14 de abril es un  fecha con singular relieve en nuestra historia próxima. España es un país rico en momentos épicos y no tanto en el desarrollo de las derivadas de tales hitos. En nuestro largo desencuentro con la democracia los mayores periodos en que se hizo presente con verdadero protagonismo popular serian el comprendido entre 1931-1936, con el desarrollo de la segunda experiencia republicana, y el que arranca de las elecciones generales de 1978 tras la desapacible muerte del dictador encharcado en sangre en su agonía, como alegoría de toda una vida

La España del 14 de abril de 1931, tiene muy poco en común con la de hoy. Sus angustias y urgencias, sus desasosiegos, el clasicismo brutal, la marginación absoluta de estándares de calidad de vida de la ciudadanía y la políticas de protección social ya no se comparecen ni de lejos. 

La República, amaneció en un escenario casi imposible. Carente del menor protagonismo en el exterior tras el desastre de 1898 y el definitivo hundimiento de lo que era ya apenas ficción de imperio. Los rescoldos de una sangría en África en una guerra sin mas sentido que la especulación, envuelta en tufo corrupto. A nivel interno, miseria, injusticia social y atraso de siglos en la permanente cuesta abajo de la Nación de manos de la saga borbonica y sus aliados, el clero ultramontano, unos militares anquilosados en sus mitos, terratenientes montaraces y una clase empresarial rudimentaria. Y un pueblo quer urgia en meses la solución de injusticias seculares.

Monárquicos, militares y reaccionarios de todo pelaje pusieron su poderosa maquinaria en marcha contra ella desde el minuto uno. A su pesar la República se esforzó  en  modernizar una España que no acababa de salir del siglo XIX. Llevando la educación y la cultura a todos los rincones del país conscientes de que solo así se avanzaba en la emancipación de los sometidos. Abordó la siempre compleja reforma agraria, la transformación del mercado de trabajo que asfixiaba a los trabajadores y una serie de políticas sociales y consagración de derechos civiles inéditos en el país. Definió el papel de la mujer en la sociedad, en claro intento de superar la discriminación legal a que estaba sometida. Convirtió un país de súbditos, en una sociedad en progreso de ciudadanas y ciudadanos. Todo ello en medio de una programada desestabilización y en un escenario europeo muy hostil, con una grave crisis económica y  el ascenso del nazismo y el fascismo en Centroeuropa  e Italia.

Pese a ello la República, ejecutada sangrientamente en un verano fratricida de 1936, se enraizó en el corazón popular. Con un concepto de la política como vehículo de servicio a la ciudadanía y la integridad moral de los servidores públicos como norma. La conciencia de la igualdad de los seres humanos. Los valores republicanos (expresión de origen platónico), que en si mimos compendian, la convicción de que la política jamás puede degradarse en negocio, y que ha de ser el mecanismo de perfección de la convivencia en condiciones de plena libertad.

La Constitución de 1931 dejó  profunda huella en nuestra historia. Segada por el golpe de estado, la guerra civil y una dictadura que de forma abrupta frenó el proceso politico de transformaciónes  sociales, que de hecho tiene eco en la Transición Política. Transición no totalmente resuelta cuyos valioso fruto ha sido un largo periodo de aprendizaje de las practicas democráticas con paz social y una Constitución que en gran medida bebe de los postulados de la del año 1931.

Pasado medio siglo, parece conveniente culminar definitivamente esa larga Transición devolviendo al pueblo español la voz en el deebate que esquivó en 1978 sobre la forma de estado por las circunstancias que concurrían. En el que se impuso el criterio del dictador que había instituido como su heredero a Juan Carlos de Borbón en detrimento de su padre, un menos docil Juan de Borbón.  

Monarquía y República son posiciones antitéticas. Mas si cabe en España donde la legitimidad de la monarquía reside en un dictador sanguinario.

Cerrar la Transición, un proceso que responde al sacrificio de muchos actores, colectivos politicos, sociales y sindicales, sirvió a España para caminar por la Democracia con paso firme y sin mayores sobresaltos, es algo que debe hacerse de forma honrosa.  Desde la etica y la estetica. Devolviendo al pueblo la voz al pueblo para que pausadamente decida cual es la formula mas adecuada para preservar los valores cívicos, la dignidad y la decencia de la Jefatura del Estado. Y restaurar al tiempo el principio de Igualdad. Igualdad que no concilia con una presencia anómala en la Jefatura del Estado, con su apropiamiento por parte de una familia cuyo mayor merito, es haber sido impuesta por un sátrapa que llenó las cunetas de España de muertos por la Libertad.  

Antonio Campos Romay  ha sido diputado en el Parlamento de Galicia.

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ACTOS DEL OBSERVATORIO CORUÑES DE ANALISES SOCIALES Y POLITICOS

MEMORIA DEMOCRÁTICA Y REPÚBLICA

Siguiendo el ciclo de conferencias y mesas redondas promovidas  por el Observatorio Coruñes de Análisis Sociales y Políticos que preside Dña. Eva Martínez Acón, el dia 11 en un marco emblemático, la Casa Museo de Casares Quiroga, se celebró una mesa redonda actuando como ponentes sobre el tema el historiador D. Luis Lamela Garcia y D,Antonio Campos Romay que ha sido diputado en el Parlamento de Galicia, tras lo cual hubo un animado debate.

Luis Lamela en su intervención expuso que el paso del tiempo condena al olvido la memoria de un país. Durante cuarenta años el franquismo inventó biografías heroicas y magnificó acontecimientos sembrando calles de pueblos y ciudades de toda España con placas y cruces de homenaje a los sublevados contra la II República. En paralelo arrasó el recuerdo de personajes ilustres que evocasen la República o la Democracia trocados por aquellos que encabezaron la sublevación militar contra el régimen republicano, la represión física, y se adueñaron del poder por las armas, Afirma Lamela Garcia en su intervención  “Hablar de memoria es hablar de justicia. La memoria histórica aspira a restituir la verdad de la historia, además de la dignidad de las víctimas de la Guerra Civil y de la represión franquista”.

Refiefre el historiad que durante mucho tiempo fue el primero que logró acceder a los archivos militares, policiales, libros de registros civiles, archivos de las cárceles para rastrear historias inéditas, descubrir personajes y vidas sacándolas del olvido. Recuperando verdades que se ignoraban en el proceso de amnesia colectiva que fue la llamada Transición democrática española. Con sus palabras recorrió parte de sus numerosas publicaciones sobre el tema y las dificultades encontradas para la elaboración de las mismas.

Por su parte Antonio Campos Romay inicio su intervención recordando  las pañbaras de D. Antonio Machado en su saludo al naciente  del régimen…”Con las primeras hojas de los chopos, y las últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra República de la mano”

Continuó su exposición  recordando que la República, -llegada por las urnas-, fue un explosión de anhelos e ilusiones. De esperanzas para los maltratados por nuestra historia colectiva. De los sojuzgados, los ignorados, los oprimidos, De los condenados a la explotación por haber sido privados de los estudios que los liberasen. De los campesinos sin tierra sometidos a latifundistas ociosos que los trataban con brutalidad y desprecio. Seres a los que advenimiento de la República los elevó de la condición penosa de súbditos en muchos casos pseudo-exclavizados, a ciudadanos.

Recuerda que cuando Cronweel y los defensores del Parlamento británico en 1689 de forma quirúrgica le explicaron a Carlos I las consecuencias de violentarlo, Locke escribia, “La Humanidad está dotada de forma natural y nace libre de toda sujeción. Y el poder que un hombre ejerce sobre otros debe ser concedido con la discreción de la multitud” Su aserto en orden a expresar que “la Soberanía está en manos de la sociedad” fue recogido en la Declaración de Independencia de los EEUU. Sus palabras 300 años después tienen plena vigencia.

Tras pinceladas breves a la historia que auspició la llegada de la Republica  y un rapido repaso de los distintos miembros de la dinastía que se sucedieron tras su llegada a nuestro país a sangre y fuego en 1700 en la llamada guerra de sucesión. Todos absolutamente mejorables, (Felipe V, Carlos IV, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII y XIII o Juan Carlos I). Hizo especial hincapié en la falacia que la democracia llegó a este país de manos de reyes o tribunos. Lo hizo con el sacrificio y la lucha de españolas y españoles que se movilizaron en unos tiempos revueltos y dejaron tras de si mas de 600 muertos. Cabe referir que en la Revolución del 25 de abril portugués hubo cuatro victimas mortales.

Tras cincuenta años de practicas democráticas, parecen tiempo apropiado dar voz al pueblo sobre la forma de estado. Y de reivindicar un modelo republicano, cuya Jefatura del Estado se ejerza con honradez y decencia cívica. Que sea vehículo del proceso federal que acomode los diversos países que componen España. Que nos eleve al rango de ciudadanas y ciudadanos. Que por alamedas de Libertad, de forma democrática, sin convulsiones sociales, traiga la III República Española.

Cerró la intervenciones la Presidenta del Observatorio, Dña Eva Martinerz Acón agradeciendo su exposición a ambos ponentes haciendo un breve resumen de sus palabras.

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