Aritmética y azar, palabras de actualidad
En estas fechas un palabra de origen griego está siendo empleada ampliamente. El análisis de los resultados electorales y las posibles coaliciones dependen del uso de la aritmética, que es mucho más que una herramienta matemática.
Incluso se proponen problemas aritméticos que sin embargo pueden ser resueltos por “los de letras” consultando el DRAE y aplicando lógica. Y es que en la vida cotidiana, incluso en la política, el empleo apropiado del lenguaje y el sentido común resuelve muchas situaciones. Pero también constatamos que dirigentes en ejercicio, ademas de desconocer si 1/4 es mayor que 1/5, utilizan delirantes conceptos como “coalición de perdedores” sin entender la paradoja de Condorcet. Cuando por primera vez en este país se precisará una coalición, práctica común en toda Europa, más que aritmética lo que falla es la lógica y el “sentidiño”. Se dice que la situación es un azar, caos puro que no tiene memoria ni recuerdo. Pero ya le decía Napoleón a Talleyrand «Señor, ¿ignora usted que el azar es la política?» y, en palabras de Edgard Allan Poe, «un azar debe ser incesantemente la materia de un cálculo riguroso». Pues el azar no sólo rige la lotería, sino la vida diaria como nos muestran las ciclogénesis explosivas o los erráticos bandazos bursátiles. Pero mientras es condición del azar la dificultad de ser resumido, hay explicaciones relativamente simples de porqué el Senado muestra una tan desproporcionada distribución de escaños y de que la Ley de D’Hondt no es la culpable de la poca proporcionalidad entre votos y diputados electos. Pero decisiones políticas tomadas en su día también forman parte del desconocimiento de muchos políticos actuales. Seguir leyendo



