Cataluña: Insurrección y Legitimidad
La máxima dignidad humana se alcanza en la lucha por la Justicia, por la Libertad y en la expresión de la Solidaridad. Actos insurreccionales donde los haya. Aunque jamás fui partidario de los Escolásticos, admiro la libertad de pensamiento de aquellos jesuitas, Francisco Suarez y Juan de Mariana, que ya en el siglo XVI preconizaban que la Soberanía reside en el Pueblo, y se atrevían incluso a defender el tiranicidio, siempre –eso sí- “motivado y razonado”.
Pero la insurrección, como todo lo que pretende ser decente, tiene que apoyarse en una imprescindible Legitimidad. La Historia está llena de legítimas insurrecciones, que se rebelan contra leyes injustas, sistemas impuestos por la fuerza, ocupaciones de países, y regímenes corruptos. Las dos últimas insurrecciones legítimas vividas en España han sido la de nuestra Transición a la Democracia, y la de la proclamación de la República. En ambas hubo un cambio trascendental de Régimen político. En las dos hubo una expresión democrática ampliamente mayoritaria. Y siempre la rebelión fue motivada y razonada.
En ambas comparecencias históricas, Cataluña participó unida al conjunto de España, y su aportación fue decisiva. Macià proclamó en 1931 la República Catalana, pero jamás “desconectando” del conjunto del Estado: República Catalana dentro de la Federación de Pueblos Ibéricos, o Estado Catalán dentro de la República Federal Española. En negociación inmediata con el Gobierno de la República, se acordó crear la Generalitat de Cataluña dentro de la República Española, con su Estatuto de Autonomía. En octubre de 1934, en el contexto insurreccional frente a los intentos regresivos de la CEDA y de Lerroux, Seguir leyendo





