Cómputo de fiestas
Cada año, alrededor de principios de noviembre, el BOE publica la resolución de la Dirección General de Empleo con la relación de fiestas laborales del año próximo. Una página recoge en forma matricial la información de las 17 autonomías y las dos ciudades autónomas. En cada columna aparecen 12 marcas, cada una de ellas señalando la fiesta que rotula la fila correspondiente. De un simple vistazo se constata que la mayoría son comunes a todas las autonomías y sólo hay pequeñas singularidades. Es por ello lamentable que cada año aparezcan titulares del tipo «Un día menos de fiesta oficial en 2015» diseñados aparentemente siguiendo las consignas neoliberales. Si, aquello de excesivas vacaciones, eliminar los puentes largos y la necesidad de hacer más con menos (pese que el máximo difusor de la consigna siga en la carcel por ilegales prácticas).
El Real Decreto 2001/1983, en su Título V “Descanso semanal y fiestas”, decreta, como «fiestas laborales de ámbito nacional, de carácter retribuido y no recuperable», 9 obligatorias y 3 sustituibles. De estas, la Epifanía (6/enero) es a todos los efectos obligatoria, dada la tradición de la fiesta de Reyes; el Jueves Santo es sustituido sistemáticamente por el Lunes de Pascua en varias comunidades mediterraneas (Baleares, Cataluña, Valencia), tal vez por el carácter festivo de ese día en muchos países europeos; la tercera de las sustituibles es una opción entre San José (ligado a las fallas) y Santiago, que además de Día Nacional de Galicia, suele ser escogida por Euskadi y Navarra. La única creatividad que pueden emplear las comunidades, aparte de ese mínimo con las sustituibles, es aprovechar el hueco que dejan en el listado las que ese año caen en domingo. Ello ocurre muchos años, con una o dos de ellas; en 2015 eso sucede con los domingos 1/noviembre y 6/diciembre, que son sustituidos por la mayoría de las comunidades por los lunes 2/noviembre y 7/diciembre. Así producen un fin de semana largo en el inicio de noviembre y uno más largo en diciembre (del sábado 5 al martes 8). Las restantes autonomías usan distintas soluciones: Andalucia además de su Día, el 28/febrero, escoge el lunes 2/noviembre; igualmente lo hacen Asturias y Extremadura, cuyas fiestas autonómicas coinciden en el 8/septiembre; Canarias, cuya columna en la matriz publicada sólo recoge 11 fiestas, necesita otra página del BOE pues, además del 30/mayo Día de Canarias, cada isla celebra un festivo en fecha distinta, cada uno con diferente advocación de la Virgen; Ceuta y Melilla, que optan por el lunes 7/diciembre, han incluido la Fiesta del Sacrificio (Aid El Kebir en Melilla; EidulAdha, Ceuta) el viernes 25/septiembre; Cataluña, aparte de substituir del Jueves Santo por el Lunes de Pascua, no usa esos lunes sino que continua con San Esteban (sábado 26/diciembre, el Boxing Day británico), San Juan (miércoles 24/junio) y la Diada (11/9); Galicia utiliza el fin de semana largo de noviembre y, como el Día das Letras Galegas también cae en domingo, se inventa un fin de semana largo del viernes 20 al domingo 22/marzo; en cambio Madrid opta por dos jueves, San José y Corpus Christi, y por “rellenar” el fin de semana largo del viernes Primero de Mayo.
Pero en el ciclo de 28 calendarios, cada 11-6-11 años aparece un año en el que ninguno de la lista cae en domingo (el más próximo será el 2018), lo cual limita mucho las opciones autonómicas aunque el artículo 37.2 del Real Decreto Legislativo 1/1995, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, autoriza poner una fiesta más, pero debe ser recuperada. Y aún mejor, el “gran acueducto”, que va del sábado 3 al domingo 11/diciembre, ocurre en cada año bisiesto que empieza en viernes y en cada año comun que siga a un Año Santo Compostelano (ASC). El más próximo será el 2016, pero eso ya sucedió en 1988, 1994, 2005 y 2011, según la secuencia que los compostelanos asocian al ASC, 6-11-6-5. El precedente de un fallido intento de evitar un puente se produjo en 1988 cuando, aún habiendo decretado que el descanso laboral del 8/diciembre se hiciese el lunes 5, el ministro Manuel Chaves tuvo que rectificar manteniendo festivo la Inmaculada. Las críticas de los desprestigiados círculos empresariales se toparán con que en pleno año electoral es imposible modificar una ley que recoge derechos básicos conquistados por los trabajadores (descanso semanal de día y medio, vacaciones pagadas). El modelo estadounidense, de evitar tomar vacaciones pues no son remuneradas, es ininteligible en una Europa que peleó por un modelo mucho más social.
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